Los gigantes que convirtieron la energía eólica en una realidad
Por: The New York Times
Abril 2018
Fotografia: Rasmus Degnbol para The New York Times

OSTERILD, Dinamarca - En el extremo norte de la península danesa de Jutlandia, el viento sopla tan fuerte que los árboles crecen inclinados hacia una sola dirección, como banderas torcidas.

El implacable clima sobre esta larga franja de campos de cultivo, pantanos y suelos lodosos le ha dado al país un papel destacado en la transformación de la energía eólica en una fuente viable de energía limpia.

Despu√©s de que los precios de la energ√≠a llegaron a su nivel m√°s alto durante la crisis del petr√≥leo de 1973, unos empresarios comenzaron a construir peque√Īos aerogeneradores para venderlos localmente.

"Surgi√≥ del inter√©s de producir energ√≠a para la granja de mis padres", dijo Henrik Stiesdal, quien dise√Ī√≥ y construy√≥ los primeros prototipos con un socio herrero.

Los primeros molinos de viento hechos en peque√Īas f√°bricas ten√≠an problemas de calidad. Las aspas -en ese entonces de solo 4,5 metros de largo- se romp√≠an o se separaban.

Ahora, son gigantes fabricados por productores mundiales que forjaron grandes haza√Īas de la ingenier√≠a.

Las torres aerogeneradoras más grandes en Osterild tienen más de 182 metros de altura. Las aspas del rotor pueden medir 82 metros de largo, similar a la envergadura de un Airbus A380, el avión comercial más grande del mundo. El precio: casi 10 millones de euros o más de 12 millones de dólares.

Su gran tama√Īo ha logrado que el viento se convierta en una fuente com√ļn de energ√≠a.

Los aerogeneradores más grandes acaparan más viento y producen más energía. Los aerogeneradores modernos ubicados en altamar generan casi veinte veces más energía que los que se fabricaban hace tres décadas.

Mientras m√°s grande sea, el costo para generar energ√≠a es menor. En algunos lugares al norte de Europa, el viento actualmente¬†es una fuente importante de energ√≠a. Representa el cuatro por ciento del suministro global, seg√ļn la Agencia Internacional de la Energ√≠a.

Desde aquellos primeros innovadores daneses, la industria ha crecido y ahora est√° dominada por empresas como Vestas Wind Systems y Siemens Gamesa Renewable Energy.

La sede del negocio de Siemens Gamesa est√° en Brande, un peque√Īo pueblo en Jutlandia. Ah√≠ fue donde, durante el inicio de la d√©cada de los ochenta, un empresario llamado Peter Sorensen fund√≥ una empresa e√≥lica llamada Bonus junto con un par de trabajadores de la compa√Ī√≠a de irrigaci√≥n de su padre.

Siemens adquirió Bonus en 2004 y ahora Brande es el hogar de grandes centros de ingeniería, capacitación y mantenimiento.

Los empleados manejan consolas que supervisan parques eólicos en todo el mundo. Muchas veces, cuando se apaga un aerogenerador debido a un problema, pueden reiniciarlo electrónicamente sin necesidad de enviar a un equipo de mantenimiento
En un vasto taller, los t√©cnicos construyen modelos de aerogeneradores e instalaciones a la medida para probar si los componentes tienen la robustez necesaria para durar veinte a√Īos o m√°s. Adentro, las torres son tan grandes que se necesitan elevadores para subir y bajar a los ingenieros. Los pasajeros deben usar arneses de seguridad en caso de que fallen los elevadores.
Las aspas est√°n conectadas a la torre a trav√©s de una g√≥ndola, un gran contenedor del tama√Īo de un tr√°iler, con mucho espacio interior para poder caminar.
Las imponentes aspas del rotor se ubican en la cubierta superior exterior. Cuando dan vuelta, toda la columna se mueve como si fuera un barco en altamar.

Fabricar estas aspas es difícil y requiere de un trabajo arduo.

Grupos de trabajadores llenan poco a poco un molde con tiras de fibra de vidrio entrelazado con madera para darle fortaleza. Después le inyectan resinas y otros químicos para formar la estructura.

El enorme tama√Īo de las aspas y la complejidad del proceso implican que la automatizaci√≥n total no tiene sentido desde el punto de vista financiero. En la f√°brica trabajan casi 1300 personas y armar una sola aspa puede llevar hasta tres d√≠as.

Es dif√≠cil que los fabricantes logren el equilibrio entre tama√Īo y eficiencia.

Las aspas m√°s grandes ya pesan casi 30 toneladas m√©tricas y hacerlas m√°s largas les a√Īade peso. Las aspas con una envergadura excesiva podr√≠an ocasionar que el rotor se desgaste antes y aumentar la presi√≥n en otros componentes.

El primer parque e√≥lico marino se construy√≥ con la ayuda de una barcaza que ten√≠a una gr√ļa montada en un cami√≥n. Las empresas ya desarrollaron barcos especializados para transportar estas turbinas mar adentro hacia sus plataformas flotantes.

Sin embargo, deben lidiar con diversos retos como el efecto corrosivo del agua salada. Para hacer el mantenimiento de los parques eólicos marinos, a veces los equipos técnicos viven en barcos especiales.

Es un c√°lculo complicado.

En los primeros a√Īos, construir un parque e√≥lico marino era incre√≠blemente caro y los gobiernos daban subsidios muy generosos para ayudar al desarrollo de la industria. Ahora, los precios han disminuido y la ayuda del gobierno se "ha diluido", seg√ļn dijo Andreas Nauen, el director ejecutivo de la divisi√≥n de Parques E√≥licos Marinos de Siemens Gamesa.

Además, los costos más bajos han hecho que la energía eólica sea más atractiva en todo el mundo. Aunque alguna vez se concentró más en el norte de Europa, Nauen es optimista y cree que los nuevos mercados surgirán en Asia y Estados Unidos.

"Es una realidad", dijo.

 

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