Expulsar a los trabajadores inmigrantes no disminuir√° el desempleo en EE UU
Por: Eduardo Porter / The New York Times Viernes, Octubre 27, 2017-Hrs.
Matt Black para The New York Times

 


Muy pocas industrias estadounidenses tienen tanto en juego en la batalla pol√≠tica migratoria, que ya se ha extendido durante varias d√©cadas, como el sector agr√≠cola. Tanto los grandes como los peque√Īos productores, que pagan salarios bajos por un trabajo desgastante, han dependido hist√≥ricamente de los inmigrantes provenientes de zonas al sur del r√≠o Bravo (o r√≠o Grande, como se le conoce en Estados Unidos).

En estos días, más de un cuarto de la mano de obra que labora en los campos agrícolas de Estados Unidos son inmigrantes que trabajan en el país de manera ilegal.

Esta ser√° la respuesta de los productores a las estrictas medidas migratorias que pretende aplicar el presidente Donald Trump: emprender√°n actividades de cabildeo y pedir√°n al congreso opciones legales para conservar a sus trabajadores extranjeros.

Cambiarán a cultivos como frutos secos, cuya producción requiere menos mano de obra que las frutas y verduras, que son productos perecederos. Buscarán tecnología que les permita mecanizar la recolección de fresas y otros cultivos. También considerarán rentar parcelas en México.

Sin embargo, hay una medida que no aceptar√°n por ning√ļn motivo. Incluso si el gobierno de Trump llega a desplegar por todos los campos del pa√≠s a los 10.000 agentes de inmigraci√≥n que planea contratar para detener y deportar a los trabajadores agr√≠colas sin papeles, es muy poco probable que los productores aumenten los salarios y mejoren las condiciones de trabajo de manera que sea atractivo para los trabajadores estadounidenses.

"Siempre habr√° trabajadores extranjeros para cultivar nuestros campos", me dijo Tom Nassif, quien encabeza la Asociaci√≥n de Productores de Occidente. La √ļnica pregunta que deben responder los legisladores en Washington es si "quieren que trabajen dentro de nuestra econom√≠a o en otro pa√≠s". Advirti√≥ que, si prefieren la segunda opci√≥n, deber√≠an considerar que cada trabajador agr√≠cola genera por lo menos dos o tres empleos fuera del campo.

La mayor√≠a de la informaci√≥n que tenemos sobre los efectos de la inmigraci√≥n en los trabajadores nacidos en Estados Unidos se basa en estudios sobre lo que sucede cuando llegan los inmigrantes. Hace casi 30 a√Īos, el economista David Card descubri√≥ que la oleada migratoria de Mariel en 1980, cuando m√°s de 100.000 cubanos abandonaron la isla y se desplazaron a Florida, caus√≥ muy pocos da√Īos al empleo o los salarios de los estadounidenses con los que compet√≠an.

Desde entonces, numerosas investigaciones han intentado encontrar errores en esa conclusión que parece ilógica. No obstante, a pesar de que el gobierno de Trump argumenta que los inmigrantes han diezmado a la clase trabajadora, el análisis de Card ha resistido los cuestionamientos porque, fuera de contadas excepciones, los economistas convienen en que incluso los trabajadores locales menos educados se ven afectados de manera mínima con la llegada de los inmigrantes.

¬ŅPero qu√© sucede en el caso contrario? Aunque se sabe mucho menos acerca de las consecuencias de expulsar a los trabajadores inmigrantes, una serie de estudios realizados el a√Īo pasado tambi√©n ha logrado cierto consenso: expulsar a los inmigrantes tampoco abre oportunidades para los trabajadores originarios de Estados Unidos. M√°s bien, el impacto de este fen√≥meno los pone en una situaci√≥n peor que cuando los inmigrantes estaban en su pa√≠s.

En una investigación que está por publicarse, Giovanni Peri y Annie Laurie Hines, de la Universidad de California en Davis, toman como base un hecho subestimado de la política migratoria estadounidense: el presidente Barack Obama deportó a muchos inmigrantes durante su primer mandato.

El n√ļmero de inmigrantes no autorizados detenidos lejos de la frontera, como en su lugar de trabajo, en su hogar o en espacios p√ļblicos, se elev√≥ a m√°s del triple, a casi 350.000 de 2007 a 2011; despu√©s, Obama cambi√≥ su t√°ctica y se concentr√≥ en los inmigrantes no autorizados que ten√≠an historial delictivo.

Los investigadores descubrieron que el empleo y los salarios en estados como Arizona, donde se dispararon los arrestos realizados por oficiales de Inmigraci√≥n y Control de Aduanas, no registraron mejores cifras que otros estados en los que el n√ļmero de arrestos vari√≥ muy poco, como Delaware, Pensilvania y Virginia Occidental.

Estos resultados sugieren que en regiones en las que se intensificó más el control, en realidad los salarios de los trabajadores nacidos en Estados Unidos empeoraron.

