"Al sapo lo matas cocin√°ndolo de a poco" Margaret Atwood
Edición "dat0s 225"
Por: Zana Petkovic
Septiembre 2019

La serie televisiva producida por la HBO, basada en la obra de la escritora estadounidense.

 

"El cuento de la criada", a pesar de estar situada en un futuro muy cercano y seg√ļn los afamados cr√≠ticos, caracterizada como una historia "dist√≥pica", nos hace recordar el programa Lebensborn de los nazis y los cr√≠menes del jefe de polic√≠a de Stalin, Lavrenti Beria. "Todo lo escrito en mi libro tiene precedente en la historia" asegura Margaret.

"Quisiera saber qu√© hice para merecer esto", se pregunta la criada principal en una secuencia de la serie mientras se prepara para su violaci√≥n mensual, "rito" en el que participan el Gran Comandante y su esposa. La respuesta que recibe es cortante y √ļnica l√≥gica en el contexto hist√≥rico, cultural y pol√≠tico del libreto: "Naciste como mujer". La criada que alguna vez se llam√≥ June, ahora tiene como nombre -de Fred- ya que en este nuevo estado totalitario vive en la casa del Gran Comandante de nombre Fred. No ser√° dif√≠cil escribir sobre ella para los lectores en un pa√≠s donde todav√≠a -de alguien- es como se define ling√ľ√≠sticamente una mujer casada. La que pertenece a alguien. Una corta descripci√≥n del libreto cuenta que el crecimiento de la poblaci√≥n en Estados Unidos depende de las violaciones que organiza el Estado. Cuando la criada de la familia da vida a un ni√Īo del Comandante, se traslada a otra familia, cambia de nombre como la mujer que al casarse adopta el apellido de marido. Un r√©gimen totalitario discrimina, adem√°s, las palabras: hola y hasta luego por el nuevo saludo- bendito sea el fruto-; hecho que abre espacio para hablar de la eterna manipulaci√≥n de la religi√≥n. El miedo a un Dios furioso que castiga y manda al fuego eterno a todas las mujeres que tratan de revelarse a los hombres, es demasiado contempor√°neo para que esta historia sea denominada como ficci√≥n o un cuento del futuro.

Las criadas son mujeres f√©rtiles, tratadas como ganado que debe ser alimentado para ser fertilizado para el uso de la elite en el poder. Es prohibido leer y salir de la casa sin supervisi√≥n. Su √ļnica funci√≥n es ser violadas y dar a luz. Y todo esto en un Estado llamado Galad, republica fascista patriarcal teocr√°tica construida sobre los principios tradicionales llevados a los extremos. Una de las primeras decisiones de Galad es quitar todos los derechos a las mujeres.

Todo lo que hace que la serie "El cuento de la criada" sea veros√≠mil y posible es el escenario previo. Galad, la historia escrita por Margaret Atwood, se forma seg√ļn los principios de probabilidad. "Despu√©s de la cat√°strofe clim√°tica, el asesinato del presidente y el atentado al Congreso, el ej√©rcito proclama estado de sitio. Los isl√°micos son declarados culpables de todos estos sucesos..., los medios de comunicaci√≥n son censurados, muchos clausurados por motivos de seguridad. Todos los caminos son controlados y bloqueados por las fuerzas policiales. Las cuentas bancarias de las mujeres son bloqueadas y los fondos pasan a sus maridos o al Estado. Las mujeres pierden sus trabajos y pierden el derecho de decidir sobre sus propios cuerpos y sobre sus vidas. Las mujeres que tratan de resistirse son etiquetadas como "prostitutas". Su destino es terminar en campos de trabajo forzado, muy similar a los campos de concentraci√≥n de los nazis o ser colgadas en las plazas p√ļblicas.

El mismo destino comparten quienes pertenecen a la populaci√≥n LGBT y los no creyentes. Galad solo reconoce las leyes del antiguo testamento. A pesar de predicar valores y principios cristianos, sus comandantes tienen lugares de diversi√≥n donde las mujeres son abusadas y violadas como sus esclavas sexuales. Lo √ļnico antiguo que mantiene este nuevo Estado es el sistema capitalista. Los comandantes manejan lujosos autos y viven en lujosas mansiones.

El escenario de Galad es demasiado contemporáneo para ser calificado como ciencia ficción.

 

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Opinion
Personajes
Corresponsales
El hambre no importa 
Por: Martín Caparrós / The New York Times
La morgue itinerante 
Por: Jorge Zepeda Patterson / El País
Elecciones en Brasil: el autoritario vs. el preso vs. el m√≠stico 
Por: Vanessa Barbara / The New York Times
Cuando el periodismo se vuelve mitolog√≠a 
Por: Jorge Carrión / The New York Times