Desatinos diplom√°ticos entre Bolivia y Brasil
Por: Gualberto Rodríguez San Martín
Agosto 2013

Acaba de a√Īadirse un nuevo cap√≠tulo a la err√°tica diplomacia de los pueblos con la salida del Senador Roger Pinto de la Embajada de Brasil en La Paz hasta el pa√≠s que le concedi√≥ asilo.

Se trató, sin duda, de una operación cuidadosamente planificada pues al abortar hubiese provocado un grave incidente diplomático en un contexto ya de por sí confuso y complicado. Brasil - seguramente - intentó reducir al mínimo cualquier nuevo elemento de conflicto en caso de frustrarse este viaje y, por tanto, es razonable pensar que el traslado de Pinto al Brasil, que implicaba atravesar por tierra cerca de 1700 kilómetros de carretera durante 22 horas entre las principales ciudades del eje en Bolivia, haga parte de un plan elaborado con sumo esmero.

Desde esa perspectiva, la reacci√≥n oficial brasile√Īa es evasiva aunque previsible, en la medida que pretende mostrar un plan ejecutado por el circunstancial jefe de la misi√≥n diplom√°tica brasile√Īa en La Paz, un funcionario jer√°rquico pero de segundo nivel inspirado en aparentes motivos humanitarios, lo que resulta poco cre√≠ble, tanto por la estricta disciplina de Rio Branco y su destacado Servicio Exterior basado en estrategias precisas, cuanto por los elementos de seguridad y log√≠stica en el traslado de Pinto: veh√≠culos, equipos armados, recepci√≥n en Corumb√°, conferencia de prensa y vuelo hasta Brasilia.

En fin, todo indica que se trat√≥ de una acci√≥n planificada. Brasil tiene infinidad de razones para poner pa√Īos fr√≠os a este asunto puntual y buscar las salidas m√°s apropiadas para ponerle punto final, en el marco de una visi√≥n estrat√©gica con Bolivia, principalmente el com√ļn enfoque geopol√≠tico hac√≠a el Pac√≠fico, el adecuado cumplimiento de los acuerdos de provisi√≥n de gas, el cuidado de la vasta frontera amaz√≥nica que une ambos pa√≠ses, reducir el da√Īo del narcotr√°fico y tantas otras razones que hacen a la vasta agenda bilateral y una tradicional relaci√≥n de amistad y respeto.

Sin embargo, m√°s all√° de estos par√°metros formales e intereses leg√≠timos, Brasil tambi√©n dej√≥ sentado los l√≠mites de tolerancia, su capacidad estrat√©gica y su "peso espec√≠fico regional". Celso Amorim, actual Ministro de Defensa del Brasil y sobre todo diplom√°tico de peso, advert√≠a en un reciente art√≠culo titulado: "Sumar poder duro al poder blando del Brasil" que "...ning√ļn pa√≠s puede confiar la defensa de sus intereses exclusivamente al poder blando. De hecho, en un mundo impredecible donde vienen a sumarse nuevos desaf√≠os a las viejas amenazas, los gobernantes no pueden desestimar el poder duro."

El desenlace del asilo otorgado por el Brasil al Senador Pinto deber√≠a llevar a una catarsis de las autoridades bolivianas ante su pueblo, distra√≠do por declaraciones bravuconas e inapropiadas, e informar debidamente qu√© hay detr√°s de la actitud brasile√Īa, la que muestra comprensibles signos de fatiga, pero adem√°s comporta una se√Īal inequ√≠voca de fastidio y de tratar de poner las cosas en su lugar, a trav√©s de una mini operaci√≥n comando en nuestro territorio.

