Cómo se explica y qué significa la derrota de Evo
Por: BBC Mundo
Febrero 2016
Fotografia: AFP

El presidente de Bolivia, Evo Morales, perdi√≥ una batalla electoral por primera vez en m√°s de 10 a√Īos. Fue por un estrech√≠simo margen -de poco m√°s de 2,6 puntos porcentuales- y despu√©s de horas de enorme tensi√≥n, luego de un recuento que s√≥lo arroj√≥ una tendencia irreversible dos d√≠as despu√©s del cierre de las urnas.

Pero es algo inédito desde su primer y sorpresivo triunfo de diciembre de 2005, cuando ganó las elecciones presidenciales en primera vuelta.

Luego de esa victoria, Morales arrasó en un referendo revocatorio y también se impuso en la consulta que puso en vigencia una nueva constitución para Bolivia.

Y después de una primera reelección en 2009, en octubre de 2014 fue confirmado para un tercer período presidencial con el apoyo de más del 60% de los bolivianos.

Hasta este martes, cuando se confirmó la victoria del "No" en el referendo con el que buscaba habilitarse para buscar un cuarto mandato.

Eso significa que deberá mirar de palco la siguiente elección presidencial de Bolivia y que el 22 de enero de 2020 tendrá que entregar la banda presidencial a otra persona.

Así terminaría la intensa gestión de un presidente que se propuso y logró cambiar profundamente a Bolivia.

Sin embargo, los efectos directos del referendo del domingo¬†no son la √ļnica consecuencia del resultado.

Los rostros del rechazo

Una de las consecuencias inmediatas del referendo es cierto debilitamiento político de Morales.

La referencia electoral inmediata de su mandato ya no es la aplastante victoria con el 60% de los votos a su favor -el doble de porcentaje de su inmediato seguidor-, sino la derrota por estrecho margen -pero derrota al fin- que se confirmó este martes.

Y para Pablo Stefanoni, analista y exdirector de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique, la despolarización que se sentía en Bolivia entre 2010 y 2014 reflotó renovada, dejando el país dividido en mitades.

Todo por un referendo en el que Morales, a√Īade el periodista,¬†"se meti√≥ solo".

"La primera dificultad, obvia, de un referéndum de esta naturaleza es que unifica a todos los oponentes en la opción del No", apuntó Stefanoni en un artículo publicado en Le Monde Diplomatique edición Cono Sur.

Un conglomerado que, seg√ļn Stefanoni, va "desde los racistas que nunca quisieron un gobierno campesino-ind√≠gena hasta quienes critican lo contrario: que (el de Morales) no es un verdadero gobierno ind√≠gena sino un suced√°neo de matriz blancoide o directamente un gobierno antind√≠gena".

Si bien el referendo cont√≥ con las apariciones de los viejos l√≠deres pol√≠ticos bolivianos, totalmente estigmatizados con la etiqueta de "neoliberales y vendepatrias", se logr√≥ instalar medi√°ticamente la idea de que campa√Īa por el No era una¬†"movilizaci√≥n ciudadana".

Y, por ello, después del referendo, el rechazo a la opción de Morales no sólo puede atribuirse a los partidos de derecha que llevan décadas odiándolo, ni a las élites económicas de Bolivia.

El No en las urnas también tiene rostro de agrupaciones juveniles, pensadores de izquierda, dirigentes sindicales y políticos que empezaron su carrera en el mismo gobierno del actual presidente y que ahora están en la disidencia.

Estas caras nuevas fueron uno de los puntos d√©biles del oficialismo durante toda la campa√Īa.

En su intento por asociar el rechazo a Morales con los pol√≠ticos del pasado, la campa√Īa a favir del "S√≠" concentr√≥ sus ataques verbales y propaganda negativa en exautoridades que llevan a√Īos fuera de Bolivia.

El sucesor...

Durante la campa√Īa, el vicepresidente boliviano, √Ālvaro Garc√≠a Linera, fue el principal promotor de la idea de que¬†el liderazgo de Evo Morales era irreemplazable y que la continuidad del proyecto pol√≠tico oficialista depend√≠a de su continuidad en la presidencia.

