Periodismo inseguro: el riesgo de informar para la tribuna
Por: Adriana Amado / Perfil
Septiembre 2016
Fotografia: ocendi.com

Los medios de comunicación temen más que nada perder audiencia, y ese terror los vuelve demagógicos.

 

Hay un mito que alimentan los propios periodistas que supone que los medios le hablan a la ciudadanía toda. Hasta que les toca cubrir temas difíciles. Ahí se delatan dirigiéndose a un público que se les parece, a un puñado de personas con quienes comparten lenguaje y preocupaciones. Cuando se bajan de los ideales éticos que los invitan a ser  equilibrados, compasivos, ecuánimes, y tienen que responder a las exigencias cotidianas los medios pueden ser discriminadores, racistas, despiadados.

La clave para entender una noticia está en el acuerdo que cada medio tiene con sus audiencias. La inseguridad no se cuenta desde la perspectiva los delincuentes, que no compran diarios ni cuando salen en primera plana, sino desde los que consumen información, mayormente clase media informada. Si alguno que se parece a los lectores se vuelve víctima de la violencia, convertirlo en protagonista de las noticias ratifica el pacto de lectura. Que el género policial haya derivado en el caso particular que se generaliza al grito de "le podría haber pasado a cualquiera", confirma que la necesidad de provocar la identificación fácil de las audiencias.

Los medios son muy inseguros. Temen más que nada perder los lectores que les dan razón y sustento, y ese terror los vuelve demagógicos. Está muy presente el fracaso de tantos medios que creyeron que podían sobrevivir sin públicos como para desconocer el humor cambiante de la audiencia. Los medios no hablan del bien común para la opinión pública en general. Apenas pueden contar males individuales con la ilusión de que algún lector entienda que esa noticia está hablando de sus problemas.

 

Adriana Amado es Analista de medios.

 

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Comentarios sobre el artículo
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Pedro Basaure Forgues
Lo que no equivale sin embargo, a obstinarse con el manejo de este criterio, no obstante la existencia ante nuestros ojos de montañas de información que confirman lo que esas fuentes "poco claras" afirman una y otra vez. Por ejemplo, afirmar que el régimen venezolano que actualmente azota a sus ciudadanos, es bueno y justo para "el pueblo" y que la existencia de la hambruna por la que pasa, es nada más que una invención del "imperialismo". La sensatez y el sentido común, son asimismo, buenos conductores de opinión pública cuando hay honestidad en los medios. Nunca más cierta esa frase de que el pueblo, no es tonto.
hace 1 año    
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