Ser de barro o ser libres
Por: Zana Petkovic
Agosto 2017

En la ciudad de Hamburgo, Alemania, en los primeros días del mes de julio pasado, se reunieron Putin y Trump y los G 20. Hubo protestas y manifestaciones nunca antes vistas en esta ciudad del gigante del norte europeo. Hamburgo se considera como la ciudad alemana más liberal. Conocida por su libertad de pensar y actuar. Cientos de miles de personas protestaron contra el hambre, cambio climático  y el capitalismo explotador global. Cuarenta artistas locales se cubrieron con arcilla simbolizando la masa que no tiene oportunidad de hablar ni expresar su opinión. El arte y cultura versus el aplastante grupo de poder. Lo curioso es que Trump y su esposa tuvieron que alojarse en la residencia de Hamburgo ya que todos los hoteles de la ciudad rechazaron atenderlos. Mientras las fuerzas policiales locales controlaban la rabia de los protestantes con chorros de agua en Folksparque; Shakira y Coldplay aportan con su arte y Justin Trudeau, primer ministro canadiense habló de un mundo de paz y sin hambre. El arte y la cultura como soporte de la protesta y de nuevas propuestas.

La gran diferencia entre el teatro y la vida es que las bambalinas en el teatro sirven  para demostrar algo que en la vida real se utilizan para ocultar muchas cosas. "No me gustaría que ciertos políticos me aconsejen en nada, además de aquellas cosas que hacen detrás de bambalinas", dijo un sabio. La respuesta llego en forma de pregunta: "Cómo criar nuevas generaciones con conciencia en un mundo repleto de tecnología e información desechable" (léase: lavado de cerebros a diario).

La respuesta es muy simple y como tal casi imposible. En nuestro mundo individualista y por ende muy ego√≠sta y materialista hay algo que, por suerte, todav√≠a es el mayor tesoro que tenemos. La palabra. La podemos utilizar como herramienta para bien o para mal. Para destruir o para construir. Para sanar o para enfermar. Siguiendo esta idea recuerdo a otro sabio quien recomienda dedicar media hora cada d√≠a (media hora al menos) a los hijos. No recuerdo que en mi vida tuve mayor alegr√≠a, paz y enorme concentraci√≥n de amor en ninguna otra ocasi√≥n m√°s que en esa hora diaria leyendo cuentos abrazada de mis hijos. Justo ¬†a la hora cuando la ciudad est√° dormitando entre la cena y las distracciones nocturnas. Esa hora cuando el sol se est√° ocultando, el trabajo termin√≥ (para bien o para mal, da lo mismo), y las inquietudes de la noche est√°n en los pasillos esperando atacar. Es justo entonces cuando podemos, eligiendo lectura, influir en lo que alg√ļn d√≠a ser√°n nuestros j√≥venes futuros pilares de la sociedad. Por l√≥gica siempre confi√≥ m√°s en la gente que lee mucho. Con ellos me siento m√°s segura. Y s√© que en cualquier conflicto la conversaci√≥n se puede calmar o llevar a un buen final recordando una cita, una frase bien escrita. Salir de una situaci√≥n embarazosa es m√°s f√°cil con el t√≠tulo de un libro que nos hace recordar que alguien ya pas√≥ por lo mismo y tuvo coraje de escribirlo. Leer y hablar diferentes idiomas nos prepara para la vida m√°s que acumular riquezas materiales. De eso todos estamos de acuerdo, al menos en teor√≠a. Pues las tormentas y guerras nos dejan sin nada material en un instante. Lo que aprendemos nadie nos puede quitar. Simple pero tan dif√≠cil a la vez. Apagar el tel√©fono m√≥vil, cerrar las puertas y dedicar una hora al d√≠a para ayudar a un ser peque√Īo a desarrollar su conciencia comprende algo de sacrificio. Cuando se convierte en costumbre y una necesidad como lo es¬† ingerir alimentos, entonces habr√° frutos.

Para los que creen que va ser difícil todos los días encontrar una hora de tiempo para leer a sus hijos hay un concejo práctico: grabar las lecturas para los días de ausencia. Es decir: no hay excusa. O educamos o dejamos que nos aplasten.

 

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Opinion
Personajes
Corresponsales
El hambre no importa 
Por: Martín Caparrós / The New York Times
La morgue itinerante 
Por: Jorge Zepeda Patterson / El País
Vacantes: se busca pol√≠tico honrado 
Por: Jorge Zepeda Patterson / El País
Los riesgos de la prudencia envenenada 
Por: Jorge Zepeda Patterson / El País