Abusos sexuales, explotaci√≥n y muerte: el drama de mujeres y ni√Īos migrantes camino a Europa
Por: BBC Mundo Miércoles, Marzo 01, 2017-Hrs.
AP

"Cuando alguien muere en el desierto, arrojan su cuerpo a un lado y eso es todo".

Jon tiene 15 a√Īos y es uno de los ni√Īos que parti√≥ desde Nigeria sin ninguna compa√Ī√≠a hacia Libia, con el objetivo de embarcarse hacia Italia.

Su testimonio fue recogido en el informe¬†"Un viaje mortal para los ni√Īos. La ruta migratoria del Mediterr√°neo Central" publicado por UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia.

"En Nigeria está Boko Haram, está la muerte. Yo no quería morir. Tenía miedo. Mi viaje entre Nigeria y Libia fue horrible y peligroso", explica Jon.

En septiembre de 2016, se hab√≠an identificado a unos 256.000 migrantes se encontraban en Libia de los cuales el 11% eran mujeres y el 9% ni√Īos. De estos 23.102 menores, un tercio no ten√≠a a nadie que los acompa√Īara.

Pero se teme que las cifras reales sean tres veces más altas.

Los campos

Hace siete meses que Jon, de 15 a√Īos, permanece en un campo de detenci√≥n en Libia.

"Aquí nos tratan como pollos, nos golpean, no nos dan ni agua ni comida decente. Nos acosan. Mucha gente muere aquí".

En un país desgarrado por la lucha entre milicias y el gobierno central, el Estado libio controla 24 centros de detención mientras que los grupos armados mantienen sus propios campos no identificados con migrantes hacinados.

UNICEF ha descrito estos centros de detenci√≥n como un infierno en el que¬†mujeres y ni√Īos son las principales presas.

Las condiciones de salubridad son mínimas y los lugares están superpoblados: en ocasiones, hasta 20 migrantes están encerrados en celdas de no más de dos metros cuadrados por largos períodos de tiempo.

La ruta

Como r√≠os que desembocan en el mismo delta, decenas de miles de personas viajan desde el interior de √Āfrica y Medio Oriente hacia el Mediterr√°neo¬†con el sue√Īo de llegar a Europa.

Pero antes de jugarse la vida en el mar deben enfrentarse al Sahara.

Antes de subirse a precarias embarcaciones para cruzar los 500 kilómetros que separan Libia de Sicilia, tienen que atravesar un infierno de 1.000 kilómetros desde el inicio del desierto libio hasta la costa.

"El viaje fue dif√≠cil porque ten√≠amos que caminar. No hab√≠a autos,¬†cruzamos el desierto caminando dos semanas. A veces and√°bamos todo un d√≠a sin beber agua, a veces dos d√≠as", dice Pati, una joven nigeriana de 16 a√Īos.

Además de ser una ruta mortal -en 2016 una de cada 40 personas que la intentaron perdieron la vida-, la travesía se ha convertido en un negocio millonario para las redes criminales que trafican con personas.

"Los contrabandistas existen porque ofrecen¬†un servicio al que personas desesperadas no pueden acceder de forma legal. A ellos s√≥lo les importa el dinero sangriento que extraen de decenas de miles mujeres y ni√Īos, no les preocupa mandar a un chico a su muerte en el Sahara o el Mediterr√°neo", indica Justin Forsyth, vicedirector ejecutivo de UNICEF.

Los grupos criminales nigerianos suelen ofrecer "paquetes" a Europa por unos 50.000 a 70.000 nairas (unos US$265) que incluyen transporte por tierra y agua, la falsificación de documentos y otros recursos que en muchos de los casos no llegan a materializarse.

Pero una vez que llegan a su destino, la deuda puede ascender a m√°s de US$55.000 euros¬†a ser pagados en prostituci√≥n forzada por un per√≠odo que puede superar los tres a√Īos.

Para Forstyth, la ruta migratoria del Mediterr√°neo Central es ahora una empresa criminal absoluta donde mujeres y ni√Īos pagan el precio m√°s alto ya que son¬†abusados sexualmente, explotados y asesinados.

Solos

El a√Īo pasado,¬†nueve de cada diez ni√Īos que lograron cruzar el Mediterr√°neo hacia Italia lo hicieron por su cuenta, sin ning√ļn adulto que los asistiera durante la feroz traves√≠a. "Estos ni√Īos corren a√ļn m√°s riesgos", indic√≥ a BBC Mundo Christopher Tidey, vocero de UNICEF.

"Yo dej√© N√≠ger hace dos a√Īos y medio, quer√≠a cruzar el mar, buscar trabajo, trabajar dura para ayudar a mis cinco hermanos", le dice Issaa, de 14 a√Īos, a UNICEF, y a√Īade.

"Mi padre juntó dinero para mi viaje, me deseó buena suerte y luego me dejó ir".

Otros ni√Īos viajan con sus padres pero los pierden en el camino.

"Est√°bamos en el bote hacia a Italia cuando empez√≥ a entrar el agua y nos hundimos. Yo me agarr√© a otro ni√Īo por varias horas. √Čl me salv√≥. Pero¬†mi pap√° y mi mam√° murieron. No los volv√≠ a ver", cuenta Will, de 8 a√Īos, actualmente detenido en Libia.

Un policía del Ministerio del Interior libio contó a UNICEF que existen docenas de prisiones ilegales que el Estado libio no controla, manejadas por milicias armadas.

"Con una mano le piden al gobierno dinero para mantener a los migrantes, comprar agua, comida, ropa; con la otra controlan en tr√°fico de personas, usando sus prisiones para mantener a la gente esperando, hasta que puedan traficarlos a su destino".

El estudio

Christopher Tidey se√Īal√≥ que UNICEF ha propuesto un plan que incluye proteger a los migrantes,¬†especialmente a los ni√Īos no acompa√Īados, y terminar con la detenci√≥n de los ni√Īos que buscan refugio.

Una de las formas de protección, además del acceso a servicios de salud y otras necesidades básicas, es intentar mantener a las familias unidas.

En su estudio, UNICEF entrevist√≥ a 122 personas, 82 mujeres y 40 ni√Īos, para su investigaci√≥n. Los menores -entre 10 y 17 a√Īos- proven√≠an de 11 pa√≠ses diferentes.

El 75% de los ni√Īos entrevistados dijeron que hab√≠an sufrido violencia, acoso o abusos por parte de los adultos.

Casi la mitad de las mujeres entrevistadas fue abusada sexualmente durante la travesía.

Entre las razones para no denunciar estos abusos mencionaron el deshonor, el miedo a ser arrestadas y el temor a ser deportadas.

Al desierto y al mar, se sumó el abismo del silencio.