A la par del independentismo catalán, en España revive el nacionalismo
Por: Patrick Kingsley y Raphael Minder / The New York Times Sábado, Octubre 07, 2017-Hrs.
Algunos grupos de ultraderecha se han envalentonado e incluso hacen saludos fascistas en p├║blico. Credit
Lluis Gene/Agence France-Presse ÔÇö Getty Images

Ángel Muñoz, conductor de 62 años, jura que por años fue considerado como un extremista de ultraderecha por usar un brazalete con la bandera española.

Pero ya no es as├ş, indic├│ al se├▒alar las decenas de banderas que adornaban las fachadas de los departamentos a la redonda en el centro de Madrid. Varias de esas banderas han sido colgadas en las ├║ltimas semanas.

"Con esto que sucede en Catalu├▒a, quiz├í se sienten m├ís orgullosos de mostrar la bandera", dijo Mu├▒oz. Eso es lo que los catalanes "han logrado con este refer├ęndum", a├▒adi├│: "De alg├║n modo, ahora el resto de Espa├▒a se siente m├ís unido".

El nacionalismo ha sido una cuesti├│n delicada en Espa├▒a por mucho tiempo. El dictador Francisco Franco muri├│ en 1975 y apenas tres a├▒os despu├ęs el pa├şs entr├│ a una senda democr├ítica con una nueva constituci├│n.

Pero al nacionalismo todav├şa se le vincula con el franquismo.

El nacionalismo est├í en auge en toda Europa, para bien y para mal: ayuda a cobijarse en una identidad pero tambi├ęn conlleva peligros.

Todav├şa est├í por verse si esta nueva ola nacionalista en Espa├▒a desatar├í demonios dormidos por mucho tiempo, pero la cuesti├│n se ha vuelto m├ís urgente de cara al renovado independentismo en Catalu├▒a.

Para muchos espa├▒oles, es igualmente peligrosa la amenaza de Catalu├▒a de deshacer al pa├şs, que est├í compuesto por varias identidades y lenguas regionales -desde el vasco y el gallego hasta el catal├ín-, una realidad que el gobierno y el pa├şs no han sabido como digerir de la mejor manera.

"En Estados Unidos la gente est├í orgullosa de ser patri├│tica, pero en Espa├▒a si dices que te enorgullece tu pa├şs, te dicen fascista", dijo Carlotta Carro, abogada de 24 a├▒os que est├í a favor de la actuaci├│n policial durante el refer├ęndum catal├ín. "Pero ahora la gente tiene una raz├│n para salir a las calles portando la bandera".

En efecto, la bandera se avista más en Madrid y en otras ciudades conforme la gente responde a los llamados del gobierno conservador de Mariano Rajoy de frenar el independentismo español con sus muestras de patriotismo.

"Por fin es un s├şmbolo para todos", dijo Lucrecia Fern├índez, administradora de 50 a├▒os y quien colg├│ once banderas espa├▒olas desde su departamento el jueves antes del refer├ęndum en Catalu├▒a.

Sin embargo, los roces entre los catalanes que quer├şan votar y la Polic├şa Nacional y Guardia Civil espa├▒olas tambi├ęn han significado una cierta volatilidad en cuanto al nacionalismo renaciente.

Antes del refer├ęndum, los catalanes vieron videos y fotograf├şas de polic├şas espa├▒oles dirigidos hacia la regi├│n con instrucciones expl├şcitas de cerrar las casillas y frenar la votaci├│n, que hab├şa sido declarara ilegal por las cortes y el gobierno de Espa├▒a; los oficiales fueron despedidos en los videos por gente gritando "┬íA por ellos!".

Despu├ęs del voto, las televisoras en Espa├▒a mostraron a varios de los mismos oficiales adentro de sus hoteles rodeados por multitudes que les exig├şan salir de Catalu├▒a con amenazas verbales.

"Los movimientos nacionalistas normalmente se alimentan entre s├ş", dijo Joan B. Culla, historiador catal├ín. "Es tanto desafortunado como normal que una escalada en el nacionalismo catal├ín, sobre todo en d├şas recientes, haya fortalecido un nacionalismo espa├▒ol que ya exist├şa, aun cuando para muchos parec├şa haberse quedado solo bajo la superficie".

El nacionalismo creciente tambi├ęn es evidente afuera de Espa├▒a. Una de las ideas detr├ís del establecimiento de la Uni├│n Europea, adem├ís de la cuesti├│n comercial y econ├│mica, era absorber y diluir los impulsos nacionalistas que fomentaron la destrucci├│n catastr├│fica del continente por las dos guerras mundiales.

Ese razonamiento ha sido puesto a prueba cada vez m├ís por movimientos nacionalistas, populistas y de ultraderecha en toda Europa. El Reino Unido vot├│ para salirse del bloque, el Frente Nacional lleg├│ a la segunda vuelta de las presidenciales en Francia y un partido de ultraderecha incluso obtuvo los votos suficientes para llegar al Bundestag en Alemania -un pa├şs que, como Espa├▒a, hab├şa sido muy receloso de los nacionalismos por su historia como r├ęgimen fascista-.

En Espa├▒a, la crisis catalana ha envalentonado a ciertos grupos neofascistas que han encontrado una raz├│n para manifestarse p├║blicamente en Catalu├▒a y en otras partes, a pesar de que siguen siendo organismos marginales.

