Nicol谩s Maduro: un pol铆tico m谩s astuto de lo que muchos pensaban
Por: BBC Mundo Viernes, Mayo 18, 2018-Hrs.
AFP

Nicol谩s Maduro sustituy贸 al pol铆tico latinoamericano m谩s carism谩tico del siglo XXI. Durante su gobierno se gest贸 la peor crisis econ贸mica de la historia reciente de Venezuela. Y a pesar de todo, sobrevive.

Con sus principales rivales fuera del tablero pol铆tico, inhabilitados o presos, y con una parte de la oposici贸n llamando a la abstenci贸n porque no conf铆a en el proceso, Maduro se propone el domingo ser reelegido como presidente de Venezuela tras los cinco intensos a帽os del primer mandato.

El apoyo del n煤cleo duro del chavismo, que lleva casi 20 a帽os en el poder, podr铆a ser suficiente para el triunfo a pesar del descontento y de las protestas que ha enfrentado.

Son al menos esos 4 o 5 millones de personas que se espera que voten por 茅l para que resuelva los problemas de hiperinflaci贸n, escasez de alimentos y medicinas, inseguridad, corrupci贸n...

Pero Maduro quiere incluso m谩s: llegar a los 10 millones de votantes, algo que nunca alcanz贸 su maestro, Hugo Ch谩vez.

驴Ser谩 posible? Y si sucede, 驴ser谩n fiables los n煤meros de un Consejo Nacional Electoral al que la oposici贸n acusa de actuar al dictado del Ejecutivo?

El presidente afirma que quiere iniciar el lunes una nueva etapa. Si gana, ser铆a la consolidaci贸n del madurismo, que se gesta conforme el "hijo de Ch谩vez", como se define 茅l, se va separando de su padre pol铆tico.

Si ocurre, ser谩 el c茅nit pol铆tico de un conductor de autob煤s y sindicalista que en paralelo al desmoronamiento econ贸mico de Venezuela y al conflicto pol铆tico y social ha mostrado astucia para su supervivencia como l铆der de la llamada revoluci贸n bolivariana.

BBC Mundo intent贸 a trav茅s del ministro de Comunicaci贸n, Jorge Rodr铆guez, contar con la visi贸n y opini贸n de Maduro y de otros miembros del oficialismo para este art铆culo, pero no obtuvo respuesta.

驴C贸mo lleg贸 Maduro hasta aqu铆?

Reconstruimos la trayectoria pol铆tica del pol茅mico presidente a partir de una fecha clave: el 8 de diciembre de 2012.

El elegido

Ese d铆a, el mundo vio por 煤ltima vez a Ch谩vez, que iba y ven铆a de La Habana a Caracas para tratarse un c谩ncer.

Tras meses de incertidumbre y ausencias, Ch谩vez nombr贸 a su sucesor en televisi贸n.

"Si algo ocurriera que me inhabilitara de alguna manera, Nicol谩s Maduro no s贸lo en esa situaci贸n debe concluir como manda la Constituci贸n el periodo, sino que mi opini贸n firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario que obligar铆a a convocar a elecciones presidenciales ustedes elijan a Nicol谩s Maduro como presidente de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela".

El entonces vicepresidente Maduro, sentado a su izquierda, mostraba un gesto entre el temor y la preocupaci贸n. Ch谩vez lo eleg铆a. Y lo hac铆a porque el l铆der ya no ser铆a m谩s presidente. En marzo de 2013 fue Maduro el que anunci贸 la muerte del comandante.

Ch谩vez elogi贸 a Maduro, al que conoci贸 cuando estaba en la c谩rcel de Yare, donde cumpli贸 dos a帽os de condena tras el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992.

En sus visitas a la prisi贸n el actual presidente tambi茅n se encontr贸 con Cilia Flores, que ejerc铆a como una de las abogadas del comandante. Ahora es su esposa, la "primera combatiente", una figura silente a la que muchos atribuyen una gran influencia en el gobierno.

"Es un revolucionario a carta cabal, de gran experiencia a pesar de su juventud, gran dedicaci贸n al trabajo, gran capacidad para la conducci贸n de grupos", dijo aquel 8 de diciembre de 2012 Ch谩vez, que tambi茅n alab贸 el "don de gentes" de su sucesor.

