La imagen del Che
Edición "Dat0s 192"
Por: Cayo Salinas
Agosto 2016

Utilizada aun hasta hoy como figura central en cuanto movimiento o concentraci贸n toma las calles para protestar ya sea por el orden establecido, o en reclamo a la adopci贸n de formas de gobernar contrarias a una determina manera de ver las cosas. El Che, probablemente ha sido una de las figuras m谩s emblem谩ticas para quienes cre铆an que la lucha contra lo que denominaban el imperio de EEUU era la llave para la liberaci贸n de los pueblos. Se le atribuye, al respecto, la siguiente afirmaci贸n: "Toda nuestra acci贸n es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del g茅nero humano: los Estados Unidos de Norteam茅rica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un o铆do receptivo, y otra mano se tienda para empu帽ar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria".

El paso de los a帽os, si聽 miramos m谩s all谩, ha demostrado que esa visi贸n y el m茅todo utilizado para plantear ideas o defender ideales, constituy贸 un yerro. Cobra por tanto, para nosotros, mayor relevancia su figura y lo que represent贸 para una generaci贸n --- de la cual no forme parte no solo por razones de edad, sino por la forma que tengo de ver la realidad --- que comulg贸 con sus ideales, con sus m茅todos de lucha y con los objetivos que persegu铆a. Est谩 por dem谩s decir que el paso de los a帽os y c贸mo muri贸, contribuy贸 a acrecentar su imagen y figura.

Probablemente si en este momento estuviera con vida, no tendr铆a el magnetismo que hoy tiene. En todo caso, luego del fracaso en el Congo, el Che encontr贸 en Bolivia el escenario perfecto por donde irradiar su revoluci贸n, habida cuenta que en t茅rminos geogr谩ficos el pa铆s limita con otros tantos, y porque el nivel de educaci贸n de ese entonces (1966-1967) era perfecto para su planes. El desenlace final de la aventura guerrillera que encabez贸 la conocemos todos, as铆 como los hechos que precedieron a su captura y a la de otros tantos guerrilleros que ingresaron en territorio de un pa铆s soberano para alzarse en armas. Queda claro, adem谩s, que esa suerte de obsesi贸n que hasta ahora agobia a muchos pol铆ticos y que tiene que ver con el rol de EEUU en el contexto internacional, se convirti贸 en el pretexto para encarar actos de salvajismo en lo que se conoci贸 como La Guerrilla de 脩ancahuaz煤.

Y es que m谩s all谩 de cualquier motivaci贸n ideol贸gica o de la existencia de ideales que propendan una mayor justicia social, el camino nunca puede tener como objetivo el asesinato y la p茅rdida de vidas humanas. Las revoluciones no se las hacen con armas y sangre, como gusta a muchos, sino con iniciativa, entereza y determinaci贸n para cambiar lo que est谩 mal y mejorar lo que est谩 bien. La guerrilla ingres贸 a suelo boliviano y en marzo de 1967 asesin贸 a soldados bolivianos en un primer acto de declaratoria de guerra interna que fue la que, obvio es, alert贸 de la presencia del Che en Bolivia. Evidentemente, la l贸gica reacci贸n del Gobierno de entonces fue la de reprimir la asonada guerrillera. Lo hubiera hecho cualquier Gobierno que se precie de tal. No es posible en t茅rminos de gobernabilidad, adoptar una conducta pasiva ante situaciones extremas que ponen en riesgo la seguridad nacional.

No olvidemos que bajo similares argumentos, el actual Gobierno justific贸 la acci贸n que llev贸 a cabo en el Hotel Las Am茅ricas, al abatir al amparo de la oscuridad, a s煤bditos extranjeros. Siendo as铆, las acciones llevadas a cabo en octubre de 1967 respondieron al deber de las FFAA de proteger la integridad de la Patria y quienes estuvieron presentes, cumplieron la sagrada misi贸n que honra la trayectoria de un militar, as铆 el damnificado haya sido el Che y sus acompa帽antes.

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