Bolivia, Chile y la mentada "referencia internacional"
Por: Gualberto Rodríguez San Martín
Agosto 2013
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Sesión del Consejo de Naciones Unidas
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Sesión de la Cumbre Antiimperialista celebrada en Cochabamba

Cuando el Presidente Evo Morales declaraba a la prensa nacional - arrogante, provocativo y con evidente propósito electoral - que "por primera vez,  Bolivia es una referencia internacional", implicando que el país ejerce una ascendencia positiva que nunca tuvo antes en el mundo, el Canciller chileno, Alfredo Moreno, anunciaba desde Nueva York - sin mayor aspaviento - que Chile será miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas porque "... ha sido endosado por todos los miembros de América Latina y el Caribe sin excepción y sobre esa base estábamos hablando con el resto de los países del mundo para que apoyen esta candidatura".

Estas declaraciones son elocuentes de la visión y percepción de lo que se puede entender  - en términos más académicos - como prestigio internacional que ostentan los países en el concierto de las naciones. Mientras Evo Morales señala "cuando digo que Bolivia es una referencia es que, si bien hemos empezado a liberarnos económicamente, socialmente, militarmente y políticamente, Bolivia es vista como país digno entre los países sudamericanos y del mundo. Escuché a un comentarista: por dos veces Bolivia estuvo (en la opinión) del mundo, una cuando un dirigente sindical e indígena ganó las elecciones, y, dos, por el secuestro del avión" (La Razón, 5 de agosto de 2013). Es decir, la visibilidad y ascendencia del país en función del interés anecdótico que concita la figura del Presidente (concepción anacrónica y monárquica por excelencia).

El Canciller chileno, más circunspecto, sobre todo con visión nacional y global, informaba por despachos de prensa que la candidatura de su país al Consejo de Seguridad por el período 2014 y 2015 había recibido el apoyo de la totalidad de países latinoamericanos y del Caribe, subrayando el artículo que "el apoyo cuenta incluso con la aprobación de países como Perú y Bolivia, con quienes últimamente no ha existido la mejor de las relaciones diplomáticas" (www.24horas.cl, 30 de abril de 2013). En otras palabras, Chile se presentará a la votación en octubre próximo sin enfrentar a ningún otro candidato latinoamericano, lo que le asegura la elección prácticamente por la unanimidad de los Estados Miembros de Naciones Unidas.

El Gobierno de Bolivia clama grandes victorias internacionales con la celebración de la reciente "Cumbre Antiimperialista" en la ciudad de Cochabamba, una de cuyas resoluciones declara "líder mundial" al Presidente Morales, así como la organización, el año próximo, del "Foro de Sâo Paulo", cuyas derivaciones ratifican las dicotómicas  contradicciones que postula: amigo/enemigo, izquierda/derecha, imperialismo/antiimperialismo y, lo más serio, circunscribe el ámbito de nuestras relaciones exteriores a "gobiernos izquierdistas" de la región, escasos y circunstanciales aliados en función directa del grado de enemistad declarada al imperio, apoyada por grupos informales de activistas trasnochados, ávidos de pasear por el mundo a costa de erarios públicos bajo diversos rótulos.

En esos márgenes, el Gobierno boliviano actúa atolondradamente sin oficio y en un plano de simpatías/antipatías, falto de la circunspección propia de la gobernanza internacional y carente de transparencia y respeto hacia el pueblo boliviano, que debería estar plenamente consciente del despilfarro de recursos públicos en la organización de tantos eventos paralelos, cuyos resultados y repercusiones no consolidan la posición de Bolivia en el mundo real, salvo en un mundo virtual y entre despistados grupículos. Habría que conocer los criterios - tan suspicazmente ocultados - que definieron el apoyo a la candidatura chilena al Consejo de Seguridad, en circunstancias en que Bolivia ha presentado a jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia nuestra permanente demanda marítima, sabiendo que el Consejo de Seguridad puede investigar toda controversia y recomendar medidas para su arreglo.