Era un hombre de confianza que hab铆a sido presidente del Parlamento, canciller y vicepresidente.

"Un operador pol铆tico particularmente eficaz", me dice un exfuncionario del gobierno que trabaj贸 de cerca con Maduro y que pide hablar bajo condici贸n de anonimato.

A algunos sorprendi贸 el nombramiento de Maduro como sucesor por delante del militar Diosdado Cabello -sentado a la derecha de Ch谩vez en la 煤ltima alocuci贸n televisiva- y del poderoso presidente de la estatal PDVSA Rafael Ram铆rez.

No para los que vieron el progresivo ascenso de Maduro y sus constantes viajes a La Habana a reunirse con el convaleciente Ch谩vez.

"Maduro pas贸 m谩s tiempo en Cuba que cualquier otro l铆der del chavismo. Ten铆a acceso directo y permanente", afirma el exfuncionario, buen conocedor de los entresijos de ese momento clave.

Ch谩vez vio en 茅l al civil que deb铆a continuar la revoluci贸n bolivariana. Un hombre pragm谩tico, no un radical. Con capacidad de negociaci贸n y de cumplir tanto en un mitin pol铆tico en la calle con ropa informal como en los despachos vestido de traje y corbata.

Quienes lo conocen de cerca lo definen adem谩s como una persona agradable, bonachona, de personalidad f谩cil.

"Se le tiende a subestimar porque no estudi贸 ni tiene un recorrido intelectual. Se tiende a pensar que es un bruto", dice el exfuncionario.

Sus rivales de la oposici贸n lo llaman "Maburro", algo que el mismo presidente alimenta.

Usa el menosprecio de algunos como arma para presentarse como el presidente "del pueblo", alejado de las 茅lites econ贸micas y sociales.

"Tiene una inteligencia pr谩ctica. Ten铆a capacidad de absorber informaci贸n y de decidir", recuerda la fuente.

El canciller

A diferencia de Cabello, Maduro era en 2012 una figura menos polarizadora. Y Ch谩vez ten铆a las mejores credenciales de 茅l tras nombrarlo jefe de la pol铆tica exterior en 2006 pese a no ser diplom谩tico ni hablar idiomas.

"Fue el gran canciller de Ch谩vez", afirma el exfuncionario. En esos a帽os, Ch谩vez y Maduro formaron una exitosa pareja de trabajo para los intereses de su gobierno.

Con el carisma del comandante y el dinero del petr贸leo, Venezuela ampli贸 su 谩rea de influencia y confront贸 directamente a los Estados Unidos, ayudado por un giro a la izquierda en el subcontinente.

La pol铆tica exterior venezolana se expande entonces. Se suman nuevos miembros al ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am茅rica). La Unasur (Uni贸n de Naciones Sudamericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os) se inclinan del lado de Venezuela, que entra a formar parte del Mercosur (Mercado Com煤n del Sur).

A diferencia de lo que ocurre ahora, la gran mayor铆a de pa铆ses de la OEA (Organizaci贸n de Estados Americanos) tambi茅n respaldaba a Venezuela.

En la Asamblea General de la OEA 2009 en Honduras se revoc贸 la decisi贸n de 1962 de excluir a Cuba del sistema interamericano, lo que signific贸 una dura y poco habitual derrota para Estados Unidos.

Ch谩vez era el estratega; el petr贸leo era el facilitador; y Maduro, el operador.

El presidente

Maduro dio la noticia de la muerte del comandante el 5 de marzo de 2013. Lider贸 el funeral y las jornadas de duelo. Y sin apenas tiempo, se embarc贸 en la campa帽a para la elecci贸n de abril, en la que se impuso por un estrecho margen a Henrique Capriles.

Muchos cantaron fraude, pero Maduro se instal贸 en el palacio de Miraflores.

Su tarea era herc煤lea: no s贸lo intentar suplir el carisma y la devoci贸n de Ch谩vez, sino afrontar un panorama econ贸mico muy diferente y que el propio comandante ya hab铆a atisbado.

En el interior del gobierno de Ch谩vez se empezaron a pensar propuestas macroecon贸micas en un momento en el que los precios del petr贸leo iniciaban la desaceleraci贸n.

