Prohibido votar por una indígena
Por: Juan Villoro / The New York Times
Febrero 2018
Fotografia: Cuartoscuro

El 14 de febrero una camioneta recorría el desierto de Vizcaíno en Baja California Sur. Daban las 3:30 de la tarde, después del almuerzo, bajo un calor intenso, en la Carretera Federal 1, que carece de curvas y adormece peligrosamente. Todo conspiraba a favor del riesgo, pero la caravana no podía detenerse.

En octubre de 2017, la ind√≠gena Mar√≠a de Jes√ļs Patricio, conocida como Marichuy, inici√≥ su campa√Īa para convertirse en candidata independiente a la presidencia, respaldada por el Concejo Ind√≠gena de Gobierno. Durante cuatro meses visit√≥ los m√°s diversos rincones del pa√≠s para escuchar a sesenta etnias que carecen de representaci√≥n en la pol√≠tica mexicana. Se suele pensar que los ind√≠genas representan un bloque monol√≠tico, con id√©nticas costumbres y creencias; en realidad, se trata de un mosaico multicultural que responde a realidades y proyectos diferentes. Para obtener la candidatura, Marichuy deb√≠a lograr antes algo m√°s dif√≠cil: unir a las comunidades en objetivos comunes.

El jueves 14 avanzaba en las precarias condiciones que la acompa√Īaron en todos los caminos. Si los pol√≠ticos viajan en aviones y camionetas blindadas, Marichuy se somet√≠a a trayectos extenuantes y se adentraba en regiones inh√≥spitas (el 20 de enero el coche de prensa que la acompa√Īaba fue asaltado en Michoac√°n por una banda del crimen organizado). A cinco d√≠as de que venciera el plazo para lograr el registro como candidata independiente, la vocera hac√≠a proselitismo en una de las regiones menos pobladas del pa√≠s. No apostaba por el pragmatismo electorero, sino por acercarse a los m√°s apartados.

Bajo el denso sol de la tarde, la camioneta abandonó la carretera y volcó en la tierra donde crecen los huizaches. En el accidente murió Eloísa Vega Castro, de la red de apoyo a los pueblos indígenas. Varios tripulantes quedaron heridos y Marichuy sufrió la fractura de un brazo y tuvo que ser operada. Pasaron cerca de doce horas hasta que los heridos llegaron al Hospital Juan María de Salvatierra, en La Paz.

El 15 de febrero la candidata indígena acaparó las portadas de todos los periódicos. Un impacto de muerte recibió la atención que no se le había prestado a sus ideas.

La ausencia est√° presente

La historia de Mar√≠a de Jes√ļs Patricio Mart√≠nez se escribe como una serie de rupturas. Nacida en la regi√≥n nahua de Tuxpan, Jalisco, hace 54 a√Īos, Marichuy trabaj√≥ la tierra desde ni√Īa en condiciones de explotaci√≥n medievales. A los 12 a√Īos, impuls√≥ a su padre a protestar. Recibieron m√°s ma√≠z, pero al siguiente a√Īo se quedaron sin tierra.

Su padre gastaba el poco dinero disponible en alcohol y la madre le pidió que fuera a vender semillas de calabaza a la vecina Ciudad Guzmán. Con sus exiguas ganancias, lograba que sus hermanos comieran.

Marichuy estaba destinada a cultivar el campo y encontrar marido. Su padre le prohibi√≥ que cursara la secundaria y la preparatoria; ella estudi√≥ a escondidas y se convirti√≥ en experta en medicina natural. Hoy pertenece al cuerpo acad√©mico de la Universidad de Guadalajara. Una de sus pacientes m√°s conocidas es su madre, que durante tres a√Īos estuvo paralizada de la cintura para abajo. Marichuy la trat√≥ con fomentos hasta que logr√≥ que caminara.

Sus rupturas también han tendido componentes culturales y de género. Fue la primera mujer en participar en Tuxpan en el baile de Los Sonajeros, ritual para pedir que llueva. En respuesta a la doble exclusión que representa ser india en un país patriarcal, Marichuy habla en los actos después de que hablen otras mujeres.

Cuando se presentó en el campus de la UNAM una pancarta decía: "Venimos a hablar de lo imposible, porque de lo posible se ha dicho demasiado".

Democracia para ricos

Por primera vez, México tendrá candidatos independientes a la presidencia en las elecciones del 1 de julio de 2018. Sin embargo, esta oportunidad "histórica" llega precedida de irregularidades. Los partidos crearon requisitos restrictivos para garantizar que solo participen los profesionales de la política. Para registrar una candidatura independiente, se requieren 866.593 mil firmas y alcanzar el uno por ciento del padrón electoral en al menos diecisiete estados. En otras palabras: ser "independiente" es el plan B de quienes no fueron nominados por sus partidos.

El 19 de febrero Marichuy no obtuvo el registro, luego de una campa√Īa sin otro apoyo que la solidaridad de los simpatizantes. Quienes s√≠ lo obtuvieron provienen de las instituciones pol√≠ticas de siempre: Jaime Rodr√≠guez, el Bronco, del PRI; Armando R√≠os Piter del PRD, y Margarita Zavala del PAN. Como gobernador de Nuevo Le√≥n, se presume que el Bronco dispuso de recursos p√ļblicos y Margarita Zavala cont√≥ con el apoyo de su marido, el expresidente Felipe Calder√≥n.

