Una herencia del √©bola: ni√Īos con cataratas
Por: Denise Grady / The New York Times Lunes, Octubre 23, 2017-Hrs.
Jane Hahn para The New York Times

Cuando una enfermera la subi√≥ a la mesa de cirug√≠a, Aminata Conteh, una ni√Īa de ocho a√Īos, cruz√≥ sus delgados tobillos con confianza y se qued√≥ completamente inm√≥vil mientras los doctores le anestesiaban un ojo y luego lo pinchaban con una aguja para sacar una muestra de l√≠quido.

Hace dos a√Īos, el √©bola casi mat√≥ a Aminata. Ahora, las complicaciones de la enfermedad han puesto en riesgo su vista.

Llegó con su madre a un hospital oftalmológico a fines de julio, con la esperanza de que una cirugía retirara una densa catarata que había nublado el cristalino de su ojo derecho, afectando casi por completo su visión.

Las cataratas por lo general afectan a los ancianos pero, sorpresivamente, los m√©dicos africanos las han descubierto en j√≥venes sobrevivientes del virus del √Čbola que, en algunos casos, son diagnosticados a edades tan tempranas como los 5 a√Īos. Adem√°s, por motivos que nadie comprende, algunos de esos ni√Īos tienen las cataratas m√°s duras y gruesas que los cirujanos hayan visto jam√°s, junto con cicatrices muy profundas en los ojos.

Antes de la epidemia del √©bola en √Āfrica Occidental, que sucedi√≥ de 2013 a 2016, los especialistas no se hab√≠an dado cuenta del da√Īo que la enfermedad pod√≠a dejar como secuela, pues los brotes anteriores hab√≠an sido peque√Īos y hubo muy pocos sobrevivientes. Las enfermedades oculares, incluyendo el espectro de la ceguera, se han convertido en una gran complicaci√≥n.

Le epidemia en √Āfrica Occidental ha sido la m√°s grande del mundo, con m√°s de 28.600 personas infectadas y 11.300 muertas en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Hay cerca de 17.000 sobrevivientes del √©bola en √Āfrica Occidental, y los investigadores calculan que el 20 por ciento de ellos han tenido una inflamaci√≥n grave dentro del ojo, llamada uve√≠tis. Puede causar ceguera pero, si se cura y la vista se recupera, es posible que se presenten cataratas de inmediato. Por lo general, solo un ojo es afectado.

¬ŅLos cirujanos oculares corren peligro?

Hasta hace poco, los cirujanos dudaban al momento de atender las cataratas de los sobrevivientes del ébola, por miedo de que en el interior de sus ojos todavía se alojara el virus. No se puede esparcir por lágrimas ni se encuentra en la superficie, por lo que el contacto no es peligroso en sí; pero puede serlo para doctores que operan sobre el ojo.

Un grupo de m√©dicos de la Universidad Emory ha hecho una serie de visitas a √Āfrica Occidental para estudiar los problemas oculares en los sobrevivientes, darles tratamiento y encontrar maneras de prevenir la ceguera en caso de que se presenten m√°s brotes del √©bola. Una meta ha sido buscar el virus en los ojos de los sobrevivientes con cataratas, para informar a los cirujanos locales si es seguro operar.

"Esperamos que más pacientes tengan acceso a la cirugía para cataratas y los médicos se sientan seguros", dijo Jessica Shantha, oftalmóloga de Emory.

Una ma√Īana de lunes, Aminata y su madre se reunieron junto con otro 20 sobrevivientes del √©bola de todas las edades en el Hospital para Ojos de la Iglesia Metodista Unida Kissy/Lowell y Ruth Gess para escuchar a los m√©dicos de Emory explicarles las pruebas y tratamientos a los que los someter√≠an. Los pacientes, con ojos brumosos, se ve√≠an tristes y fatigados, como si fueran mucho mayores.

El equipo incluyó a dos oftalmólogos más, Steven Yeh y Brent Hayek, así como a Ian Crozier, un especialista en enfermedades infecciosas que contrajo ébola mientras trataba a pacientes en Sierra Leona en 2014 y que recientemente se unió a los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses.

"Tambi√©n soy un sobreviviente del √©bola con un ojo que se qued√≥ sin visi√≥n", le dijo Crozier al grupo. "Durante dos a√Īos he pasado por lo mismo por lo que ustedes pasar√°n ahora, incluso con los mismos doctores".

Una traductora repitió su mensaje en krio, el idioma más hablado en ese país. Haciendo un gesto hacia Yeh, Crozier dijo: "Steve puso la aguja en mi ojo. Así que de alguna manera nos están atendiendo igual".

Un virus que merodea en el ojo

El ministro de Salud e Higiene de Sierra Leona esperaba con ansias la ayuda de Emory, explic√≥ Kwame Oneill, quien administra el Programa Integral para Sobrevivientes del √Čbola.

"Despu√©s de que Ian se enferm√≥ y present√≥ complicaciones, se convirti√≥ en un pionero, un punto de inflexi√≥n", dijo Oneill. "La historia de Ian fue un parteaguas para los sobrevivientes", a√Īadi√≥, en referencia a c√≥mo el doctor present√≥ los s√≠ntomas oculares semanas despu√©s de que parec√≠a curado por completo. Se sabe que el virus puede quedarse inactivo en el cuerpo durante alg√ļn tiempo antes de ser eliminado por el sistema inmunitario, pero no hay un promedio sobre cu√°nto tarda esto √ļltimo.

El hospital oftalmol√≥gico de Freetown tambi√©n le dio la bienvenida a los investigadores. Lowell Gess, quien fund√≥ el centro m√©dico en 1982, reconoci√≥ que la uve√≠tis era un problema grave en varios pacientes. En 2015, durante la epidemia, Gess, que ten√≠a 94 a√Īos, comenz√≥ a alertar a los centros de tratamiento contra el √©bola sobre el padecimiento y recomend√≥ medicamentos para tratarlo.