Así pues, mientras a Bolivia le obsesiona una acrobática e ilusa diplomacia periférica informal, calificada "diplomacia de los pueblos", Chile llegará al Consejo de Seguridad en octubre próximo, en un momento sensible en el plano bilateral y con el apoyo de los Estados Miembros de las Naciones Unidas. Cabe preguntarse - parafraseando a nuestro Presidente - cuál de los países es "referencia internacional", o al menos cuál de ellos ejercita una política realista, que encarne la realpolitik, es decir postular una política exterior orientada por intereses nacionales prácticos y necesidades históricas y políticas inmediatas y concretas y cuál goza de mayor influencia y prestigio en el concierto internacional.

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Comentarios sobre el artículo
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Patricio
Zambrana siempre con su retórica, elevada para los bolivianos no educados, pobre e insulsa para todos los chilenos. Podrá llorar, clamar, rogar, y no por eso Bolivia tendrá mar soberano, eso es ,CASO CERRADO. Bolivia debe saber esto: ni Perú, ni mucho menos Chile, están dispuesto a tener otro comensal en el Pacífico, nada, ninguno de los dos le dará a Bolivia la posibilidad de discutirles ganancias económicas en el Pacífico, por ningún motivo ; y el iluso Morales, inflando sus pulmones exige soberanía sin canje territorial; esa es francamente una estupidez , aunque les digo al oido,...... con canje o sin canje, Bolivia no saldrá al Pacífico. Saludos y mis respetos
hace 3 años    
Jorge Zambrana
Enclaustramiento marítimo por Jorge Edgar Zambrana Jiménez 25 de agosto 2013 Las elites políticas de Chile iniciaron una polémica debido a las declaraciones del canciller boliviano David Choquehuanca en sentido de que la vía multilateral de la Corte Internacional de Justicia ante La Haya no está descartada como mecanismo para encarar y resolver el problema pendiente del enclaustramiento marítimo boliviano. El abogado constitucionalista y asesor general de la Asamblea Constituyente de Bolivia (2006- 2008), Víctor Hugo Chávez, aseguró que la Constitución Política del Estado otorga al país la posibilidad de demandar a Chile ante la Corte Internacional de La Haya por una soberanía marítima; mientras que desde Chile, legisladores de ese país cierran la posibilidad de una discusión multilateral. La Asociación de Estudiantes Latinoamericanos en Derecho Internacional, con sede en Francia, ha dado su opinión, y es la siguiente : Association des Etudiants et Anciens Etudiants Latinoaméricains en Droit International, ELADI, París, Francia « Es difícil de entender por qué Bolivia no llevó aún frente a tribunales internacionales un caso de tanta importancia. Hacer del enclaustramiento boliviano un litigio internacional es ventajoso para Bolivia y parece evidente que el Estado chileno, país de gran tradición jurídica y diplomática, hizo constantemente todo lo posible para evitar esta solución, prefiriendo la opción bilateral en la cual Bolivia es mucho más ?manipulable? e indefensa » El ?dominio? que Chile nos ha impuesto en el Tratado de 1904 no está respaldado por ninguna ley sino por la fuerza bruta militar de un ejército permanentemente bien armado mediante el financiamiento de la friolera de cuatro mil millones de dólares anuales, dinero producto de la depredación de nuestra mina de cobre Chuquicamata, y que impide a Bolivia hacer valer en forma práctica su justo derecho de propiedad. La agresión, invasión filibustera, ocupación, depredación y actual dominio de nuestro litoral por la fuerza militar y la violencia usurpadora que obligó con coacción a firmar un tratado injusto, es inadmisible e ilegítimo. La cancillería chilena dice que son ?derechos de victoria?... ¿Llaman derechos al cohecho anglo-chileno? ¿Llaman victoria al asalto premeditado y agresión a un país indefenso? Recuperar el mar será reencontrar el destino marítimo de nuestro Estado y salvarlo de caer