El dilema de las pensiones en Brasil: entre el riesgo econ贸mico y la crisis pol铆tica
Por: Shasta Darlington / The New York Times Lunes, Marzo 05, 2018-Hrs.
Agence France-Presse

En gran parte del mundo, a los trabajadores les ser铆a dif铆cil imaginar que podr铆an jubilarse a los 55 a帽os y recibir el 70 por ciento de su 煤ltimo salario durante el resto de su vida.

Sin embargo, en Brasil, esa ha sido la regla durante d茅cadas, lo que ayuda a explicar la abundancia de corredores de cabello cano a lo largo de la playa Copacabana en R铆o de Janeiro a las once de la ma帽ana de un d铆a entre semana.

Tambi茅n representa un tercio de todo el gasto gubernamental en Brasil, lo cual ha contribuido a un d茅ficit presupuestario r茅cord en 2016.

Analistas y pol铆ticos de todo el espectro pol铆tico han reconocido desde hace tiempo que el sistema de pensiones es insostenible, as铆 como un factor muy importante en las permanentes dificultades econ贸micas del pa铆s.

"Brasil tiene uno de los sistemas m谩s generosos del mundo", dijo Chris Garman, director administrativo para el continente americano de Eurasia Group, una empresa asesora de riesgos pol铆ticos. Si no hay una reforma a las pensiones, a帽adi贸, "Brasil se dirige a la insolvencia y a una crisis de deuda".

Un recordatorio de esto se dio en enero, cuando Standard & Poor's baj贸 la calificaci贸n crediticia de Brasil, la econom铆a m谩s grande de Latinoam茅rica, con lo que la envi贸 a煤n m谩s profundamente al llamado "territorio basura"; es decir, por debajo del grado de inversi贸n. Esa rebaja en la calificaci贸n ocurri贸 cuando se diluyeron las esperanzas de que el Congreso de Brasil reformara el sistema de seguridad social del pa铆s durante este a帽o electoral.

La agencia calificadora estaba en lo correcto. El presidente Michel Temer y el Congreso han renunciado oficialmente al intento de aprobar cualquier legislaci贸n sobre pensiones, con lo que dejan el problema para despu茅s de las elecciones de octubre.

El 23 de febrero, Fitch Ratings sigui贸 el ejemplo y tambi茅n rebaj贸 la calificaci贸n crediticia de Brasil.

Temer hab铆a jurado que la reforma a las pensiones ser铆a uno de sus logros distintivos cuando rindi贸 protesta como presidente despu茅s de la destituci贸n de la presidenta Dilma Rousseff en 2016. Sin embargo, en lugar de poner en vigor lo que propuso como una agenda favorecedora para los negocios, su presidencia se ha distinguido por la turbulencia y los esc谩ndalos.

El gobierno de Temer trabaj贸 con el Congreso para crear una legislaci贸n de reforma a las pensiones para trabajadores de los sectores tanto p煤blico como privado que, entre otros cambios, establecer铆a la edad m铆nima para el retiro en 65 a帽os para los hombres y 62 para las mujeres. Actualmente no hay una edad m铆nima para jubilarse.

Temer busc贸 generar apoyo para la propuesta con una advertencia simple y l煤gubre que fue subida a los sitios web oficiales y promovida a trav茅s de una campa帽a en redes sociales: "Todos por la reforma a la seguridad social para que Brasil no se vaya a la bancarrota".

Sin embargo, a pesar de la anunciada determinaci贸n de Temer, este mes tom贸 una decisi贸n que bloque贸 efectivamente cualquier movimiento hacia la reforma del sistema de pensiones. Firm贸 un decreto para poner al Ej茅rcito a cargo de la seguridad en R铆o de Janeiro con el fin de frenar los delitos violentos y, seg煤n la Constituci贸n brasile帽a, los legisladores tienen prohibido hacer cambios legales profundos durante cualquier intervenci贸n militar.

En un inicio Temer insisti贸 en que a煤n podr铆a votarse respecto de la reforma a las pensiones levantando temporalmente el decreto sobre seguridad. No obstante, la funesta advertencia sobre la bancarrota desapareci贸 de los sitios web del gobierno la semana pasada y tanto el presidente del Senado, Eun铆cio Oliveira, como el ministro de Asuntos Pol铆ticos, Carlos Marun, han dicho desde entonces que la propuesta se archiv贸.

"Despu茅s de debatir y consultar con jueces del Supremo Tribunal Federal, la conclusi贸n es que la reforma se suspende como resultado del decreto para la intervenci贸n", les dijo Marun a los periodistas recientemente.

La opini贸n del tribunal no fue el 煤nico factor. "No tenemos los votos para aprobar la reforma", reconoci贸 Marun.

Incluso algunos de los simpatizantes de Temer dijeron que el presidente emiti贸 el decreto de seguridad en parte para evitar una vergonzosa derrota en el Congreso.

"Fue una excusa para evitar la votaci贸n, lo que acab贸 de impedir la reforma a las pensiones", dijo el congresista Alex Canziani, miembro de la coalici贸n gobernante.

