Los salarios en el mercado de la inteligencia artificial est√°n por las nubes
Por: The New York Times Miércoles, Octubre 25, 2017-Hrs.
Christina Chung /The New York Times

Las empresas emergentes de Silicon Valley siempre han tenido una ventaja de reclutamiento con la que los gigantes de la industria no han contado: "danos una oportunidad y te daremos acciones de la empresa que podrían hacerte rico si la empresa tiene éxito".

Ahora, la carrera de la industria de la tecnología para adoptar la inteligencia artificial (IA) podría hacer que esa ventaja se vuelva obsoleta, por lo menos para los pocos empleados potenciales que saben mucho de la disciplina informática.

Las empresas más grandes de la tecnología le están apostando a lo grande a la inteligencia artificial, invirtiendo en cosas que van desde los teléfonos inteligentes que escanean rostros y los dispositivos domésticos con los que se puede conversar hasta el cuidado de la salud computarizado y los vehículos autónomos.

Y en su apuesta por este futuro est√°n repartiendo salarios deslumbrantes.

Los t√≠picos especialistas en IA, incluyendo tanto a quienes acaban de terminar un doctorado como a gente con un menor nivel educativo y tan solo unos a√Īos de experiencia, pueden recibir de 300.000 a 500.000 d√≥lares al a√Īo o m√°s en salarios y acciones de la empresa, de acuerdo con nueve personas que trabajan para grandes empresas de tecnolog√≠a o que han considerado sus ofertas de empleos. Todos pidieron conservar su anonimato porque no quieren da√Īar sus oportunidades profesionales.

Algunas personas de renombre en el campo de la IA han recibido compensaci√≥n salarial y participaciones en las acciones de una empresa que en total ascienden a millones o decenas de millones de d√≥lares a lo largo de un periodo de cuatro o cinco a√Īos. Como si fueran atletas, en alg√ļn momento pueden renovar o negociar un nuevo contrato.

En la cima est√°n los ejecutivos con experiencia en gesti√≥n de proyectos de IA. En una declaraci√≥n ante un tribunal este a√Īo, Google revel√≥ que uno de los l√≠deres de su divisi√≥n de veh√≠culos aut√≥nomos, Anthony Levandowski, quien ingres√≥ Google en 2007, se llev√≥ al bolsillo m√°s de 120 millones de d√≥lares en incentivos antes de unirse a Uber el a√Īo pasado.

Hay algunos catalizadores detrás de los enormes salarios. La industria de los autos está compitiendo con Silicon Valley por los mismos expertos que pueden ayudar en la creación de los vehículos autónomos. Empresas gigantes de la tecnología como Facebook y Google también tienen mucho dinero para desembolsar, así como problemas que creen que la IA puede ayudar a resolver, como crear asistentes digitales para los teléfonos inteligentes y dispositivos caseros, y detectar contenido ofensivo en línea.

Sobre todo, hay una escasez de talento. En todo el mundo, menos de 10.000 personas tienen las habilidades necesarias para llevar a cabo investigación seria de inteligencia artificial, de acuerdo con Element AI, un laboratorio independiente en Montreal.

El trabajo de punta en materia de IA est√° basado en las llamadas redes neurales profundas, algoritmos matem√°ticos que pueden aprender a realizar tareas por s√≠ solas al analizar datos. Al buscar patrones en millones de fotograf√≠as de perros, por ejemplo, una red neural puede aprender a reconocer qu√© es un perro. Esta idea matem√°tica surgi√≥ en los a√Īos cincuenta, pero hasta hace cinco a√Īos era un tema radical dentro de la industria y el mundo acad√©mico.

En 2013, Google, Facebook y otras empresas comenzaron a reclutar a los relativamente pocos investigadores especializados en ese campo. Las redes neurales ahora son las que ayudan a que Facebook pueda identificar quién aparece en las imágenes que subes a tu perfil o identificar las instrucciones que le das a asistentes digitales como el Echo de Amazon, así como a traducir de manera instantánea otros idiomas por medio de Skype.

Asimismo, las mismas técnicas están siendo utilizadas para mejorar la conducción de vehículos autónomos y a desarrollar servicios médicos para identificar de manera más sencilla ciertas enfermedades a partir de escaneos médicos. También para el desarrollo de robots que pueden recoger objetos pese a nunca haberlos visto antes, lo cual podría alterar las tareas de ensamblado.

Y, dado que hay tan pocos especialistas en IA, las empresas tecnol√≥gicas tambi√©n han buscado contratar a los mejores acad√©micos. Esto ha tenido un efecto indeseado: hay cada vez menos profesores que puedan ense√Īar las minucias de esta tecnolog√≠a.

"Hay un gran sonido de aspirado dentro de la academia", dijo Oren Etzioni, quien está de sabático de su cargo como profesor en la Universidad de Washington para dirigir el Allen Institute for Artificial Intelligence. Algunos han resistido, como Luke Zettlemeyer, colega de Etzioni en la Universidad de Washington, quien rechazó una oferta de Google para trabajar en el instituto Allen y seguir dando clases.

Uber contrat√≥ a cuarenta personas del programa de IA de Carnegie Mellon en 2015 para su proyecto de veh√≠culos aut√≥nomos. Durante los √ļltimos a√Īos, cuatro de los mejores investigadores del campo de inteligencia artificial han dejado sus puestos de manera temporal o permanente en la Universidad de Stanford. En la Universidad de Washington actualmente seis de los veinte profesores de inteligencia artificial est√°n de sab√°tico o trabajan solo medio tiempo mientras colaboran con las empresas tecnol√≥gicas.

Para poder competir con los gigantes de la tecnolog√≠a, algunas compa√Ī√≠as peque√Īas incluso han buscado en lugares poco comunes. Algunos han contratado a f√≠sicos y astr√≥nomos que tienen el conocimiento matem√°tico para las redes neurales y muchos buscan a expertos en Asia, Europa del Este y otros lugares.