Las FARC asesinan a equipo de prensa ecuatoriano
Por: Redacción Dat0s Viernes, Abril 13, 2018-Hrs.
Reuters

Cuando ya nos hab√≠amos olvidado o est√°bamos por olvidar el sufrimiento provocado por el grupo terrorista colombiano las FARC, que tras un prolongado proceso de paz que dur√≥ varios a√Īos culmin√≥ con el cese de hostilidades algo ficticia en soluciones que no parecen m√°gicas, una de las facciones activas del grupo terrorista acaba de proferir un duro golpe a la libertad tras asesinar cobardemente a un grupo de tres periodistas ecuatorianos que hab√≠an incursionado en su territorio. Los tres fueron ejecutados en medio del dolor de sus familiares y de un pa√≠s Ecuador, que sigui√≥ el sufrimiento hasta la hora final. Un sentido homenaje para los periodistas Javier Ortega quien viv√≠a tranquilo en Espa√Īa,¬†pero regres√≥ a Ecuador a los 18 a√Īos para cumplir su sue√Īo de ser periodista. El llamado de la vocaci√≥n lo sinti√≥ tan claro que decidi√≥ prepararse en su pa√≠s y convertirse en comunicador. Empez√≥, como la mayor√≠a, siendo pasante en un medio, y as√≠ con esfuerzo fue ascendiendo hasta llegar a diario El Comercio, uno de los de mayor trayectoria del pa√≠s. Un d√≠a sali√≥ a trabajar... y no volvi√≥. Con √©l iba¬†Pa√ļl Rivas, el encargado de captar las im√°genes.¬†√Čl llevaba el oficio en la sangre, ya que su padre tambi√©n hab√≠a sido fot√≥grafo. Adem√°s de disfrutar su trabajo, buscaba transmitir sus conocimientos a su √ļnica hija, como quien intuye que su paso por este mundo pod√≠a ser fugaz y sent√≠a el compromiso de dejar un legado. Un d√≠a sali√≥ a trabajar... y no volvi√≥.

El mayor de los tres era Efra√≠n Segarra, a quien de cari√Īo llamaban "Segarrita".¬†Ten√≠a 60 a√Īos y m√°s de media vida la hab√≠a pasado sobre las ruedas. Durante 16 a√Īos acompa√Ī√≥ a periodistas en sus coberturas, en esas aventuras en las que la adrenalina invade, el temor casi paraliza, pero la responsabilidad de cumplir con la misi√≥n es la motivaci√≥n para continuar. Efra√≠n lo sab√≠a y aunque se sent√≠a nervioso, como le cont√≥ a su familia en su √ļltima comunicaci√≥n, no desisti√≥. Por eso, un d√≠a sali√≥ a trabajar, a trasladar a un equipo period√≠stico, a conocer una situaci√≥n que necesitaba ser contada... y no volvi√≥.

Los tres aparecieron encadenados, abrazados, mirando fijamente a una c√°mara, mientras trataban de no quebrarse, seguramente para no preocupar a sus familias, para no causar sufrimiento a sus seres queridos, para transmitir calma y aferrarse as√≠ a la esperanza de retornar a sus hogares, de abrazar nuevamente a los suyos. Pero no ocurri√≥.¬†Fueron silenciados por un grupo armado al que se le permiti√≥ actuar en el pa√≠s, gracias a una pol√≠tica de fronteras abiertas durante a√Īos, potenciada por la incapacidad para manejar la crisis. Fall√≥ el Estado. Fallaron las autoridades ecuatorianas. Y sus errores los pagan hoy tres profesionales, que expusieron sus vidas para mostrar a la ciudadan√≠a lo que ocurr√≠a en la provincia de Esmeraldas, aquello que nadie mostraba, que nadie cubr√≠a. Una zona en la que el crimen sigue siendo una salida.