Las elecciones primarias y sus actores
Por: Redacción Dat0s
Diciembre 2018

Que movida genial no podr√≠a articular la mente de los funcionarios embarcados en ponerle m√°s un rompecabezas a la desorientada oposici√≥n. Las elecciones primarias, dise√Īadas por el Gobierno como un sistema moderno, sin√≥nimo de las democracias civilizadas, encontr√≥ a los actores de la pol√≠tica en un segundo nivel; desprevenidos y desarticulados. La genial movida puso de inmediato en juego las proyecciones desordenadas en la que se miden con su propia vara los tradicionalistas de la oposici√≥n. El c√°lculo no hizo otra cosa que sellar la tendencia; el camino disperso por el que transita la oposici√≥n. Incapaz de generar un frente arrollador y √ļnico. Incluso incapaz de ponerse a armar el rompecabezas arrojado por el oficialismo sabiendo el resultado. En ese espacio adverso y muy estrecho de √©xito, los partidos de la oposici√≥n en carrera contra el tiempo no han conseguido encontrar sus piezas. El enredo y la confusi√≥n son una radiograf√≠a de la marcha impetuosa que parece tomar la reproducci√≥n de Evo Morales a un nuevo periodo. Esta vez hasta el 2025.

Ante la ausencia de ese elemento articulador, varios presidenciales con sus aliados incluidos han encargado protagonismo en las hojas de c√°lculo para ver hasta d√≥nde pueden llegar en su intento de pelear a Evo Morales para arrebatarle la presidencia que ejerce hace 12 a√Īos ininterrumpidamente:

 

Evo Morales

Picard√≠a para la pol√≠tica es apenas una interpretaci√≥n simplista por la cantidad de mensajes que el jefe de Estado se gasta al d√≠a. Se ha convertido en el √ļnico presidente que ha gobernado tanto tiempo, pero adem√°s el √ļnico que ejecuta a su manera en una administraci√≥n que no acude a la tolerancia y que por lo general peca de excesos. Hay varios sectores dentro de las organizaciones sociales que miran con cautela su nominaci√≥n a la presidencia pero est√° claro que Evo Morales Ayma representa los intereses de las mayor√≠as rurales apostadas en las grandes ciudades; el voto en el campo es decisivo en esta elecci√≥n. En los √ļltimos sondeos Evo mantiene ventaja sobre el segundo Carlos Mesa, aunque de acuerdo a los estrategas comunicacionales del masismo, el tiempo corre como enemigo p√ļblico sobre el candidato por el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI). Evo se las vuelve a jugar con exceso de confianza en todas las movidas que pasan por sus manos. Ser√° dif√≠cil restarle protagonismo a quien es un protagonista nato de la pol√≠tica en los √ļltimos 15 a√Īos. Hay sectores que han jurado contrarrestar el efecto electoral especulando sobre una crisis econ√≥mica. Fiel a su estilo, Morales ha salido con innovadoras propuestas a los sectores influyentes del empresariado cruce√Īo donde radica el desarrollo gravitante del pa√≠s. Ese apoyo traducido en votos no ser√° tan contundente, pero definir√° como nunca su futuro. Hay un grueso sector privado que volver√° a respaldar su candidatura por cuarta vez consecutiva.

 

Carlos Mesa

El periodista tuvo momentos de gloria en su papel de vocero de la demanda mar√≠tima. El fracaso de La Haya es un tanto el fracaso de √©l tambi√©n. No medit√≥ las consecuencias y salt√≥ r√°pidamente del barco que se hund√≠a anunciando su postulaci√≥n como candidato a la presidencia por el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI). Mucho se ha dicho de √©l y de su decisi√≥n desde entonces. Por ejemplo, no han faltado quienes en el propio oficialismo hayan advertido que esa postulaci√≥n esta concertada con el Gobierno y que le es √ļtil en la medida que el periodista e historiador tiene muchas m√°s sombras que luces que arrasar√°n con el tiempo su crecimiento electoral. "Ya ha sido presidente y renunci√≥ tres veces en momentos cr√≠ticos", dicen algunos de sus detractores. Otros recuerdan que abandon√≥ un Gobierno moribundo por cuestiones de c√°lculo pol√≠tico y destroz√≥ sistem√°ticamente en su administraci√≥n a los partidos tradicionales. Hay un tercer grupo no entando, mimetizado en la defensa de algunas garant√≠as individuales, entre ellas la libertad de expresi√≥n, la manipulaci√≥n de la justicia y la corrupci√≥n; adem√°s de otros tantos casos. Ellos ven a Mesa como un salvador que llega segundo, aunque quiz√° con el aliento agotado.

