Mujeres de todo el mundo preparan un paro internacional por el 8 de marzo
Por: El País Martes, Marzo 07, 2017-Hrs.
Las Mujeres por el Desarrollo, del pintor y muralista salvadore√Īo Isa√≠as Mata /prasvet.com
Isaías Mata /prasvet.com

Ciento sesenta y nueve a√Īos. S√≠, 169. Es el tiempo que falta para que se alcance la igualdad econ√≥mica entre hombres y mujeres, una de las variables m√°s medibles del desequilibrio de g√©nero. En pleno 2017, una radiograf√≠a de la situaci√≥n todav√≠a muestra¬†un mundo abrumadoramente desigual; un planeta que discrimina a la mitad de sus habitantes y en el que ellas son mucho m√°s vulnerables. En el que cada 10 minutos una mujer es asesinada a manos de su pareja o expareja, donde una de cada tres ha sufrido una agresi√≥n sexual, ellas cobran menos que sus compa√Īeros varones por un trabajo de igual valor, y donde todav√≠a hay pa√≠ses que impiden a las casadas tener un pasaporte propio. Por eso, el 8 de marzo,¬†d√≠a internacional de la mujer, organizaciones de todo el mundo han llamado a secundar un paro laboral (parcial, en algunos casos) y total de consumo y de cuidados. Tambi√©n a marchar para reivindicar la igualdad real.

Con el lema¬†#nosotrasparamos #womenstrike #8MParo o¬†#mujeresenhuelga han programado paros y movilizaciones en unos 50 pa√≠ses,¬†con especial fuerza en Am√©rica Latina, un continente con graves problemas de violencia contra las mujeres y donde a ra√≠z del movimiento¬†Ni una menos, la lucha por la igualdad ha cobrado fuerza. Se trata de tratar de mostrar -vestidas de negro o colores oscuros, adem√°s- qu√© ocurrir√≠a si desaparecieran las mujeres. Si cesasen de trabajar, de consumir, de prestar sus cuidados. En Espa√Īa, donde como apunta la Coordinadora Feminista de Madrid, las organizaciones han llamado a vestir un brazalete morado para mostrar el apoyo a la iniciativa.¬† el paro ser√° en la mayor√≠a de las ciudades, como Madrid y Barcelona, el paro ser√° entre las 12.00 y las 12.30. Adem√°s, en algunos lugares habr√° otro a las 18.00, para coincidir con el acto internacional. A las 19.00 hay convocadas manifestaciones en distintos puntos del pa√≠s.

El 8 de marzo hay poco que celebrar y mucho por lo que luchar, apunta Malgorzata Jonczy Adamska, psic√≥loga y pedagoga de origen polaco que vive en Noruega y que, como muchas de sus compa√Īeras, va a secundar el paro. "Cada mujer y ni√Īa debe tener derecho a la educaci√≥n, a una vida sin violencia, acceso a anticonceptivos seguros y baratos y al aborto seguro", insiste. Esta reclamaci√≥n, que deber√≠a sonar a antigua no lo es. Sobre la mesa, la cifra de los asesinatos machistas, el indicativo m√°s extremo de la desigualdad de g√©nero. En Espa√Īa,¬†16 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de a√Īo. En Argentina asesinan a una mujer cada 30 horas. En Alemania, son m√°s de 300 los cr√≠menes machistas al a√Īo.

Y pese a que se han producido avances, todav√≠a hay pa√≠ses que carecen de una legislaci√≥n espec√≠fica sobre violencia contra la mujer. O que, como Rusia, han dado un paso atr√°s y¬†han despenalizado parte de este tipo de agresiones; todo ello pese a que la violencia machista es all√≠ un grav√≠simo problema. "Tenemos derecho a vivir tranquilas, sin preocuparnos por nuestra ropa ni nuestras costumbres, y me niego a aceptar ning√ļn tipo de maltrato machista", reclama la activista rusa Tatiana Sukharev, una de las organizadoras de paro en su pa√≠s.

