Evo Morales: ¬ŅUn villano o l√≠der hist√≥rico? Los bolivianos debaten su posible reelecci√≥n
Por: The New York Times
Enero 2018
Fotografia: Aizar Raldes /AFP - Getty Images

Cuando Ren√© Paucara ten√≠a 46 a√Īos, en 2005, vot√≥ por Evo Morales, y contribuy√≥ a que resultara electo como el primer presidente ind√≠gena de Bolivia.

A sus 56 a√Īos, Paucara, quien trabaja como portero en El Alto, la segunda ciudad m√°s grande de Bolivia, volvi√≥ a votar junto con la mayor√≠a de sus compatriotas en el referendo de 2016 para rechazar que Morales pudiera postularse a un cuarto mandato.

Ahora, Paucara dice que est√° furioso: Morales ha dicho que se postular√° de todos modos, ayudado por sus aliados en los tribunales que cambiaron las reglas de los mandatos argumentando que eran injustas para el presidente de izquierda que ha moldeado a Bolivia durante sus doce a√Īos en el poder.

Paucara teme que si el mandatario vuelve a ganar el pr√≥ximo a√Īo, muy probablemente estar√° encaminado a quedarse en el cargo de por vida, sin intenciones de entregarle el mando a ning√ļn sucesor.

"Dijo que gobernaría escuchando al pueblo, pero ya no es así", dijo Paucara sobre Morales desde la entrada del edificio donde trabaja. "No es no", dijo refiriéndose a los resultados del referendo.

La decisi√≥n de Morales de seguir gobernando tiene eco en varios pa√≠ses de la regi√≥n, donde las democracias que se ve√≠an estables ya no¬†lo parecen tanto. En Ecuador se han revelado diversos¬†esc√°ndalos de corrupci√≥n; Brasil vive las consecuencias de la destituci√≥n de la anterior presidenta, y en Per√ļ hubo un intento fallido para remover al presidente¬† del cargo.

En Venezuela, el gobierno del presidente Nicol√°s Maduro prohibi√≥ la participaci√≥n de los tres principales partidos de oposici√≥n en las elecciones presidenciales de este a√Īo, una decisi√≥n que fue tomada despu√©s de las¬†duras medidas en contra de los manifestantes en contra del gobierno. En Honduras, los jueces anularon una prohibici√≥n constitucional a las reelecciones lo que permiti√≥ que el presidente Juan Orlando Hern√°ndez, dirigente de un partido de derecha, pudiera postularse de nuevo. En diciembre se declar√≥ su victoria despu√©s de fuertes protestas y llamados por parte de la Organizaci√≥n de los Estados Americanos para que se celebraran nuevas elecciones ante las denuncias de fraude.

"Es innegable que estamos comenzando a ver tendencias autoritarias en algunas partes de Am√©rica Latina de dirigentes que no terminan de soltar el poder", dijo Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales en la Fundaci√≥n Get√ļlio Vargas, en S√£o Paulo, Brasil. "Ahora no se limita ni a la izquierda ni a la derecha".

Ben Raderstorf, analista de Di√°logo Interamericano, una organizaci√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas con sede en Washington, dijo que la regi√≥n se ha visto afectada econ√≥micamente por el estancamiento de los precios de bienes primarios como el petr√≥leo o los minerales y esa situaci√≥n ha incidido en que los mandatarios aspiren a mantenerse en sus cargos.

"Cuando las economías cayeron en una espiral, la maquinaria política intentó aferrarse a lo que estuviera a su alcance", dijo Raderstorf.

Antes de que los electores votaran en contra en el referendo y le dijeran a Morales, de 58 a√Īos, que es momento de retirarse, ya lo hab√≠an apoyado en tres elecciones consecutivas. Eso produjo un periodo de estabilidad gubernamental en un pa√≠s que algunos pol√≠ticos consideraban ingobernable porque hab√≠a tenido cinco presidentes en los cinco a√Īos previos a la toma de posesi√≥n de Morales, en 2006.

Morales forma parte del grupo de dirigentes latinoamericanos de izquierda que ascendi√≥ al poder durante una √©poca de precios altos en las materias primas. Al inicio de su mandato se centr√≥ en atender la desigualdad hist√≥rica en Bolivia, una de sus promesas de campa√Īa. Fue estricto con las empresas¬†extranjeras de energ√≠a para que compartieran un mayor porcentaje de sus ganancias con el Estado e invirti√≥ los dividendos en educaci√≥n y atenci√≥n a la salud, al tiempo que modificaba la Constituci√≥n para acelerar las reformas.

Morales, exlíder sindical de los cocaleros, viajó por todo el país enalteciendo sus raíces indígenas. Construyó una red de teleféricos en la capital, La Paz, con lo que conectó a la periferia pobre de la ciudad con las zonas donde se concentran los empleos. Para 2012, la tasa de pobreza se había reducido más de la mitad respecto a los niveles de la década anterior.

Seg√ļn algunos funcionarios de alto nivel de La Paz este no es el momento de interrumpir una presidencia que ha sido productiva por un tema de l√≠mites a la cantidad de mandatos que surgen de lo que, seg√ļn ellos, son cuestiones meramente t√©cnicas.