Al morir el comandante, la tarea de aplicar reformas, como la del sistema cambiario, un problema a煤n vigente hoy en d铆a, qued贸 eventualmente en manos de Maduro.

Pero el excanciller, con un liderazgo mucho m谩s d茅bil que Ch谩vez y en el centro de varias facciones, no fue el reformista que promete ser si gana este domingo la reelecci贸n.

En 2014 lleg贸 el desplome de los precios del petr贸leo, detonante de la actual crisis econ贸mica.

"Y la decisi贸n del gobierno fue no hacer nada. Hubo ausencia de reactividad ante un shock violento. No se tom贸 ninguna decisi贸n de orden macroecon贸mico", critica el exfuncionario.

Durante su mandato, Maduro dej贸 importantes tareas de gesti贸n a los altos mandos del Ej茅rcito, a los que encomend贸 la importaci贸n de alimentos y productos b谩sicos y hasta la direcci贸n de la petrolera PDVSA, casi la 煤nica fuente de ingresos del pa铆s y cuya producci贸n est谩 en su peor nivel de los 煤ltimos 30 a帽os, seg煤n los datos de la OPEP (Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo).

La influencia de los uniformados no evit贸, sin embargo, cierto descontento en los cuarteles, conspiraciones, ruido de sables y detenciones.

La "guerra"

Pero no s贸lo lo econ贸mico empez贸 a torcerse, sino tambi茅n lo pol铆tico. Tras el triunfo del chavismo en las municipales de finales de 2013 se esperaba que 2014 fuera finalmente el a帽o de ver la gesti贸n de Maduro.

L铆deres de oposici贸n radicales comandados por Leopoldo L贸pez, quiz谩s el mayor antagonista de Maduro por car谩cter, formaci贸n, ideolog铆a y hasta aspecto f铆sico, quisieron probar su fortaleza como presidente.

Convocaron a protestas en las calles que durante varios meses dejaron unos 40 muertos y que provocaron el discutido encarcelamiento de L贸pez por supuesto enaltecimiento de la violencia. El pol铆tico cumple ahora condena en arresto domiciliario.

"Eso descalabr贸 el quinquenio de Maduro", analiza el exfuncionario, que asegura que a partir de ah铆 la polarizaci贸n se convirti贸 de nuevo en el epicentro del debate.

"A partir de ah铆 ha hecho del conflicto una raz贸n de ser. Ha tenido una oposici贸n tan obtusa que le ha ayudado a polarizar el escenario", afirma la fuente sobre la relaci贸n del presidente con sus rivales, muy similar tambi茅n a la de los tiempos de Ch谩vez.

La derrota

En 2015 el chavismo sufri贸 el golpe m谩s duro en casi 20 a帽os con la severa derrota en las parlamentarias que deriv贸 en la posterior anulaci贸n en la pr谩ctica del Parlamento.

Parte de la oposici贸n lo vio como la se帽al de la inminente ca铆da de Maduro. Se equivoc贸.

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) emiti贸 en marzo de 2017 dos sentencias que le arrebataban poderes al Legislativo.

Fueron el detonante de cuatro meses de protestas callejeras que dejaron unos 120 muertos y que, a diferencia de 2014, ten铆an no s贸lo un componente pol铆tico, sino tambi茅n econ贸mico por la aguda crisis de inflaci贸n y desabastecimiento.

La oposici贸n denunci贸 la dura represi贸n policial, mientras que el oficialismo acusaba terrorismo para desestabilizar al gobierno y propiciar un golpe de Estado.

Maduro justific贸 tanto la crisis como las protestas con la "guerra" impuesta desde el exterior por Estados Unidos y la "oligarqu铆a", discurso que cal贸 entre sus simpatizantes.

Y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su pol铆tica de sanciones y beligerancia sirvieron para reforzar la idea de agresi贸n externa y desempolvar el enemigo cl谩sico del "imperialismo".

La instalaci贸n de la Asamblea Nacional Constituyente, completamente oficialista, marc贸 el fin de las protestas. En ese clima ya favorable, el Consejo Nacional Electoral (CNE), que hab铆a frenado en 2016 el revocatorio a Maduro, program贸 las elecciones regionales, que estaban aplazadas.

La oposici贸n denunci贸 fraude tras el holgado triunfo chavista y ya no acudi贸 a las municipales de diciembre de 2017.

