Desde una estaci贸n espacial en Argentina, China expande su presencia en Latinoam茅rica
Por: The New York Times Lunes, Julio 30, 2018-Hrs.
Una imagen satelital de la estaci贸n china en Argentina Credit Google Earth

La antena gigantesca se levanta desde el suelo del desierto como una aparici贸n, una torre de metal resplandeciente que se eleva diecis茅is pisos sobre un tramo interminable de la Patagonia azotado por el viento.

El dispositivo de 450 toneladas, con su enorme plato que parece abrazar los cielos abiertos, es la atracci贸n principal de una estaci贸n de control para sat茅lites y misiones espaciales que tiene un valor de 50 millones de d贸lares y fue creaci贸n del Ej茅rcito chino.

La base solitaria es uno de los s铆mbolos m谩s impactantes de la estrategia que Pek铆n lleva implementando desde hace tiempo para transformar Latinoam茅rica y dar forma al futuro de la regi贸n, a menudo a trav茅s de maniobras que socavan directamente el poder pol铆tico, econ贸mico y estrat茅gico de Estados Unidos en esta.

La estaci贸n comenz贸 sus operaciones en marzo y ha tenido un papel esencial en la audaz expedici贸n que planea China hacia el lado m谩s lejano de la Luna. Los funcionarios argentinos dicen estar euf贸ricos por apoyar esta iniciativa.

Sin embargo, la manera en que se negoci贸 la base -en secreto, cuando Argentina estaba desesperada por captar inversiones- y las preocupaciones de que esta pudiera mejorar las capacidades de China para recabar informaci贸n en el hemisferio han detonado un debate en Argentina sobre los riesgos y beneficios que implica dejarse arrastrar a la 贸rbita de China.

"Pek铆n ha transformado las din谩micas de la regi贸n, desde las agendas de sus dirigentes y empresarios hasta la estructura de sus econom铆as, el contenido de su pol铆tica e incluso sus din谩micas de seguridad", dijo R. Evan Ellis, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Escuela Superior de Guerra del Ej茅rcito de Estados Unidos.

En la 煤ltima d茅cada, Estados Unidos ha puesto poca atenci贸n en el hemisferio; en su lugar anunci贸 un giro hacia Asia, con la esperanza de fortalecer las relaciones econ贸micas, militares y diplom谩ticas como parte de la estrategia del gobierno de Obama para coartar el poder铆o chino. Mientras tanto, China ha llevado a cabo discretamente un plan de gran alcance en Latinoam茅rica. Ha expandido el comercio de manera considerable, ha rescatado gobiernos, construido enormes proyectos de infraestructura, fortalecido los lazos militares y ha asegurado inmensas cantidades de recursos, as铆, ha enlazado su destino al de varios pa铆ses de la regi贸n y viceversa.

China dej贸 muy claras sus intenciones en 2008. En el primer documento pol铆tico de su tipo, que entonces no llam贸 mucho la atenci贸n, Pek铆n argument贸 que las naciones de Am茅rica Latina estaban "en un nivel de desarrollo similar" al de China y que ambas partes ten铆an mucho que ganar.

Los l铆deres de la regi贸n fueron m谩s que receptivos. Un cuadro de presidentes de izquierda -de pa铆ses como Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Uruguay y Bolivia- que quer铆an una regi贸n m谩s aut贸noma desafiaban la primac铆a que Washington ten铆a sobre Am茅rica Latina y que en gran medida daba por sentada desde el final de la Guerra Fr铆a.

La invitaci贸n de Pek铆n lleg贸 en un momento fortuito: durante el punto m谩s 谩lgido de la crisis financiera. Aferr谩ndose al apetito voraz de China por el petr贸leo, el hierro, la soja y el cobre de la regi贸n, Latinoam茅rica qued贸 un poco protegida de la peor parte del da帽o a la econom铆a mundial.

Despu茅s, cuando el precio del petr贸leo y de otros productos b谩sicos se desplom贸 en 2011, varios pa铆ses de la regi贸n se encontraron de pronto en un terreno inestable. Una vez m谩s, China acudi贸 en su ayuda y, por medio de una serie de acuerdos, consolid贸 a煤n m谩s su papel de actor central en Am茅rica Latina por d茅cadas.

A pesar de que hay lugares de Am茅rica Latina que est谩n dando un giro hacia la derecha en t茅rminos pol铆ticos, los dirigentes de la zona han adaptado sus pol铆ticas para satisfacer las demandas chinas. El dominio de Pek铆n en una gran parte de la regi贸n, y lo que significa para la relaci贸n con Estados Unidos, se ha vuelto cada vez m谩s evidente.

"Es un hecho consumado", dijo Diego Guelar, el embajador argentino en China. En 2013, Guelar public贸 un libro con un t铆tulo alarmante: La invasi贸n silenciosa: el desembarco chino en Am茅rica del Sur.

