El presidente Macri y el 'errorismo' de Estado
Por: MART√ćN CAPARR√ďS / The New York Times
Febrero 2017
Fotografia: Victor R. Caivano/Associated Press
El presidente argentino Mauricio Macri durante una rueda de prensa el 16 de febrero en la que dijo que renegociará el acuerdo por la condonación de una deuda millonaria de El Correo, diario de su padre.

El presidente argentino Mauricio Macri ya ha llegado a Madrid: hoy empieza en Espa√Īa su visita de Estado, probablemente la m√°s importante de su ciclo hasta ahora. Su embajador y amigo Ram√≥n Puerta, que presidi√≥ su pa√≠s durante tres largos d√≠as del a√Īo 2001, le dijo al diario La Naci√≥n que "ahora se da un enamoramiento de Espa√Īa con Macri" y explic√≥, con rara diplomacia, que ese amor "m√°s que por m√©rito propio es por el desastre de la anterior gesti√≥n".

El elogio es menguado pero revelador. Nunca se sabr√° con precisi√≥n cu√°ntos argentinos lo votaron hace 15 meses por sus propios m√©ritos y cu√°ntos por horror de sus rivales peronistas; s√≠ est√° claro que, durante este a√Īo de gobierno, Macri y los suyos aprovecharon los esc√°ndalos que la gesti√≥n kirchnerista dej√≥ sembrados y que ahora florecen: que esos esc√°ndalos, incluyendo los millones del bolso del convento, les sirvieron para seguir siendo los menos malos. Aunque a veces parece que se empe√Īaran en despilfarrar ese capital y permitir el retorno del viejo peronismo con una t√°ctica nueva: convencer al pa√≠s de que si ellos son demasiado vivos, los otros son demasiado bobos. Los peronistas cuentan, para eso, con la capacidad de error que este gobierno insiste en exhibir.

Su presidente, Mauricio Macri, tiene empe√Īadas desde siempre varias peleas dif√≠ciles. Pelea, para empezar, contra su imagen de ni√Īo rico que le debe todo a los negocios confusos de su padre. Y, sin embargo, su gobierno acaba de proponer que Macri padre salde su deuda multimillonaria con el Estado por su periodo como concesionario del¬†Correo Argentino en una cifra que muchos estimaron demasiado baja. Las protestas arreciaron, as√≠ que el mismo presidente tuvo que salir a anular la medida.

Pelea, también, contra su imagen de gestor insensible a las necesidades de los más pobres, por lo cual muchos hablan de "un gobierno de CEOs [sic]". Y, sin embargo, su gobierno acaba de anunciar que rebajaría las pensiones, ya muy escuetas, para corregir un error en sus cálculos. Las protestas arreciaron, así que él mismo tuvo que salir a anular la medida.

Pelea, además, contra su imagen de miembro de una familia y una empresa que se beneficiaron con la dictadura militar. Y, sin embargo, su gobierno decidió hace unos días que el 24 de marzo, aniversario del golpe, ya no sería un feriado inamovible... y las protestas y anuló la medida.

Son solo algunos ejemplos -hay muchos m√°s- y alcanzan para que Mauricio Macri se enfrente con una de las peores pesadillas de un pol√≠tico: que dejen de tomarlo en serio, que le pierdan el respeto. Macri suele decir que puede equivocarse, que es humano y que mejor disculparse y corregir que persistir en el error; y muchos, compar√°ndolo con la soberbia anterior, se lo agradecen. Algunos reivindican su pedagog√≠a involuntaria: un modo de mostrar que el poder -que por a√Īos se pretendi√≥ tan s√≥lido- puede ser fr√°gil y falible. Otros, que est√© acabando con el viejo mito de que los altos cargos de empresas privadas son, por regla de tres, grandes gestores. Lo cierto es que toma cuerpo la idea de que falla demasiado. Los principales diarios y editorialistas hablan de sus errores no forzados, sus aliados pol√≠ticos le piden que se equivoque menos, un c√≥mico en la tele lo llama Juan Domingo Perd√≥n, las redes sociales se mofan del "errorismo de Estado" o de su idea de que la correcci√≥n pol√≠tica consiste en cometer un error pol√≠tico para luego corregirlo.

La ineptitud no es solo un problema argentino: muchos de los hechos relevantes de los √ļltimos tiempos pueden explicarse por la misma causa. El brit√°nico Cameron perdi√≥ el poder porque convoc√≥ un referendo innecesario, el colombiano Santos casi pierde la paz por el mismo mecanismo, el estadounidense Trump lanz√≥ una medida vocinglera contra ciertos migrantes que no pudo sostener ni una semana: todos ejemplos del errorismo de Estado. Aunque, en general, tratamos de minimizar su peso pol√≠tico. Nos tranquiliza m√°s pensar que nos gobiernan grandes mentes perversas, maquiav√©licas, antes que personas bastante comunes que se equivocan una y otra vez. Pero es cierto que la pol√≠tica es una actividad desprestigiada: no parece que los mejores elijan dedicarse a ella y, as√≠, quienes lo hacen cometen m√°s errores que los que querr√≠amos suponer. Nos negamos a verlo; cuando se vuelve demasiado evidente, puede ser m√°s que preocupante.

Mientras tanto, las relaciones internacionales del gobierno argentino, que incluyeron la semana pasada una charla "amistosa" con Donald Trump, se mantienen prósperas; Macri visita Madrid con la esperanza de que sigan siéndolo. Su tour comprende mucho roce real, palacios, homenajes, besamanos, encuentros culturales, reuniones futboleras, revista de tropas y tentativas de negocios. La buena voluntad de Mariano Rajoy parece asegurada: los dos presidentes se dicen amigos y sus partidos pertenecen a la misma organización, la Unión Demócrata Internacional, donde también están los republicanos de EE. UU. y los conservadores ingleses.

Los negocios pueden ser m√°s complicados, pero son la parte decisiva de la apuesta. Mauricio Macri lleva un a√Īo prometiendo inversiones que no llegan. Seg√ļn todas las declaraciones oficiales, este viaje -que incluye a 200 empresarios- pretende, sobre todo, conseguirlas. Si lo logra, deber√° convencer a sus compatriotas de que les convienen: el recuerdo de los fracasos del capital espa√Īol en la Argentina de los a√Īos 90 todav√≠a est√° muy vivo.

Solo que, para conservar cierto poder de convicción, el presidente argentino debe empezar a corregir los errores antes de que se conozcan, no después: convencer a los suyos de que su gobierno sabe y puede. Es, de ahora en más, su tarea más urgente.

 

 

*Mart√≠n Caparr√≥s es periodista y novelista argentino, y vive en Espa√Īa. Sus libros m√°s recientes son "El hambre" y "Echeverr√≠a".

 

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