El mensaje de los contrabandistas fronterizos a Trump: ¬°gracias!
Por: Ioan Grillo/ The New York Times Viernes, Mayo 05, 2017-Hrs.
Patrick Tombola / The New York Times

Agazapado en un terreno desigual cerca de esta ciudad fronteriza, un contrabandista veterano conocido como Flaco se√Īala la valla de acero de la frontera y describe c√≥mo ha introducido droga en Estados Unidos y ha llevado a personas desde hace m√°s de tres d√©cadas. Sus t√©cnicas de contrabando son muy diversas, desde lanzar las drogas con catapultas gigantes hasta esconderlas en los motores de autom√≥viles de los trenes de carga y construir t√ļneles paralelos al sistema de drenaje transfronterizo.

Sonr√≠e ante la pregunta de si el muro fronterizo que prometi√≥ construir el presidente Donald Trump detendr√° a los contrabandistas. "Esto nunca se va a detener, ni el narcotr√°fico ni los ilegales", dice. "Habr√° m√°s t√ļneles. M√°s hoyos. Si no pasa por arriba, pasa por abajo".

¬ŅQu√© cambiar√°? Los honorarios de las redes criminales encargadas de transportar gente y contrabando a trav√©s de la frontera. Conforme el muro se eleve, suceder√° lo mismo con las ganancias del contrabando.

La primera vez que el Flaco trabajó como coyote (quienes pasan a las personas por la frontera) fue en 1984, cuando tenía 15; les mostró un orificio en una barda de malla ciclónica a la salida de Nogales a cambio de una propina de 50 centavos. Hoy, muchos migrantes pagan hasta 5000 dólares a los contrabandistas para dirigirse al norte sin papeles, caminando durante días por el desierto de Sonora. La mayor parte del dinero se destina a los carteles que se han hecho cargo del lucrativo negocio.

"De 50 centavos a 5000", dice el Flaco. "A medida que los precios suben, la mafia, que es el Cartel de Sinaloa, se queda a cargo de todo, el contrabando de drogas y de personas". El Cartel de Sinaloa domina el noroeste de M√©xico, incluyendo Nogales, mientas que rivales como el Cartel del Golfo y los Zetas controlan el noreste. El Flaco purg√≥ una sentencia de cinco a√Īos de prisi√≥n aqu√≠ por tr√°fico de drogas en 2009, y ha seguido con sus labores de contrabando desde entonces.

Sus comentarios se√Īalan un problema que ha frustrado a varios gobiernos estadounidenses y probablemente obsesione al presidente Trump, incluso si el muro se vuelve m√°s que una promesa de campa√Īa y logra obtener los miles de millones de d√≥lares que necesita para financiarlo. Fortalecer las defensas no detiene el contrabando. Solo lo encarece, lo cual involuntariamente resulta en m√°s dinero para las redes criminales.

Los carteles han sacado provecho de esto para construir una industria multimillonaria y la protegen con una violencia brutal que desestabiliza a México y obliga a miles de mexicanos a dirigirse al norte en busca de asilo.

Ha sido dif√≠cil bloquear la frontera, que se extiende por m√°s de 3000 kil√≥metros del Pac√≠fico al Golfo de M√©xico. Atraviesa un desierto apenas poblado, franjas de tierra blanda en la que se pueden construir t√ļneles con facilidad y el gigantesco r√≠o Bravo, que se sale de su cauce, lo que dificulta la colocaci√≥n de bardas. Adem√°s, tiene 52 puntos legales de cruce, por donde cada semana ingresan a Estados Unidos millones de personas, autos, camiones y trenes.

La idea del muro del presidente Trump no es nueva. De manera peri√≥dica se colocan tramos de bardas de ladrillo, bardas y cables con p√ļas para detener veh√≠culos, esto sucedi√≥ en 1990 y 2006. El 30 de abril, el congreso estadounidense lleg√≥ a un acuerdo para repartir el presupuesto federal en septiembre en el que no se logr√≥ aprobar la asignaci√≥n de fondos para extender las barreras, como lo hab√≠a prometido Trump. Sin embargo, s√≠ asign√≥ varios cientos de millones de d√≥lares para reparar la infraestructura existente y la Casa Blanca ha dicho que usar√° esto para sustituir algunas vallas con bardas de ladrillo.