Buena parte de esa oposici贸n tampoco considera justos los comicios del domingo y llama a no votar.

El sobreviviente

Maduro no s贸lo se ha enfrentado a los rivales habituales. El exministro del Interior Miguel Rodr铆guez Torres, la exfiscal Luisa Ortega y el que fuera zar del petr贸leo Rafael Ram铆rez fueron los pesos pesados del chavismo que le dieron la espalda.

El primero est谩 detenido y los otros dos hacen sus denuncias desde el exilio, perseguidos ambos por supuestos delitos de corrupci贸n que afloraron s贸lo tras su disidencia.

"Maduro es h谩bil en la maniobra para dividir a la oposici贸n, para sobrevivir, para ser candidato presidencial", dice el exfuncionario, que opina que el control f茅rreo del presidente ha evitado m谩s diferencias internas p煤blicas.

"El costo de romper filas es muy alto", a帽ade.

"Y seguramente va a ganar el domingo. En eso es muy astuto", agrega sobre el presidente.

La oposici贸n lo tilda de autoritario y hasta de "dictador". Maduro replica presumiendo de la democracia venezolana e incluso bromea con su parecido f铆sico con Josef Stalin.

"Lo que ha hecho desde que asumi贸 es quitar de su camino a todos los que lo adversan", dice a BBC Mundo el analista estadounidense David Smilde, profesor de Sociolog铆a que ha vivido o trabajado en Venezuela desde 1992.

驴El reformista?

Nada ha detenido de momento a Maduro.

"Ha enfrentado una cantidad de situaciones por las que cualquier otro l铆der habr铆a renunciado", asegura Smilde, que destaca la formaci贸n marxista de Maduro en Cuba y su lealtad a la consigna revolucionaria de "un paso atr谩s, dos pasos adelante".

El presidente, de 55 a帽os, est谩 dispuesto a continuar.

"Tiene metido en la cabeza que Ch谩vez le dej贸 la revoluci贸n y 茅l tiene que seguir la revoluci贸n a muerte", agrega Smilde, responsable de un blog sobre pol铆tica en Venezuela en el centro de estudios estadounidense WOLA (The Washington Office on Latin America).

"Entregar la revoluci贸n ser铆a como entregar a Ch谩vez", dice sobre la responsabilidad que puso el comandante sobre el fornido Maduro.

Descabezada la disidencia interna y la oposici贸n, Maduro busca el domingo prolongar seis a帽os m谩s su mandato.

"Vamos a hacer todos los cambios econ贸micos que necesita Venezuela", prometi贸 el martes en un mitin en Charallave, a una hora de Caracas, sin explicar por qu茅 no lo hizo en los cinco a帽os previos.

"Ya no soy aquel novato, ahora soy un presidente maduro de verdad", grit贸 con su potente voz compar谩ndose con la campa帽a de 2013.

Ahora ya no recurre tanto a la figura de Ch谩vez, aunque sus siluetas comparten afiches con la leyenda "Juntos Todo es Posible". En los actos se le ha podido ver con una estrafalaria camisa en la que aparece la cara del comandante.

Pero Maduro ya traza su propio camino. Lanz贸 su propio partido, Somos Venezuela, como Ch谩vez hizo con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en 2007.

"Es una nueva fase, igual de revolucionaria o de repente m谩s", elucubra Smilde sobre el llamado madurismo.

"Yo creo que en realidad ahora vamos a conocer al verdadero Maduro por eso hay que darle otra oportunidad", me dijo Mirla Gonz谩lez, una simpatizante, en el acto de campa帽a en Charallave.

Aunque gane, le espera otro mandato dif铆cil.

Adem谩s de mantener a raya a la oposici贸n y evitar nuevas disidencias, tendr铆a que afrontar la crisis econ贸mica y seguramente nuevas sanciones de Estados Unidos, la Uni贸n Europea e incluso de los pa铆ses vecinos agrupados en el llamado Grupo de Lima.

En un momento adem谩s en el que la petrolera estadounidense Conoco Phillips busca embargar activos de la estatal PDVSA para saldar su deuda, camino que podr铆an seguir otros acreedores.

"Sabe c贸mo ganar batallas", le reconoce Smilde al presidente Maduro. Si vence el domingo, es muy posible que enfrente muchas m谩s.