El Gobierno de Bolivia debe pues explicar su sistem√°tica actitud de desd√©n, improvisaci√≥n y desatino con el Brasil, pa√≠s con el que no s√≥lo compartimos m√°s de 3500 kil√≥metros de frontera, nos unen v√≠nculos tradicionales y con el que debieran prevalecer visiones comunes de futuro, m√°s que mezquinos e improductivos "coup de force", sin medir cabalmente la relaci√≥n de fuerzas y las repercusiones que provoc√≥ una continua y creciente serie de desaciertos diplom√°ticos con Brasil, desde la intervenci√≥n militar en los campos gas√≠feros administrados por Petrobras, la requisa de aviones oficiales brasile√Īos en recintos militares, la prolongada y abusiva detenci√≥n de s√ļbditos brasile√Īos y, finalmente, el empecinamiento en dejar irresuelto el asilo otorgado al Senador Pinto, asunto clave en la doctrina interamericana que, en criterio boliviano, parece poderse aplicar a discreci√≥n nuestra.

Las relaciones diplom√°ticas boliviano brasile√Īas aplicadas durante la Presidencia de Luis Ignacio da Silva, "Lula", gozaron de un tratamiento especial y dependieron de Planalto por medio de un equipo pol√≠tico - diplom√°tico que respond√≠a directamente al Presidente. Ello desemboc√≥ en un manejo √°gil, evitando trabas burocr√°ticas, desactivando problemas tempranamente y al que se acostumbr√≥ el Gobierno boliviano. Al asumir la Presidencia Dilma Rousseff el manejo diplom√°tico recay√≥ en Itamaraty y las relaciones volvieron a los conductos regulares y sus limitaciones. Este hecho ha llevado a que se desarrollen situaciones complicadas y dif√≠ciles de resolver, como es el caso del asilo en que la negociaci√≥n se empantan√≥ y condujo a un di√°logo de sordos y a la crisis.

En estas circunstancias tan delicadas ning√ļn servicio de inteligencia en Bolivia pudo detectar la preparaci√≥n y desarrollo del plan de extracci√≥n de Pinto de la Embajada y del territorio nacional hasta su llegada al Brasil que, como sabemos, no pudo concretarse durante 15 meses por la negativa boliviana de cumplir con las normas del derecho de asilo y concederle el salvoconducto correspondiente, generando una respuesta equivalente con el operativo de 22 horas en que tambi√©n se violaron reglas del asilo diplom√°tico para lograr hacerlo efectivo. La precipitaci√≥n se debi√≥, probablemente, al hecho de que el abogado de Pinto solicit√≥ un Habeas Corpus en Brasilia que deb√≠a cumplirse en estas fechas y para las autoridades brasile√Īas era urgente cerrar el caso.

Parece indispensable e ineludible que el Gobierno de Evo Morales, una vez por todas d√© se√Īales de acatamiento a las reglas internacionales en su pol√≠tica exterior, como debi√≥ hacerlo con la √ļltima decisi√≥n del Mercosur sobre asilo pol√≠tico, firmada por los Jefes de Estado en Montevideo el 12 de julio de 2013, dejando de lado acciones inspiradas por enconos y r√©ditos internos, pues no se puede conducir las relaciones exteriores con dualidad, ya sea por desconocimiento, omisi√≥n o incomprensi√≥n de los otros y, en consecuencia, permitirse reiteradas tropel√≠as. M√°s a√ļn, terminar destrozando aspectos m√≠nimos que definen las relaciones internacionales y la pol√≠tica exterior de cualquier pa√≠s, como se ha hecho con la institucionalidad del servicio exterior, donde s√≥lo parece campear la improvisaci√≥n y una esperp√©ntica diplomacia con resultados calamitosos.

Todo este embrollo pudo haberse evitado y resuelto oportunamente si Bolivia actuaba hace 460 días atrás en conformidad con la doctrina del derecho de asilo, norma histórica entre los países de América Latina, y admitía que estos sólidos fundamentos facultaban al Brasil, en ejercicio de su soberanía, a conceder asilo al Senador Roger Pinto.

Comentar
Imprimir
Enviar Articulo

Comentarios sobre el artículo
El contenido de los comentarios es de entera responsabilidad de los usuarios y no reflejan necesariamente la linea editorial de la revista Datos.
Nombre
E-mail
Comentario
Copie el código de seguridad:
 »» 
SUSCRÍBASE AHORA
Ingreso Suscritos
Lo más leido en:
Política
Artículos Relacionados:
Especiales
Personajes
Gobierno