M√°s que detener el contrabando, las bardas solo lo han llevado m√°s all√°: a lo m√°s profundo del desierto, hasta las profundidades de la tierra, a sofisticados compartimientos secretos en autos y a las manos de los carteles de las drogas.

Resulta especialmente preocupante c√≥mo los carteles se han quedado a cargo del negocio del contrabando humano. Estos traficantes, a los que se les conoce como coyotes, sol√≠an trabajar por su cuenta o en peque√Īos grupos. Ahora tienen que trabajar para el cartel, que se queda con la mayor parte de las ganancias, dice el Flaco. Si los migrantes tratan de cruzar la frontera sin pagarles, se arriesgan a ser golpeados o asesinados por los matones del cartel.

La cantidad de personas detenidas sin papeles en la frontera sur ha disminuido significativamente en los primeros meses de la administraci√≥n de Trump; en marzo fueron detenidas menos de 17.000 personas, la cifra m√°s baja desde el a√Īo 2000. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con el nuevo muro que todav√≠a no se construye. Podr√≠a ser que la ret√≥rica antiinmigrante del presidente haya sido un elemento disuasorio, lo cual se√Īala que los tuits tienen un mayor efecto que los ladrillos. Sin embargo, esto podr√≠a no durar, y no hay ninguna se√Īal de que hayan disminuido las incautaciones de droga.

El Flaco creció en un barrio pobre de Nogales llamado Buenos Aires, que ha producido varias generaciones de traficantes. Los residentes llaman burros a las personas que llevan mochilas llenas de drogas. "La primera vez que escuché hablar de eso, pensé que usaban burros de verdad para llevar la marihuana", relató el Flaco. "Después me di cuenta de que los burros éramos nosotros".

Le pagaron 500 dólares por su primer viaje como burro, cuando estaba en el bachillerato, lo cual lo convenció de dejar la escuela a cambio de lo que parecía dinero fácil.

Las bardas no han detenido a los burros, quienes usan cuerdas o las escalan a mano limpia. Este acto fue capturado en una grabación extraordinaria de un equipo de televisión mexicano, la cual mostraba a los traficantes escalando el muro para ingresar a California. Así que los muros sólidos no son la solución, ya que se pueden escalar y también dificultan que los agentes fronterizos puedan ver hacia el lado mexicano si se acercan los contrabandistas.

El Flaco pronto aprendió a construir compartimientos secretos en automóviles. Se llaman "clavos", y se colocan en los tanques de gasolina, sobre los tableros y en los toldos. Los autos, conocidos por los agentes aduanales como autos trampa, luego pasan directo por los puertos de ingreso fronterizo. De hecho, mientras la mayoría de la marihuana se encuentra en el desierto, es más probable que drogas más duras como la heroína pasen por los puentes.

Cuando los agentes aduanales aprendieron c√≥mo buscar botones que abren compartimientos secretos, los traficantes aprendieron c√≥mo arregl√°rselas sin botones. Algunos de los nuevos autos con trampa solo se pueden abrir con complejos procedimientos, como cuando el conductor est√° en el asiento, todas las puertas est√°n cerradas, el bot√≥n para desempa√Īar los vidrios est√° encendido y se pasa una tarjeta especial.

En los t√ļneles tambi√©n se utiliza ingenier√≠a con el mismo grado de sofisticaci√≥n, que convierte a la frontera en un pedazo de queso gruyere. Entre 1990 y 2016, se descubrieron 224 t√ļneles, algunos con ventilaci√≥n, rieles y luz el√©ctrica. Aunque el capo de la droga Joaquin "el Chapo" Guzman se volvi√≥ conocido en parte por construir t√ļneles de ese tipo, el Flaco dice que son tan antiguos como la frontera misma, y al principio se usaban los r√≠os subterr√°neos naturales.

Los t√ļneles son especialmente populares en Nogales, donde los agentes federales embargan casas cerca que los tienen y se encuentran en la frontera. El Flaco incluso me mostr√≥ un pasaje que ahora hab√≠a sido rellenado y que comenzaba en el interior de una tumba en el cementerio.