El momento para llevar a cabo el debate sobre las pensiones no pudo ser peor para quienes apoyan la reforma. Con la celebraci贸n de elecciones en oto帽o, pocos legisladores est谩n dispuestos a decirles a los votantes que tendr谩n que trabajar m谩s tiempo y luego obtener menos dinero en sus a帽os dorados.

Venderle ese mensaje al electorado es especialmente dif铆cil dado lo impopular que se ha vuelto la 茅lite pol铆tica del pa铆s debido a la avalancha de esc谩ndalos de corrupci贸n y a un creciente escrutinio de los altos salarios y las generosas ventajas que disfrutan los legisladores y otros empleados federales.

"No va a tener 茅xito cuando los votantes est谩n enojados con los pol铆ticos", dijo Garman. La reacci贸n de los electores, a帽adi贸, ha sido de indignaci贸n: "驴Nos est谩n robando y ahora esperan que trabajemos m谩s?".

Elisabete Lopes Santos, una jubilada de 57 a帽os, est谩 de acuerdo. "Todos contribuimos al sistema de pensiones, 驴c贸mo puede estar en la quiebra? Desviaron el dinero", dijo.

Los brasile帽os han salido a las calles a manifestar su enojo no solo en manifestaciones y huelgas, sino tambi茅n en los desfiles del carnaval. Grupos de sindicatos en S茫o Paulo cantaron las siguientes palabras con un pegajoso ritmo de samba: "Se帽or diputado, se帽or senador, tenga cuidado, vea la rebeli贸n. Si vota por la reforma de Temer, usted no volver谩".

En Brasil los hombres se retiran en promedio a los 56 a帽os y las mujeres a los 53, de acuerdo con la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el Desarrollo Econ贸micos, que concluy贸 que el sistema es insostenible.

Cuanto m谩s trabaja alguien, m谩s obtiene al retirarse. Los jubilados reciben un promedio del 70 por ciento de su salario previo al retiro, y la cantidad se indexa de acuerdo a un salario m铆nimo constantemente en ascenso. Cuando los pensionados mueren, sus viudos o viudas pueden heredar la pensi贸n completa de su c贸nyuge y sumarla a la propia.

El gasto por pensiones en Brasil subi贸 al 8,2 por ciento del producto interno bruto en 2016, en contraste con el 4,6 por ciento en 2014. La poblaci贸n de Brasil es joven en comparaci贸n con el promedio mundial y el gasto por pensiones podr铆a aumentar hasta el 17 por ciento de su PIB para 2060 si las reglas no cambian.

La C谩mara de Diputados moder贸 en varias ocasiones el alcance de los cambios propuestos y retras贸 la votaci贸n con la esperanza de que m谩s facciones pol铆ticas se sumaran. Sin embargo, los c贸mputos m谩s recientes muestran que el gobierno est谩 a煤n por lo menos cuarenta votos debajo de la mayor铆a de dos tercios necesaria para la aprobaci贸n.

La propuesta de ley parec铆a cobrar impulso hasta que en mayo Temer qued贸 implicado en el cada vez m谩s extenso esc谩ndalo de corrupci贸n y se le acus贸 en dos casos criminales. Obtener aliados en el Congreso para impedir que los casos prosiguieran supuso un gran gasto del capital pol铆tico de Temer, lo que ech贸 hacia atr谩s de forma trascendente su agenda m谩s amplia.

Despu茅s de posponer la votaci贸n sobre las pensiones en diciembre, el gobierno cambi贸 de t谩ctica y recurri贸 a una nueva campa帽a enfocada en las desigualdades del sistema y dirigida a quienes pertenecen al sector p煤blico y ganan mucho.

"La reforma a las pensiones tiene el prop贸sito de combatir los privilegios", dijo Temer, se帽alando los beneficios que los pol铆ticos y los servidores p煤blicos de alto nivel obtienen. "Lo que hace la reforma es proteger a los pobres, quienes pagan por aquellos en el sector p煤blico que ganan mucho".

Quiz谩 Temer no era la figura ideal para promover ese mensaje. El presidente ha estado cobrando pensi贸n durante m谩s de dos d茅cadas, pues se retir贸 como fiscal estatal a los 58 a帽os, lo que ha inflado considerablemente sus ganancias como funcionario electo.

No obstante, a pesar de la propia historia del presidente con su pensi贸n, el gobierno trat贸 de sacar ventaja del enojo y la frustraci贸n sobre la desigualdad en Brasil, se帽alando que las pensiones de los ricos han estado subsidiadas en gran parte por los trabajadores pobres.

La distribuci贸n de las pensiones es muy desigual, de acuerdo con el Banco Mundial; un 35 por ciento de los subsidios para pensiones -la parte de la pensi贸n no devengada de las contribuciones de los trabajadores- se paga al 20 por ciento de los m谩s ricos. El 20 por ciento de los m谩s pobres recibe solo el cuatro por ciento de los subsidios a las pensiones.

"S茅 que no habr谩 dinero suficiente para mi retiro si el gobierno no hace algo", dijo Edmilson Santos, un conductor de Uber de 28 a帽os. "Pero no tengo fe en que dejen de ayudar a los mismos pol铆ticos y servidores p煤blicos que siempre se han beneficiado".