en el engaño de un ?corredor? inservible sin puerto propio ni soberano al norte de Arica. Nuestra propiedad marítima debe sernos reintegrada sin compensaciones territoriales a Chile, dando cumplimiento a las normas y acuerdos del derecho internacional y a todos los principios proclamados en todas las conferencias interamericanas. La novena disposición transitoria de la nueva Constitución Política del Estado ordena denunciar el Tratado de 1904 que está contradiciendo el derecho imprescriptible del Estado boliviano al ejercicio pleno de la soberanía sobre su litoral. Ese tratado carece de toda legitimidad, ya que en vez de solucionar los problemas emergentes de la usurpación chilena de nuestro litoral, los ha violentado y agravado encerrando a Bolivia, y por ello el enclaustramiento subsiste como una injusticia internacional. No se puede hablar de una unión de naciones sudamericanas (Unasur) si no se exige la justicia evidente para Bolivia y no se deja de ignorar la atroz iniquidad de haber enclaustrado a un pueblo hermano. Basta de eufemismos y de frases almibaradas de la cortesía protocolar. Que América y el mundo sepan que Bolivia ya no está dispuesta a seguir soportando en silencio una situación de humillante colonialismo que ya dura 134 años. No podemos continuar siendo, como Nación, un ave sin alas. El Pacto Americano celebrado en Washington en abril de 1890, antes de la imposición del nefasto tratado de 1904, ha establecido que ?la teoría de la conquista será repudiada por el Derecho Internacional Americano y no se reconoce y se considera nula toda cesión de territorio hecha bajo amenaza de guerra o en presencia de fuerza armada. La Nación que hubiere hecho tales cesiones, tendrá derecho a exigir su devolución?. El derecho boliviano no está enterrado, a pesar de los cañones, tanques, cohetes y aviones chilenos. Chile no ha enterrado el derecho boliviano, jamás lo enterrará. Se aproxima la hora del ajuste de cuentas, cuando ya no será posible sostener ante un mundo crédulo que el crimen es virtud. La conciencia de todo el pueblo boliviano invoca la justicia, y un día acabará por encontrarla, para recuperar su costa marítima. Es el sagrado derecho de un pueblo que quiere que le devuelvan lo que es suyo. El sentir de Bolivia es de un amargo desengaño por la constante injusticia que soporta. Esencia del reclamo marítimo de Bolivia Autor : Jorge Edgar Zambrana Jiménez He aquí los hechos históricos que consagran incuestionablemente los derechos de Bolivia : El reclamo marítimo del pueblo de Bolivia se apoya en la invalidéz del Tratado de 1904, dado que fue firmado bajo presión militar y como culminación de una guerra de rapiña instigada por el imperialismo británico de la época. Considerando que Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla son puertos marítimos indispensables para el progreso de Bolivia, nuestro reclamo no hace más que proclamar el derecho inalienable a la vida. Los pueblos no pueden contemplar impasibles la asfixia de uno de sus hermanos en un enclaustramiento desesperante. Chile tiene la obligación moral, política y ética de restituir a Bolivia su acceso propio y soberano al mar, terminando con el indignante tutelaje que ha imperado hasta hoy. Es demasiado el tiempo transcurrido desde que una guerra que inició Chile en el año 1879 cercenó el territorio boliviano, dejando al país en una situación de absoluto menoscabo de cara al desarrollo y a la posibilidad de contar con los elementos que hubiesen podido hacer de su comercio marítimo un puntal firme para sostener su desarrollo, tal como lo son el desenvolvimiento portuario y naviero que le hubiera permitido acceder a ultramar. Bolivia, llevada a firmar un tratado leonino impuesto por Chile, potencia invasora, abusiva y victoriosa en la agresión del Pacífico, no tuvo más remedio que someterse al articulado de dicho documento, ya que carecía de todo elemento de coerción que le hubiese permitido negociar en condiciones