Plan Cóndor / Lava Jato
Por: Carlos Rodriguez San Martín Viernes, Marzo 10, 2017-Hrs.

Cuando los gobiernos progresistas de Am√©rica latina sufrieron golpes de Estado de militares apoyados por la CIA en la d√©cada de los a√Īos 70, se estaba destruyendo la institucionalidad democr√°tica. La Operaci√≥n Lava Jato se ha expandido haciendo met√°stasis en varios √≥rganos de los pa√≠ses que son investigados. Brasil se adelanta a todos con el juicio a la corrupci√≥n de pol√≠ticos y empresarios, creando una jurisprudencia a√ļn m√°s inmediata a nivel regional porque la misma empresa -Odebrecht- actu√≥ en la mayor√≠a de los pa√≠ses latinoamericanos. De la misma forma en que hubo dictaduras militares y un plan com√ļn de represi√≥n; Lava Jato, la matriz de pago de sobornos por obra p√ļblica, tambi√©n es com√ļn en casi toda Latinoam√©rica.

 

Menos costoso ser√≠a esconder la basura bajo la alfombra, pero los pa√≠ses que se atreven a levantar la vara de sus instituciones construyen futuro aunque paguen su costo en el presente. Brasil, que lleg√≥ hace cuatro a√Īos a ser la sexta econom√≠a del planeta y la iniciadora del BRIC, no pod√≠a ser una potencia mundial y competir en la liga de Rusia, India y China si sus principales empresas, como Odebrecht, lograban ser multinacionales sobre la base de pagar coimas. Ese capitalismo de amigos ten√≠a un techo. Otro punto de infl exi√≥n es que los Estados Unidos se sum√≥ juzgando casos de corrupci√≥n cometidos fuera de sus fronteras, siempre que el dinero haya pasado por sucursales de bancos norteamericanos, como sucedi√≥ con el esc√°ndalo de la FIFA.

 

Un nuevo mundo est√° surgiendo en esta materia, al que se suma la creciente difi cultad de mantener ocultas grandes cantidades de dinero en negro. En el caso de Brasil, Odebrecht directamente triangulaba con la paraestatal Petrobras, su principal cliente, de la que recibi√≥ 2.250 millones de d√≥lares en sobreprecios (de un total de 6.400 millones desviados por Petrobras) para repartir entre pol√≠ticos. Se estima que pag√≥ 800 millones de d√≥lares en coimas en los cuarenta pa√≠ses que act√ļa. Junto con el descreimiento de los pol√≠ticos en la regi√≥n (Latinobar√≥metro registra la menor confianza en la democracia de las √ļltimas d√©cadas), especialmente potenciado por la idea de que todos son corruptos, tambi√©n comienza a surgir una esperanza, de que gracias a la cooperaci√≥n internacional de la Justicia de distintos pa√≠ses, interconectada cada vez m√°s, se est√© creando una red de control supranacional que permitir√° erradicar la corrupci√≥n sist√©mica.