Izquierdas
Por: Sim贸n Pachano* - El Universo
Octubre 2014

Parec铆a una buena noticia. No pod铆a ser de otra manera si se anunciaba que las izquierdas latinoamericanas se juntar铆an para reflexionar sobre su realidad actual. Lo bueno de la noticia se sintetizaba en dos aspectos. El primero es que parec铆a que, por fin, la parte m谩s reticente de esa corriente se integrar铆a a un debate y a una redefinici贸n que comenz贸 hace m谩s de veinticinco a帽os, cuando cay贸 el Muro. Ciertamente, varios grupos de izquierda en Am茅rica Latina ajustaron hace tiempo sus relojes a la nueva situaci贸n mundial, pero tambi茅n es verdad que otros eludieron sistem谩ticamente hacerlo. Varios de estos 煤ltimos formaban parte del anunciado encuentro, incluyendo a los anfitriones (sobre cuyo izquierdismo hay dudas, sobre su estancamiento solo certezas). Por ello, si en realidad iban a desarrollar una visi贸n cr铆tica, se pod铆an esperar importantes resultados en torno a su posici贸n sobre derechos, libertades, tolerancia, pluralismo, luchas populares y m谩s temas que constituyen el desaf铆o contempor谩neo.

El segundo aspecto que la convert铆a en buena noticia era que muchos de los participantes forman parte de gobiernos latinoamericanos o por lo menos tienen estrecha relaci贸n con ellos. Como refieren los que saben, quienes llegan a las alturas del poder no ven el mundo como lo hac铆an cuando estaban en el pueblo llano. El pragmatismo y la raz贸n de Estado tienden a imponerse sobre la ideolog铆a. Pero, ya que las izquierdas provienen de las luchas populares y basan sus acciones en fuertes convicciones, se puede suponer que la llegada al gobierno no deber铆a alterar sus principios. Por ello, era importante escuchar de su propia voz el balance con respecto a estos principios que, cabe recordarlo, siempre aludieron a derechos y libertades.

El documento final acab贸 con todas esas expectativas. La repetici贸n de consignas, las mismas de cualquier foro de hace treinta o cuarenta a帽os, dio cuenta de la vigencia del inmovilismo y demostr贸 la ausencia de reflexi贸n. Si es que hubo debate, este no apareci贸 en el comunicado, ni en las declaraciones de los participantes, ni trascendi贸 a los comunes (como gustan llamarlos algunos de los participantes). Visto desde afuera, se puede suponer que se impuso el sector conservador, aquel que reduce el ser revolucionario a la canci贸n de los a帽os setenta y a la consigna que viene desde arriba (bastar铆a contar cu谩ntas veces se repiti贸 esa tonter铆a de la restauraci贸n conservadora para medir la ausencia de pensamiento).

Fue una ocasi贸n perdida para unas izquierdas que no se atreven a abandonar el dogma leninista-estalinista-guevarista del partido 煤nico, la dictadura del proletariado y el martirologio como m谩xima expresi贸n pol铆tica. La visi贸n contenida en el documento, encerrada en la l贸gica blanco-negro, amigo-enemigo, buenos-malos, es la expresi贸n de una izquierda que puede aludir a la democracia, como lo hace en la declaraci贸n final, pero que no entiende que sus componentes esenciales son el pluralismo, el respeto a la discrepancia, la aceptaci贸n de la protesta y la tolerancia con propios y ajenos. Es una izquierda que acude a un santo para sostener que "en una ciudadela asediada, toda disidencia es traici贸n".

*Sim贸n Pachano, soci贸logo ecuatoriano

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