"Es porque Nogales es uno de los pocos pueblos fronterizos que est√° urbanizado hasta la frontera", explica el alcalde David Cuauht√©moc Galindo. "Hay casas en ambos lados de la frontera, separadas por una distancia muy corta", lo cual facilita la construcci√≥n de t√ļneles de un lado a otro.

Nogales tambi√©n est√° conectado con su ciudad vecina al otro lado de la frontera en Arizona, que tambi√©n se llama Nogales, mediante un sistema de drenaje com√ļn. Este no se puede bloquear, ya que la tierra forma una pendiente que va de M√©xico hacia Estados Unidos. La polic√≠a me llev√≥ al sistema de drenaje y me mostr√≥ varios t√ļneles para contrabando que se hab√≠an cavado como extensiones del drenaje. Se hab√≠an llenado con concreto, pero los oficiales me advirtieron que los traficantes pod√≠an andar al acecho para construir otros y que deber√≠a salir huyendo si nos encontr√°bamos con alguno.

Adem√°s de los t√ļneles, las catapultas son uno de los m√©todos de contrabando m√°s espectaculares. "Los llamamos trampolines", me cuenta el Flaco. "Tienen un resorte que es como un tr√≠pode y dos otras personas los operan". Los agentes fronterizos descubrieron un trampol√≠n cerca de la ciudad de Douglas, Arizona en febrero y me mostraron fotos de lo que parec√≠a un arma medieval de asalto.

Los trenes de carga también cruzan la frontera, con destino a Canadá, desde el sur de México. Aunque los agentes los inspeccionan, es imposible revisar todos los vagones, que llevan desde automóviles hasta chiles enlatados. El Flaco dice que muchas veces los traficantes les pagan a los trabajadores del tren. Una vez, a él lo agarraron con una carga de marihuana en un tren en Arizona, pero logró convencer a la policía de que trabajaba en el tren, y solo pasó un mes en la cárcel.

Si bien la marihuana es menos nociva, los contrabandistas también ingresan heroína, crack, cocaína y metanfetaminas a Estados Unidos, que resultan en la muerte de muchas personas. Las exhortaciones paraa librar una guerra contra estas sustancias pueden ser atractivas a nivel emocional. La forma en la que el presidente Trump vinculó sus promesas de un muro con los problemas de drogas en las zonas rurales de Estados Unidos probablemente fue un factor que contribuyó a su victoria.

Sin embargo, cuatro décadas después de que Richard Nixon declarara una "guerra contra las drogas" y a pesar de los miles de billones de dólares que se han gastado en agentes, soldados y barreras, las drogas siguen siendo adquiridas con facilidad en todo Estados Unidos.

El presidente Trump ha asumido el poder en un punto de inflexi√≥n en el debate sobre las pol√≠ticas en materia de drogas. La mayor√≠a de los estadounidenses ahora est√°n a favor de la legalizaci√≥n de la marihuana, lo cual ha afectado las ganancias de los traficantes mexicanos y lo har√° a√ļn m√°s cuando California comience a emitir licencias para la venta de marihuana de uso recreativo el a√Īo que viene. El presidente Trump tambi√©n ha exigido que haya m√°s tratamientos para los adictos. Ser√≠a sensato que esto, y no el muro, fuera la piedra angular de su pol√≠tica contra las drogas.

Reducir el financiamiento de los carteles de la droga podría reducir parte de la violencia, así como la cantidad de personas que se dirigen al norte para huir de ella. Sin embrago, para realmente enfrentar el problema del tráfico de personas, Estados Unidos debe proveer un camino para que los miles de trabajadores indocumentados que ya están en el país, y que son fundamentales para industrias como la agricultura, puedan tramitar su residencia, para luego asegurarse de que las empresas solo contraten trabajadores documentados en el futuro, de tal manera que no sigan ingresando al país más personas de manera ilegal. Mientras puedan seguir ganando dinero si cruzan hacia Estados Unidos, los coyotes seguirán haciendo una fortuna llevándolos hacia ese lado.

Detener la demanda de los servicios de los contrabandistas sí afecta sus bolsillos. De lo contrario, seguirán enriqueciéndose a medida que el muro se haga más alto.

 

 

Ioan Grillo es autor de "Gangster Warlords: Drug Dollars, Killing Fields and the New Politics of Latin America" y columnista de opinión.