"No lo abandonen al presidente. El presidente Evo, si tiene apoyo, construye colegios. Si no tiene apoyo, regresar√°n los gringos, regresar√°n los vendepatrias, regresar√°n los asesinos y a los ni√Īos les van a quitar todo y no habr√° destino", advirti√≥ Garc√≠a Linera.

"Habr√° llanto y el sol se va a esconder, la luna se va a escapar y todo va a ser tristeza para nosotros", dijo en sentido metaf√≥rico el Vicepresidente durante la campa√Īa.

Catastrofismos aparte, ahora el partido de gobierno de Bolivia est√° en laobligaci√≥n de buscar un¬†sucesor de Evo Morales durante los¬†tres a√Īos y medioque faltan para la siguiente elecci√≥n presidencial.

Puede sonar a mucho tiempo, sin embargo es la primera vez que el partido oficialista debe pensar en un liderazgo nuevo de alcance nacional prácticamente desde su fundación, en 1995.

Aunque para el sociólogo Salvador Schavelzon, autor de una etnografía sobre la etapa previa y la asamblea constituyente de Bolivia que impulsó Evo, esta derrota puede significar una oportunidad para el oficialismo.

El investigador se√Īala que, para el partido de Morales, la victoria del No "permite convocar una serie de congresos con las bases,¬†abrir un proceso interno democratizador y mostrarse como fuerza pol√≠tica viva que puede¬†reinventarsepara ganar en 2019".

Y Schavelzon destaca la importancia del desafío que ahora tiene el oficialismo boliviano.

"No abrir un proceso de reflexión va en dirección de continuar la desconexión del gobierno con todo lo que representa y lo que movilizó desde que fue creado. Está en juego demostrar si puede ser un organismo vivo y no un esqueleto en descomposición", dijo.

Los antecedentes, sin embargo, no son muy alentadores a la hora de pensar en un nuevo liderazgo.

En 2015, el partido de Evo Morales perdió las alcaldías de las cuatro ciudades más grandes de Bolivia: La Paz, Santa Cruz, El Alto y Cochabamba.

Históricamente, ninguno de los candidatos locales del oficialismo demostró tener un propio caudal de votantes significativo.

¬ŅEs tiempo de la oposici√≥n?

A pesar de las celebraciones opositoras que hablaban del "rescate de la democracia" y una "nueva oportunidad" para Bolivia, la oposición no tiene muchos motivos para celebrar más allá de que Evo Morales haya sido derrotado en las urnas alguna vez.

Como apunt√≥ Stefanoni, el rechazo a Morales "permiti√≥ la unificaci√≥n de un voto que nunca se unir√≠a detr√°s de una candidatura com√ļn".

Poco tienen que ver los antiguos colegas de academia del vicepresidente boliviano o los viejos dirigentes que acompa√Īaban a Morales en marchas y huelgas con un millonario que en su paso por la funci√≥n p√ļblica privatiz√≥ empresas estatales.

El analista político Iván Arias afirmó que los desafíos para la oposición en adelante son "titánicos" si quiere convertirse en una "alternativa de poder creíble y viable.

"La alternativa tiene que oler y saber a poder y no a dispersi√≥n y divisi√≥n. Esto les obliga a construir una alternativa que enamore al pa√≠s a partir de nuevos liderazgos, propuestas reales e inclusivas, certidumbres econ√≥micas, sue√Īos de futuro y completa renovaci√≥n de la forma de hacer pol√≠tica y de gestionar la cosa p√ļblica", se√Īal√≥ Arias.

Como apunta el analista, las perspectivas de triunfo para la oposición se han mostrado escasas cada vez que trataron de enfrentarse al oficialismo desde varios frentes.

Otro aspecto que siempre le ha jugado en contra a los detractores de Evo Morales es la aparición de la vieja clase política que se niega a jubilarse y todavía piensa que tiene una oportunidad más en ese país.

En Bolivia, por ahora, no existe una alternativa política que incluya características como "nuevos liderazgos" o "propuestas reales".

Fue uno de los argumentos m√°s efectivos del oficialismo durante las √ļltimas elecciones presidenciales: la oposici√≥n no ha sido capaz de construir un programa de gobierno y proyecto de pa√≠s diferente al que impulsa Evo Morales y se limita a criticar todo lo que venga de √©l.

Visto así, después del referendo del domingo, el oficialismo tiene varios motivos para preocuparse, pero la oposición no tiene tantos motivos para festejar.

 

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