Un discurso continuista, pero ¬Ņactual?
Por: Fernando Molina/ P√°gina Siete
Enero 2015

El acto de posesi√≥n del reelecto presidente Evo Morales alcanz√≥ su mayor emotividad cuando √©ste dijo que en "Bolivia ya no gobiernan los gringos, sino los indios" y arranc√≥ la m√°s espont√°nea y atronadora salva de aplausos de las muchas que le dispensara la mayor√≠a de la Asamblea Legislativa para acompa√Īar y celebrar su discurso.

Los momentos m√°s importantes de la ceremonia, cuando Morales y su vicepresidente √Ālvaro Garc√≠a Linera juraron a sus cargos, provocaron en cambio¬† emociones m√°s contenidas, seguramente porque sus principales protagonistas los repet√≠an por tercera vez. Tampoco los parlamentarios del MAS se mostraron particularmente euf√≥ricos. En su sencillez y naturalidad, todo el acto tuvo el car√°cter de un rito de continuidad.¬†
Seg√ļn Morales, el paso de los "gringos" a los "indios", as√≠ como el de los "banqueros y empresarios" a las "organizaciones sociales", y el de los "gobiernos impostores" al "Gobierno del pueblo", explica los resultados econ√≥micos y sociales de sus nueve a√Īos de gobierno, que el Presidente present√≥ sint√©ticamente. Algunos de ellos, como la disminuci√≥n de la desigualdad social y el incremento de las hect√°reas de tierra titulada a favor de ind√≠genas y campesinos, son en verdad impresionantes; otros, como la ca√≠da de la mora bancaria o el aumento de la financiaci√≥n boliviana de la inversi√≥n p√ļblica, son m√°s bien un resultado de la prosperidad general de los pa√≠ses productores de materias primas. No faltaron tampoco los que en realidad son sesgos: el ejemplo m√°s preocupante a este respecto fue la comparaci√≥n de la inversi√≥n petrolera actual, de 2.000 millones, con la de 200 millones que se dio en 2005, un a√Īo en el que reg√≠an precios muy diferentes a los que el petr√≥leo tendr√≠a despu√©s y en el que hubo recesi√≥n e inestabilidad pol√≠tica, y que por estas razones no resulta representativo del periodo previo a la gesti√≥n de Morales, que en realidad fue, contra lo que el Presidente trat√≥ de probar, eminentemente petrolero. Una comparaci√≥n as√≠ constituye una ilusi√≥n √≥ptica: la verdad es que Bolivia necesita aumentar significativamente la inversi√≥n en exploraci√≥n de nuevos yacimientos (que en 2014 fue de menos de 300 millones de d√≥lares) si no quiere perder sus reservas de gas en tan s√≥lo 10 a√Īos.¬†
Morales no mencionó esta necesidad, ni tampoco los desafíos que representan para su tercer mandato las nuevas condiciones de la economía mundial: la caída de los precios de las materias primas y la recuperación de Estados Unidos y el dólar, que seguramente disminuirán la abundancia de financiamiento de la que han gozado América Latina y Bolivia durante la pasada década. El suyo fue un discurso de continuidad de lo ya hecho y de mejoría de las áreas peor atendidas, como la salud y la justicia. Finalmente, fue continuidad lo que el pueblo eligió en octubre. Sin embargo, no está claro si el tipo de gobierno que ha hecho Morales, y que hasta ahora ha sido exitoso, seguirá siendo también, en el futuro, posible.  Si no ocurriera así, el discurso de asunción de ayer tendría un defecto fundamental: su inactualidad.

 

 

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