Rebeldes surrealistas
Edición "dat0s 224"
Por: Zana Petkovic
Agosto 2019

Un profesor brillante y met√≥dico, cinco meses para planificar un robo perfecto y sesenta y siete rehenes. El √ļnico objetivo: entrar a la f√°brica nacional de impresi√≥n de billetes, imprimir y llevarse millones de euros. La serie de Netflix, La Casa de Papel, es la serie extranjera m√°s vista desde que esta plataforma existe. Tambi√©n es considerada como un fen√≥meno sociol√≥gico peculiar desde Argentina hasta Ir√°n. Las series europeas, en su mayor√≠a, logran tener ambiente y atm√≥sfera √ļnicos, algo que la producci√≥n americana nunca logra alcanzar, aunque se esfuerza al m√°ximo.

Ocho personajes con los antifaces de Dal√≠, llevan nombres de ciudades y no tienen nada que perder. Est√°n captando una audiencia impresionante. Se comenta que eligieron los antifaces con la imagen del gran surrealista para simbolizar el r√©gimen dictatorial que ten√≠a control sobre Espa√Īa durante d√©cadas. Quieren ser los Robin Hood modernos y vengarse del sistema capitalista. Te√≥ricamente, no se trata de ladrones comunes. Se supone que no matan y visten overoles de color rojo comunista. Este uniforme obrero simboliza la izquierda, la revoluci√≥n y la lucha por la justicia.

El overol rojo tambi√©n es la prenda que se muestra en los desfiles de alta moda de afamadas marcas como Chanel y Prada. Los ladrones de la Casa de Papel lucen bien en esas prendas rojas que se adecuan al dise√Īo interior de la f√°brica, sitio en el que se desarrolla la trama de esta serie.

La Casa de Papel es, de alguna manera, cierto homenaje a Reservoir Dogs de Tarantino, hasta a The Killing de Kubrik. Para completar el espíritu de la serie está la canción Bella Ciao, el himno de la resistencia italiana al fascismo, convertida en un fenómeno viral. Con esta canción se subraya la premisa que La Casa de Papel no es una saga sobre el robo. Por lo contrario. Es sobre la revolución, venganza y resistencia. Nos dice que la autoridad como concepto es anticuado y se debe percibir como un sistema que hay que destruir desde adentro, desde afuera, por encima y por debajo.

Los personajes de esta serie son j√≥venes de los m√°rgenes de la sociedad y por ello el mensaje de compromiso social y subversi√≥n suave. A eso se refer√≠a Bertold Brecht cuando hacia la pregunta: ¬Ņes mayor crimen fundar o robar un banco? La Casa de Papel sac√≥ del trono la serie House of Cards. A esta la quer√≠amos porque era inteligente y adem√°s aterradora. Entonces sucedi√≥ Donald Trump y la ficci√≥n perdi√≥ sentido.

El cinismo frio y la realidad superaron la serie. La denuncia de MeToo contra el actor principal de House of Cards, Kevin Spacey, derrumbó las cartas. Al contrario, La Casa de Papel no pretende ser muy profunda y no se disculpa. Regala a su gran audiencia mucha adrenalina y construye, aunque sea solo en el imaginario; el romántico deseo de rebeldía. En cuanto a las mujeres, La Casa de Papel hace por las mujeres mucho más que House of Cards. El personaje de Nairobi con toda su locura a voz alta, su dramatismo imaginativo y su ingenua, pero muy presente valentía y sobre todo su fragilidad femenina es mucho más emancipada de la fría, elegante y maquiavélica y calculadora Claire Underwood.

 

 

 

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