Sin embargo, las muestras de nacionalismo espa├▒ol no necesariamente implican un mayor respaldo a la derecha extrema, seg├║n Sebastian Balfour, especialista en el nacionalismo de Espa├▒a y profesor em├ęrito de la London School of Economics.

├ël y otros se├▒alaron que Espa├▒a, a diferencia de otros pa├şses europeos, no tiene un partido de ultraderecha. En cambio, dijo Balfour, el gobernante Partido Popular ha logrado mantener el respaldo de la mayor├şa de quienes podr├şan ser atra├şdos por la derecha extrema.

Mientras que Alternativa para Alemania se abri├│ camino despu├ęs de que la Uni├│n Dem├│crata Cristiana de Angela Merkel se movi├│ hacia el centro.

"No estamos viendo una derecha populista del mismo modo que la hemos visto en otras partes", dijo Balfour. "Y eso es excepcional en un contexto europeo".

Pero en un pa├şs en el que dos nuevas fuerzas, Podemos y Ciudadanos, han llegado al congreso en los ├║ltimos a├▒os, nadie descarta que pueda emerger un nuevo partido de ultraderecha o una fuerza nacionalista que posiblemente haga sentirse inc├│modos a muchos espa├▒oles y a sus vecinos de la Uni├│n Europea.

Mucho dependerá de cómo responda el presidente Mariano Rajoy a la cuestión catalana, de acuerdo con Antonio Roldán, diputado por Barcelona de Ciudadanos, partido fundado en oposición al independentismo en Cataluña.

Si esa respuesta es juzgada como muy suave, "definitivamente, es más probable que aparezca un partido de la extrema derecha que defienda un nacionalismo extremo", dijo.

El nacionalismo pol├ştico se desarroll├│ en Espa├▒a hacia finales del siglo XIX, sobre todo en las regiones vasca y catalana que apuntalaron la revoluci├│n industrial del pa├şs y a donde se traslad├│ el poder financiero desde Madrid, centro administrativo. La tensi├│n alrededor del tema de la autonom├şa catalana fue uno de los factores que foment├│ la guerra civil en los a├▒os treinta en Espa├▒a.

Despu├ęs de ganar esa guerra, Franco actu├│ en contra de las lenguas regionales y la diversidad cultural. Intent├│ unificar a Espa├▒a a partir de un nacionalismo y el catolicismo, lo que dificult├│ la transici├│n a una democracia plural despu├ęs de su muerte.

Culla, el historiador, arguye que el Partido Socialista Obrero Espa├▒ol (PSOE), que gobern├│ durante buena parte de los a├▒os ochenta y noventa, "dej├│ ir la oportunidad de crear un nuevo concepto de identidad espa├▒ola sin que los fueran a calificar como herederos de Franco".

"El problema sustancial viene de la cultura pol├ştica de Espa├▒a, ya sea de derecha o izquierda, que nunca ha intentado desarrollar el pluralismo y ha tratado como traidor a cualquiera al que le importa m├ís un himno regional que el espa├▒ol, que ni siquiera tiene letra", a├▒adi├│.

El separatismo catal├ín ha sido fomentado por descontento respecto a impuestos y a la econom├şa. Pero las quejas catalanas tambi├ęn tratan una cierta supresi├│n de la diversidad regional, como reglas que le proh├şben a legisladores hablar en su propia lengua dentro del parlamento.

Ese sentimiento de rechazo ha ayudado a fortalecer la movida independentista en Catalu├▒a, a la par de que el rechazo hacia Espa├▒a ah├ş ha revivido el inter├ęs en la identidad espa├▒ola.

"Cuando vi que quer├şan irse, me empec├ę a sentir m├ís espa├▒ola", dijo Mar├şa Garc├şa, de 60 a├▒os, cuidadora de un edificio en Madrid cuya fachada estaba repleta de banderas de Espa├▒a. "Me sent├ş molesta y herida de que quisieran irse".

Aunque algunos marcan aún más su españolidad, otros buscan fomentar una identidad nacional única en la que las diferencias regionales tengan cabida.

"Espa├▒a es m├ís que la interpretaci├│n del ala derecha", dijo Pablo Iglesias, l├şder de Podemos, que promueve una visi├│n izquierdista de una Espa├▒a plural que tambi├ęn prev├ę abolir la monarqu├şa.

"España tiene varias identidades", añadió Iglesias. "Es más que la bandera española. España es el pueblo español y el pueblo español es muy plural y muy diverso".

El 1 de octubre, el d├şa del referendo catal├ín, un grupo de ultraderechistas sali├│ a ondear banderas espa├▒olas en la Puerta del Sol, pero sus n├║meros no se comparaban con los de otro grupo que conden├│ el uso de porras y balas de goma contra votantes catalanes y que expres├│ su deseo de una Espa├▒a unificada.

A diferencia de los nacionalistas de l├şnea dura, este grupo m├ís grande llevaba banderas de varias regiones y en alg├║n momento incluso gritaron consignas en catal├ín para mostrar que respaldan el derecho a la autodeterminaci├│n de Catalu├▒a pese a mantener su esperanza de que los habitantes de esa regi├│n elijan quedarse.

Algunos de los presentes dijeron que quer├şan desmarcar el patriotismo de la ultraderecha.

"Actualmente, la idea de un patriota es alguien que dice que el espa├▒ol es la ├║nica lengua que se puede usar", dijo Jos├ę Antonio Bautista, editor de la revista de izquierda La Marea. Dijo que los espa├▒oles necesitan comprender que "la diversidad es nuestra fuerza".