Para dificultar más el acceso a la ciudadanía, el Instituto Nacional Electoral exigió que las firmas fueran recaudadas a través de una aplicación que se descarga en teléfonos celulares de gama media. Los aparatos tienen un costo de más de tres salarios mínimos, suma inalcanzable para buena parte de la población. Además, muchas regiones carecen no solo de conectividad, sino de luz eléctrica.

La democracia "celular" que excluye a los pobres permite establecer una regla de tres: 1) Marichuy se opone a la discriminación. 2) En respuesta, recibe un recurso discriminatorio. 3) La importancia de su lucha se confirma.

Durante cuatro meses, en plazas, parques, universidades y estaciones del metro aparecieron voluntarios dispuestos a recabar firmas para Marichuy. Actores y artistas hicieron videos para promover su causa; los grupos de rock Panteón Rococó, Caifanes y Café Tacvba la apoyaron en sus conciertos; fotógrafos y artistas plásticos crearon carteles y camisetas con los lemas "Nunca más un México sin los pueblos indígenas" y "Firma por Marichuy, vota por quien quieras". Se promovía la inclusión, más allá de que por ideología o pragmatismo se apoyara a otro candidato en las elecciones de julio.

R√≠os Piter, Zavala y el Bronco contrataron promotores que recog√≠an firmas en oficinas, sindicatos y ventanillas donde se pagan sueldos. Esta operaci√≥n corporativa no estuvo exenta de trampas (con incorregible cinismo, el Bronco las llam√≥ "travesuras"). A Margarita Zavala le aprobaron el 66,37 por ciento de las firmas, a R√≠os Piter el 64,83 por ciento y al Bronco el 58,75 por ciento. Para medir el tama√Īo de la picaresca y el enga√Īo conviene revisar el extra√Īo caso del candidato independiente √Čdgar Ulises Portillo Figueroa, al que se le aceptaron el 2,63 por ciento de las firmas. En cambio, el 93,20 por ciento de las firmas para Marichuy fueron v√°lidas, la cuota m√°s alta de honestidad.

La vocera indígena logró más de 280 mil firmas, el 30 por ciento de lo requerido para participar en las elecciones. Su causa adquirió enorme visibilidad, no solo entre los indígenas, sino entre la generación digital (de enero a febrero, la página de Facebook Su Voz Es Mi Voz tuvo 450 mil visitas).

La ni√Īa que vend√≠a semillas

Los retos de Marichuy parecen infranqueables, pero los acepta con aplomo. Sonríe con facilidad ante los chistes y disfruta las anécdotas ajenas. Rara vez toma la palabra con prontitud. En la escuela, participaba en las actividades colectivas, pero no le gustaba exponer ante el pizarrón. Sin ser tímida, es reservada. Su liderazgo depende más de la escucha que del habla. Esto revela la forma en que las comunidades indígenas establecen consensos para elegir representantes. Si alguien levanta la mano para encomiar sus virtudes, no pertenece al colectivo. El liderazgo no es una iniciativa individual, sino una encomienda de los otros.

Marichuy comenta que no deseaba tener la responsabilidad que le ha sido conferida, pero no pretende rehuirla. Su sinceridad se desmarca de la demagogia de los políticos que traicionan hoy lo que dijeron ayer.

¬ŅQu√© alcance pueden tener sus ideas? En tiempos de la Revoluci√≥n mexicana, el 20 por ciento de la poblaci√≥n viv√≠a en las ciudades. Esa proporci√≥n se ha invertido. Para quien nace en el campo las esperanzas quedan lejos, en Estados Unidos.

El mundo rural se ha convertido en un escenario que pone en entredicho la soberan√≠a: fosas comunes, pistas clandestinas de aterrizaje, escondites para el narcotr√°fico. ¬ŅQui√©nes son los due√Īos de esa parte vac√≠a del pa√≠s? Las bandas criminales y las corporaciones que se apoderan de los recursos naturales.

Defender la tierra de la que fueron despojadas las comunidades originarias significa defender la biodiversidad y la soberan√≠a misma. Por eso Marichuy se√Īala que en un pa√≠s acosado por la muerte su lucha es por la vida.

El 14 de febrero una camioneta perdió el rumbo en las soledades de Vizcaíno. Más allá de los plazos impuestos por los partidos políticos, que confunden la democracia con el consumo, la caravana indígena seguirá su camino, dispuesta a cambiar el país desde un activismo que entiende que para los grupos minoritarios la lucha cotidiana y la presión a las instituciones son más eficaces que la contienda electoral.

En un entorno donde los vivos carecen de oportunidad, se suelen depositar exageradas esperanzas en quienes pueden intervenir desde el más allá. "Salgan, salgan, salgan, ánimas de penas", escribió Juan Rulfo.

Los que no est√°n, tienen su propia forma de volver.

 

 

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