El argumento de Peri y Hines es intuitivo. Las redadas y las deportaciones alteran el flujo de trabajo. Pueden ahuyentar a otros trabajadores y dejar a los patrones en una posici√≥n dif√≠cil para mantener la producci√≥n. Por ejemplo, cuando algunos agentes de inmigraci√≥n realizaron una redada en una granja de champi√Īones en Pensilvania este a√Īo, ahuyentaron a los trabajadores de las granjas vecinas, las cuales se vieron obligadas a reducir su producci√≥n.

Este tipo de situaciones pueden generar mayor incertidumbre entre las empresas y desalentar la inversi√≥n. "Es probable que la incertidumbre y las interrupciones en las actividades del mercado laboral derivadas del mayor n√ļmero de arrestos haya hecho que algunas empresas se fueran y se reubicara la producci√≥n", escribieron los investigadores. Un ejemplo podr√≠an ser los productores de aguacate de California que exploran terrenos en Michoac√°n.

Es posible que los productores logren superar en alg√ļn momento los problemas que ocasionan las redadas migratorias. Una vez que se calme la situaci√≥n, quiz√° ofrezcan empleos con mejores salarios a trabajadores estadounidenses. Sin embargo, la evidencia no es muy prometedora.

Otro estudio que publicó el mes pasado Peri junto con otros dos colegas examinó el efecto de la repatriación obligatoria de mexicanos y mexicoestadounidenses en 893 ciudades entre 1929 y 1934. Esta acción se presentó como una medida para reducir el desempleo y darle trabajo a estadounidenses que habían sufrido los embates de la Gran Depresión. No obstante, la tasa de desempleo entre los trabajadores nacidos en Estados Unidos en realidad fue mayor en las ciudades que repatriaron a más mexicanos, y esta tendencia se mantuvo hasta 1940.

Como ya se√Īal√≥ mi colega Binyamin Appelbaum, otro estudio independiente realizado este a√Īo examin√≥ la conclusi√≥n del programa bracero en 1964, cuando se pidi√≥ abandonar el pa√≠s a los trabajadores agr√≠colas mexicanos que hab√≠an sido invitados a trabajar en los campos para remplazar a los estadounidenses enviados a la Segunda Guerra Mundial.

La investigación descubrió que la eliminación de los trabajadores agrícolas mexicanos "tuvo un efecto mínimo mensurable en el mercado de los trabajadores agrícolas nacionales". Por el contrario, los productores mecanizaron algunos procesos y dejaron de cultivar productos que requerían mucha mano de obra.

Otra exclusión parece inminente. El control migratorio es más estricto desde que Trump asumió la presidencia. El Departamento de Seguridad Nacional ya no se concentra en los inmigrantes que son delincuentes, como sucedió al final del gobierno de Obama, sino que aplica sus acciones de manera más generalizada.

El Servicio de Inmigraci√≥n y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en ingl√©s) declar√≥ que sus agentes han arrestado a 43 por ciento m√°s inmigrantes no autorizados que el a√Īo pasado. Del 22 de enero al 2 de septiembre se realizaron 28.000 detenciones de "infractores de normas migratorias no delincuentes", el triple de los que se realizaron durante el mismo periodo en 2016.

Las empresas no son las √ļnicas que intentan encontrar formas de franquear las cambiantes pol√≠ticas migratorias. El sindicato de trabajadores de la industria hotelera, por ejemplo, desea incluir en los contratos de trabajo una disposici√≥n que establezca que los patrones no permitir√°n que los agentes del ICE puedan ingresar a los lugares de trabajo si no cuentan con una orden judicial.

Los hoteleros y el sindicato sostienen conversaciones para ofrecer capacitación conjunta a los supervisores en cuanto a las acciones que deben aplicar cuando se presenten las autoridades migratorias.

Desde California hasta Florida, intentan pensar cuál será la mejor respuesta si para enero se le retira a los haitianos el estatus de protección temporal que les permite trabajar en Estados Unidos. En ese caso, "entre 1,1 y 1,2 millones de personas podrían convertirse en indocumentados de un día para otro", subrayó Maria Elena Durazo, vicepresidenta de Derechos Civiles, Diversidad e Inmigración de Unite Here, el sindicato de trabajadores de la industria hotelera.

El gobierno de Trump considerar√° estas medidas como una se√Īal de √©xito: ver√° a los inmigrantes temerosos ante un gobierno estadounidense que por fin decide defender a los suyos.

Sin embargo, nada les garantiza a los trabajadores estadounidenses que pronto tendr√°n acceso a muchos empleos maravillosos. En el sector agr√≠cola, la industria emple√≥ durante la primavera pasada a 30.000 trabajadores menos que el a√Īo anterior, seg√ļn las estad√≠sticas oficiales. Adem√°s, con todo y las quejas de los granjeros en cuanto a la escasez de mano de obra que los oblig√≥ a pagar m√°s, los salarios de los trabajadores del campo ni siquiera se mantuvieron al nivel de la inflaci√≥n.