"Una dirigencia hist√≥rica no funciona en ciclos cortos", dijo Gabriela Monta√Īo, presidenta de la C√°mara de Diputados de Bolivia e integrante del partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS). "Simplemente no hay un l√≠der en Bolivia como Evo Morales".

Desde su oficina en la legislatura, Monta√Īo se√Īal√≥ que casi la mitad de los esca√Īos en el senado boliviano est√°n en manos de mujeres y que su propio ascenso a una posici√≥n de poder habr√≠a sido imposible con cualquier otro presidente. Mencion√≥ el caso de Alemania, una democracia en la que la actual canciller, Angela Merkel, asumi√≥ el cargo antes que Morales y sigue ah√≠; en estos momentos intenta formar un gobierno de coalici√≥n despu√©s de participar en su cuarta elecci√≥n. "Me parece que como bolivianos tenemos el derecho de reelegir a la gente como queramos", dijo.

Ese es un argumento que ha ganado impulso entre algunos economistas de izquierda.

"La cuestión de los límites a los mandatos no es tan simple como a menudo se pinta", dijo Mark Weisbrot, codirector de Centro de Investigación en Economía y Política, un grupo de expertos con sede en Washington. Los estadounidenses, dijo, eligieron a Franklin D. Roosevelt por cuatro periodos mientras buscaba reformar la economía en la década de los treinta y comandaba a los aliados de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial en los cuarenta.

"Los dirigentes que cuentan con la suficiente confianza y tienen las habilidades para ser elegidos y presidir grandes transformaciones no son muy comunes", dijo.

A pesar de eso, cuando en Bolivia se argumenta sobre la necesidad de que un dirigente como Morales vuelva a postularse, muchos suelen responder con el refr√°n que dice: "El poder corrompe a quienes lo detentan".

Aunque los primeros a√Īos de Morales en el poder fueron notables por la reducci√≥n en la brecha de desigualdad y el fomento a los derechos de los ind√≠genas, las noticias m√°s recientes sobre su gobierno se han centrado en el mal uso de los fondos p√ļblicos y en ataques contra los medios.

Un esc√°ndalo involucraba a una mujer, Gabriela Zapata, con quien la prensa dice que Morales tuvo una relaci√≥n rom√°ntica. Zapata, de 31 a√Īos y exejecutiva de una constructora china que consigui√≥ grandes contratos p√ļblicos, fue enjuiciada y sentenciada en 2017 por tr√°fico de influencias.

Morales ha negado cualquier conexión con ese caso, pero el rumor de que tuvo una relación con una mujer de negocios corrupta lo persigue.

"Creo que es un villano", dijo Gabriela de Carpio, de 34 a√Īos, una madre desempleada que vive en La Paz. Para ella, los frecuentes esc√°ndalos de corrupci√≥n que involucran a las personas cercanas al presidente fueron una de las razones para que votara en contra en el referendo.

Los l√≠mites a los mandatos que Morales quiere cambiar son parte de una constituci√≥n que √©l promovi√≥ en 2009. El a√Īo pasado, el Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia, cuyos cr√≠ticos dicen que est√° lleno de jueces leales a Morales, determin√≥ que los l√≠mites a los mandatos hab√≠an violado la Convenci√≥n Americana sobre Derechos Humanos, que data de los a√Īos sesenta. Fue una decisi√≥n que muchos expertos consideran dudosa en t√©rminos legales.

"En Bolivia el ejecutivo ahora es el √ļnico poder y dirige a los dem√°s", dijo V√≠ctor Hugo C√°rdenas, exvicepresidente y ahora pol√≠tico de la oposici√≥n. Dijo que teme ataques en contra de los partidos de oposici√≥n en los pr√≥ximos a√Īos, como los que se han visto en Venezuela.

Aunque Morales ha dicho que se postular√° de nuevo, eso no necesariamente significa que vaya a tener una victoria f√°cil.

En las elecciones judiciales celebradas en diciembre, la mayoría de los bolivianos expresó su enojo con el gobierno anulando sus boletas en lugar de escoger de entre una lista de jueces preseleccionados por el MAS.

Sin embargo, algunos analistas se√Īalan que a pesar de que muchos electores quieren manifestar su enojo en contra del presidente mediante referendos y elecciones judiciales, una cantidad mucho menor estar√≠a dispuesta a frenar su trayectoria si eso implica mandar al palacio presidencial a un pol√≠tico de oposici√≥n que no ha sido probado a ese nivel.

"Quizá tenemos a la oposición más débil de Latinoamérica", dijo Jorge Lazarte, columnista en diversos diarios bolivianos y politólogo. Afirmó que pocos candidatos tienen las condiciones para enfrentarse al poder y al carisma de Morales.

Julio Eguino, un psic√≥logo de 42 a√Īos, lo expres√≥ as√≠: "La pregunta es: si no es Evo, ¬Ņqui√©n?".

Aunque Eguino no ha decidido por qui√©n votar√° el pr√≥ximo a√Īo, dijo que no est√° interesado en la oposici√≥n y hasta ahora siempre le ha otorgado su voto al actual presidente. Agreg√≥ que los cambios que Morales inici√≥ a√ļn tienen un largo camino por recorrer.

"Ni siquiera es una cuestión de cinco mandatos para Evo", dijo Eguino hace poco en su casa de Calacoto, un vecindario de clase media en la capital. "Podría tomar un siglo ver el cambio que necesitamos".

 

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