No se sabe cu√°ntos sobrevivientes tienen problemas oculares. Muchos viven en provincias remotas y han perdido contacto con las autoridades de salud. Sin embargo, un grupo de voluntarios, la Asociaci√≥n de Sierra Leona de Sobrevivientes del √Čbola, ha tratado de encontrar a los pacientes que requieren ayuda y les ayudan a pagar sus viajes y alojamiento para que puedan consultar a los especialistas de Emory. Para el verano pasado, el equipo ya hab√≠a visto a cerca de 50 sobrevivientes del √©bola con cataratas, desde ni√Īos de 5 a√Īos hasta personas de m√°s de 60.

El grupo ha estado "pinchando" los ojos de los pacientes, como Yeh lo hizo con Crozier: introduciendo una aguja delgada en un espacio llamado cámara anterior, y sacando unas cuantas gotas de líquido para hacer pruebas sobre la presencia del virus. Si la prueba da un resultado negativo, se considera seguro poder operar.

Hasta ahora han sido realizadas cincuenta pruebas en Sierra Leona, todos con resultados negativos, lo que ha permitido que varios de los pacientes sean sometidos a la cirugía para remover cataratas.

Adelante con la cirugía

Para realizar las punciones, Yeh y Shantha usaron un traje protector, como si estuvieran tratando a pacientes con ébola: capuchas y trajes de Tyvek con partes transparentes para el rostro y sopladores para bombear aire filtrado. Aunque no esperaban encontrar virus vivo, no podían descartar esa posibilidad.

Reconociendo que el equipo protector podría provocar recuerdos inquietantes en los pacientes, Crozier les dijo a quienes esperaban las punciones: "Algunas personas, cuando vienen y ven de nuevo los trajes, pueden sentirse atemorizadas y con los mismos sentimientos que tenían dentro de la unidad, así que solo quiero recordarles que esto es para que nosotros seamos cuidadosos. Acuérdense de que detrás de la máscara están Jessica y Steve".

Cuando fue su turno, Aminata ni se inmut√≥. Con un parche tras la prueba, le dijo a Isatu Tholley, una ni√Īa mayor que esperaba nerviosa su turno, que no hab√≠a nada que temer, y la inst√≥ a ser valiente. Las muestras de l√≠quido se enviaron a un laboratorio para detectar el √©bola, y los resultados estar√≠an listos al d√≠a siguiente.

En algunos sobrevivientes, el √©bola ha causado problemas peores que las cataratas. Una mujer de 35 a√Īos ten√≠a una inflamaci√≥n que le causaba una presi√≥n ocular dolorosa, lo que le da√Ī√≥ el nervio √≥ptico y le provoc√≥ ceguera permanente y dolor constante.

"Es la peor consecuencia de un ojo como el mío", dijo Crozier. "No solo ceguera, sino una ceguera dolorosa". La paciente decidió que le extirparan el ojo.

La operación, que realizó Hayek, tomó cerca de dos horas, con la mujer despierta pero con anestesia local. Después de que le extirparon el ojo, Hayek le puso un implante en la cuenca ocular; más tarde, una cubierta pintada lo haría parecer un ojo real.

Cataratas como cemento

La cirugía de cataratas requiere cortar el ojo para extirpar el cristalino nebuloso, e insertar uno artificial. Moges Teshome, un cirujano de la Misión Cristiana de la Ceguera que trabaja en el hospital Kissy, lo ha hecho 20.000 veces, y por lo general le lleva de diez a quince minutos.

La operaci√≥n de Aminata dur√≥ el triple de ese tiempo. Las cicatrices hab√≠an fundido su cristalino y su iris, y tuvo que separarlos. La c√°psula de tejido alrededor del cristalino estaba tan calcificada que era como traspasar cemento, dijo, y a√Īadi√≥ que seguramente esas cicatrices habr√≠an empeorado con el tiempo, as√≠ que si hubieran esperado m√°s para operar, la cirug√≠a habr√≠a sido mucho m√°s dif√≠cil.

La catarata era mucho m√°s densa de las que se presentan en ancianos, y solo despu√©s de quitarla los m√©dicos pudieron echarle un vistazo a la retina de Aminata, esa capa de c√©lulas sensibles a la luz en la parte trasera del ojo, esencial para poder ver. Yeh y Shantha buscaron un "reflejo rojo", el brillo de una retina normal cuando se la alumbra. No hab√≠a reflejo, lo que suger√≠a que pod√≠a haber da√Īo en la retina o anomal√≠as en su l√≠quido. Se le puso un parche sobre el ojo.

"Bien, mi ni√Īa", dijo Crozier, y la llev√≥ al √°rea de recuperaci√≥n, donde la esperaba su madre.

Aminata, Jamba y otros cuantos parecieron ser los menos afortunados. Su visión no mejoró: seguían viendo solo los movimientos de una mano. Si Aminata se sintió decepcionada, no lo demostró: ágil y animada, parecía lista para hacer ejercicio en el equipo con el que le examinaron el ojo. Lo que vieron fue inflamación y posible cicatrización de la retina. Los doctores le recetaron gotas y pastillas con esteroides para combatir la inflamación.

Un mes después, Teshome llevó a cabo un procedimiento con láser que mejoró marcadamente la visión de Aminata. No está todavía en niveles de 20/20, pero puede ver lo suficiente para cachar una pelota, leer con lentes, distinguir entre una cuchara y un tenedor. El tiempo dirá si puede mejorar más.

Para Aminata y miles m√°s en √Āfrica Occidental, los estragos del √©bola a√ļn no puede calcularse.