más propicias. Restituir a Bolivia por lo menos un puerto útil y soberano que le permita el acceso al mar, no será resultado de una graciosa dádiva, sino un hecho de justicia. Lo que es legal no es necesariamente legítimo. Y si bien, en la legalidad de la letra y la firma del tratado de 1904 que se le impuso a Bolivia, se dice que Chile accede al dominio del Departamento del Litoral, no es legítimo que esa letra sea en la práctica una condena al enclaustramiento perpetuo de un Estado que, como el boliviano, merece por derecho propio contar con su vital litoral que coadyuve a su proceso de crecimiento y desarrollo. Bolivia vive desde hace 134 años enclaustrada en pleno corazón de Sudamérica. El objetivo político de Chile ha sido siempre el de mantenernos en estado de impotencia, porque tienen miedo de que nos fortalezcamos, lo cual va a suceder de todos modos, y que les llamemos a rendir cuentas de todos sus actos de usurpación territorial. Ningún boliviano va a aceptar un trueque de nuestro Departamento del Litoral por un callejón al norte de Arica, sin puerto propio ni soberano. Tal dádiva merecería el repudio internacional. El país vecino trata de engatusarnos con vueltas y engaños cada vez que se busca reparar la injusticia. Con falsas promesas, cuentos y fábulas, ofrecen corredores y enclaves inservibles y sin soberanía marítima. Con el Tratado de 1904 Chile ha usurpado los territorios arrebatados, a sabiendas, por el derecho internacional, de que ningún Estado puede imponer a otro la renuncia a perpetuidad de su territorio e independencia. Bolivia reclama lo que es suyo propio, a pesar del dominio ?absoluto y perpetuo? que Chile le impone con un despojo armado. El Departamento del Litoral, por derecho y por ley es territorio del Estado Boliviano, aunque hoy bajo dominación ilegítima y de facto. No existe hoy la intangibilidad de los tratados en el derecho internacional público; tampoco la eternidad del despojo impuesto por un país sobre otro. La defensa chilena de su tratado de 1904, como un ?derecho de victoria? ganado por las armas, no es propio de un tratado de Amistad; es un despojo insano contra la democracia, contra la soberanía y la libertad. La fuerza de la causa boliviana de reivindicación tiene en estos fundamentos la justicia que debe primar. Recobrar un territorio despojado implica ir a un Tribunal Internacional en demanda de Justicia. Chile está recurriendo al armamentismo para retener la usurpación. En la legislación mundial actual y en el régimen democrático internacional del siglo XXI, no existe la figura de ?dominio absoluto y perpetuo?. La ocupación ilegal no es fuente de adquisición de derechos de propiedad basados en la invasión militar para saquear riquezas naturales. A Bolivia le corresponde recurrir ante los Tribunales Internacionales en demanda de amparo de derecho contra el despojo en que vive, para eliminar el dominio chileno sobre el litoral invadido, ocupado y usurpado de facto. Chile, culpable de nuestra clausura geográfica, tiene la llave del grillete de la prisión que detiene nuestro progreso. Basta de diálogos sin resultados, eufemismos y de frases almibaradas de la cortesía protocolar. Que América y el mundo sepan que Bolivia ya no está dispuesta a seguir soportando en silencio esta situación humillante. No podemos continuar siendo, como Nación, un ave sin alas. El problema pendiente del enclaustramiento de Bolivia seguirá comprometiendo la paz en Sudamérica, mientras no sea resuelto en función de los antecedentes históricos. Ante el poderío militar impuesto por Chile para impedirle a Bolivia su acceso al mar?? tarde o temprano se impondrá la justicia por voluntad del pueblo boliviano?. No importará nada si Chile estará o no en el tal Consejo de Seguridad.
hace 4 años    
fito
Que barbaridad que estge narcotraficante diga una cosa y haga otra. Debía ser consecuente y no apoyar a chile
hace 4 años    
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