El paro convocado no es algo in√©dito. Tiene su antecedente hist√≥rico¬†en la Islandia de 1975, cuando las mujeres dejaron de trabajar, de llevar a los ni√Īos al colegio, de ir a la compra o hacer la comida. Ese viernes de octubre, el 90% de ellas salieron a la calle para manifestarse por la igualdad. El pa√≠s se paraliz√≥. Por completo. Un d√≠a hist√≥rico que hoy se conoce como el 'd√≠a libre de las mujeres'. Y tuvo su efecto: en un pa√≠s donde s√≥lo el 5% de los esca√Īos paralmentarios estaban ocupados por mujeres, cinco a√Īos despu√©s se eleg√≠a a una presidenta.

En Polonia, en 2016, se imitó la huelga de mujeres. Miles de polacas cesaron de trabajar y salieron a la calle contra la intención del Gobierno de endurecer la ya de por sí restrictiva ley del aborto. Vestidas de colores oscuros conmemoraron así, de luto, el Lunes negro. Y lograron que el Ejecutivo diese marcha atrás y no tocase la ley. Una semanas después fueron las mujeres en Argentina -y también muchos hombres- quienes se movilizaron en el Miércoles negro contra la violencia de género y su expresión más extrema, los feminicidios. Su lema #NiUnaMenos se ha convertido en todo un símbolo.

En pleno siglo XXI, las paquistan√≠es casadas¬†no pueden registrar un negocio sin permiso de su esposo. Tampoco las congole√Īas, que como las nigerinas adem√°s no pueden abrir una cuenta del banco sin la firma de su c√≥nyuge; la misma discriminaci√≥n que afrontaban las mujeres espa√Īolas durante el franquismo. En Afganist√°n, Malasia, Om√°n, Arabia Saud√≠, Yemen y otros 12 pa√≠ses las mujeres no pueden salir del pa√≠s sin permiso de sus maridos. En 32 pa√≠ses, las mujeres casadas ni siquiera pueden tener pasaporte propio (Mal√≠, Jordania, Irak, entre otros). En Bolivia, Camer√ļn o Guinea existen leyes que marcan que las mujeres casadas necesitan el permiso de sus esposos para firmar un contrato de trabajo. En lugares como L√≠bano no pueden traspasar su nacionalidad a los hijos.

La radiograf√≠a suma y sigue. M√°s de 50 millones de ni√Īas no van al colegio en el mundo -la mayor√≠a de ellas en pa√≠ses de √Āfrica, seg√ļn datos de Unicef-, un derecho fundamental sin el que su futuro estar√° gravemente limitado. Y aunque en algunos pa√≠ses el acceso ha mejorado y se est√°n derribando barreras, otros interponen duros escollos en ese camino hacia la igualdad. Como Sierra Leona o Guinea Ecuatorial, donde una ley proh√≠be a las chicas embarazadas¬†ir al colegio por si "contagian" a sus compa√Īeras. En ese √ļltimo pa√≠s, incluso, obligan a las menores a someterse a un test de embarazo para poder matricularse. En otros Estados, estas barreras no son legales, pero las menores embarazadas son tan gravemente estigmatizadas que terminan por abandonar la escuela. Y la inmensa mayor√≠a nunca vuelve.

Un doble castigo en un mundo en el que m√°s de 220 millones de mujeres en edad reproductiva y que conviven con sus parejas no tienen acceso a m√©todos contraceptivos modernos, pese a que no desean quedarse embarazadas, seg√ļn datos de la Agencia de la ONU para la Poblaci√≥n y Desarrollo (UNFPA). El aborto est√° todav√≠a prohibido en m√°s de una decena de pa√≠ses (cinco de ellos en Am√©rica Latina) y los ataques al derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad no s√≥lo no cesan, sino que se han recrudecido.

Los datos no enga√Īan. A nivel mundial, las mujeres s√≥lo ganan 77 c√©ntimos por cada d√≥lar que ganan los hombres¬†por un trabajo de igual valor, seg√ļn datos de la ONU. Algo que es, seg√ļn apunta esta organizaci√≥n, la causa fundamental de desigualdad en t√©rminos de ingresos a lo largo de toda la vida. Tambi√©n de la brecha de las pensiones. La desigualdad, la discriminaci√≥n, pervive hasta el √ļltimo momento.