 

Jaime Paz Zamora

A Jaime Paz habr√° que recordarle que tantas idas y venidas en la pol√≠tica boliviana, lo deja en una posici√≥n artera de ataque. Puede aducir que en su Gobierno (1989 - 1993) no se mat√≥ a ninguna persona en las protestas que han dominado el escenario pol√≠tico a lo largo del tiempo desde la recuperaci√≥n de la democracia. Otro indicador de respeto a su persona abre brecha en relaci√≥n a la estabilidad olvidada que se gest√≥ en su administraci√≥n y, finalmente, su refinamiento para respetar las reglas de juego impuestas por la democracia: la alternancia de poder. Pero con el mismo empe√Īo que se destacan las cualidades del l√≠der del ex MIR, que hoy postula por un espacio en la pol√≠tica boliviana con la Democracia Cristiana, se apuntan en la misma medida sus errores del pasado. Probablemente el ex jefe de Estado sea m√°s consciente que otro de su talla en gestar acuerdos olvidando su lucha del pasado; el oportunismo es una cualidad innata en Jaime Paz. Ese motor que lo ha llevado a perder gran parte de las conquistas que se hab√≠an gestado en los tiempos de la lucha contra la dictadura y el autoritarismo, son las armas convencidas que se alinean en su contra en cualquier escenario electoral. Quiz√° Jaime Paz deba atacar en esta elecci√≥n m√°s de lo que haya pensado alguna vez al volver al ruedo de la efervescente pol√≠tica nacional.

 

Víctor Hugo Cárdenas

Ha peleado ramales del mismo estilo que el resto sin mayores luces que el ataque de choque, no apropiado en √©l. Durante su gesti√≥n en la vicepresidencia en el Gobierno de S√°nchez de Lozada (1993 -1997) sucedi√≥ sin darse cuenta el tiempo respetuoso de su rol; exuberante por su condici√≥n de persona. Hoy la principal esencia de ese matiz ha sido borrada con el polvo m√°gico de la misma cura. Atropellaron su intimidad y hasta se puede decir que mimetizaron su identidad para alejarlo de cualquier profilaxis posible que le rindiera atributos de clase. Fue sentenciado, su casa tomada por hordas que no se inmutaron guiadas por el atropello de la negaci√≥n que es un rasgo ancestral de la cultura aimara. √Čl no habr√≠a fomentado en su calidad de l√≠der acto semejante. V√≠ctor Hugo C√°rdenas lleva esa carga emocional algo pesada en sus intervenciones. La encrucijada esta puesta. Es candidato por Unidad C√≠vica Solidaridad UCS, sigla que sostienen los hijos del desaparecido Max Fern√°ndez. Se pone en carrera quiz√° con mucha m√°s probabilidad que otros en su af√°n de desnudar los quistes del poder. Tarea dif√≠cil para quien ha sido considerado como el reflejo de un mar de tranquilidad que le ha sido robada.

 

Rubén Costas

El gobernador de Santa Cruz es un hombre afortunado en las estructuras de la cruce√Īidad, pero lo evidente es que necesita aliados para su expansi√≥n en el pa√≠s. El apoyo a Leyes, ex alcalde Cochabamba y sus posteriores acercamientos a Luis Revilla, alcalde de La Paz, pon√≠an en un sitial de indiscutida expectativa a Costas en el plano de los reconocimientos membretados que llevan su firma. La detenci√≥n del ex alcalde cochabambino parec√≠a apuntarlo a √©l por la forma c√≥mo se gest√≥ la detenci√≥n por el efecto carambola que apuntaba en la otra banda al gobernador cruce√Īo. Costas se ha granjeado simpat√≠as que van m√°s all√° de su posici√≥n geogr√°fica pero su mirada no es descollante en las probabilidades de ocupar el sill√≥n de mando del pa√≠s. Eso lo sabe muy bien. Por eso cuando Samuel declin√≥ la cabeza de la formula Bolivia dijo No, qued√≥ abruptamente descolocado y evit√≥ jugar en primer plano de la pol√≠tica nacional. Declin√≥ sus aspiraciones presidenciales, inc√≥modo a Samuel que qued√≥ fuera y tuvo que buscar una salida decorosa invitando al senador Ortiz al ruedo de la disputa nacional con muy pocas probabilidades de crecimiento. Costas demostr√≥ una vez m√°s ser actor de segunda fila y ahora ha apostado toda su artiller√≠a a la Alcald√≠a cruce√Īa.

 

 

 

 

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