"Ya no es silenciosa", dijo Guelar, refiri茅ndose a la incursi贸n de China en la regi贸n.

El a帽o pasado, el comercio entre China y los pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe alcanz贸 los 244.000 millones de d贸lares, m谩s del doble de lo que se gener贸 una d茅cada antes, de acuerdo con el Centro de Pol铆ticas de Desarrollo Global de la Universidad de Boston. Desde 2015, China ha sido el principal socio comercial de Suram茅rica, con lo cual ha eclipsado a Estados Unidos.

Tal vez de manera m谩s significativa, China ha desembolsado miles de millones de d贸lares en pr茅stamos para el continente americano que est谩n respaldados con productos b谩sicos, lo que le ha permitido reclamar durante a帽os una gran porci贸n del petr贸leo regional, incluido casi el 90 por ciento de las reservas de Ecuador.

China tambi茅n se ha vuelto indispensable, pues rescat贸 a gobiernos en problemas y a empresas estatales vitales para pa铆ses como Venezuela y Brasil, con lo cual ha demostrado estar dispuesta a hacer grandes apuestas para garantizar su lugar en la regi贸n.

En Argentina, una naci贸n que hab铆a quedado fuera de los mercados crediticios a nivel internacional por haber incumplido el pago de cerca de 100.000 millones de d贸lares en bonos, China se convirti贸 en una bendici贸n para la entonces presidenta Cristina Fern谩ndez de Kirchner. Y, mientras le extend铆a una mano amiga, Pek铆n comenz贸 a negociar en secreto la estaci贸n satelital y de control espacial en la Patagonia.

Los funcionarios argentinos aseguran que los chinos han accedido a no utilizar la base para fines militares. No obstante, expertos argumentan que la tecnolog铆a con la que cuenta la estaci贸n tiene muchos usos estrat茅gicos.

Frank A. Rose, quien fue subsecretario de Estado para el control de armas durante el gobierno de Obama, mencion贸 que en a帽os recientes China ha desarrollado tecnolog铆a sofisticada para interferir, alterar y destruir sat茅lites.

Adem谩s, los expertos aseguran que las antenas y otros equipos que se utilizan de respaldo en misiones espaciales, similares a las que tienen los chinos en la Patagonia, posiblemente aumenten la capacidad de China para recabar informaci贸n.

"Una antena gigante es como una enorme aspiradora", coment贸 Dean Cheng, quien trabaj贸 como investigador en el Congreso estadounidense y ahora estudia la pol铆tica de seguridad nacional de China. "Succiona se帽ales, informaci贸n, todo tipo de cosas".

Un portavoz del Pent谩gono, el teniente coronel Christopher Logan, dijo que los oficiales castrenses estadounidenses a煤n analizan las implicaciones de la estaci贸n de monitoreo china. Funcionarios chinos rechazaron solicitudes de entrevistas acerca de la base y los programas espaciales.

Sin embargo, m谩s all谩 de cualquier disputa estrat茅gica con Estados Unidos, algunos l铆deres latinoamericanos tienen dudas y remordimientos sobre los lazos con China, pues les preocupa que los gobiernos anteriores hayan cargado a sus pa铆ses con enormes deudas y hayan hipotecado sus futuros.

Sin embargo, Guelar argument贸 que habr铆a que tener poca visi贸n a futuro para frenar las relaciones con China, en particular en un momento en que Washington ha renunciado al papel de ancla econ贸mica y pol铆tica que desempe帽贸 durante mucho tiempo en la regi贸n. "Ha abdicado" de su liderazgo, dijo, "porque no quiere asumirlo".

Una 'ventana al mundo'

En 2009, el gobierno argentino estaba en crisis. La inflaci贸n era alta, estaban a punto de vencerse las fechas para pagar miles de millones de d贸lares en deudas, el descontento contra del gobierno iba en aumento (entre otras cosas, por la decisi贸n de nacionalizar fondos privados de pensiones que ten铆an un valor de 30.000 millones de d贸lares). Adem谩s, la peor sequ铆a en cinco d茅cadas hizo que la situaci贸n econ贸mica se volviera a煤n m谩s desalentadora.

Pero lleg贸 China y dio un paso al frente para iluminar el futuro. En primer lugar, cerr贸 un acuerdo de canje de monedas (o swap) por 10.000 millones de d贸lares que ayud贸 a estabilizar el peso argentino y, despu茅s, prometi贸 invertir otros 10.000 millones de d贸lares para arreglar el deteriorado sistema ferroviario del pa铆s.

En medio de esta situaci贸n, China tambi茅n envi贸 un equipo a Argentina para discutir un asunto que no ten铆a nada que ver con las fluctuaciones monetarias: las ambiciones espaciales de Pek铆n.

Los chinos quer铆an contar con un centro en el otro hemisferio del planeta que pudiera rastrear sat茅lites antes de lanzar una expedici贸n al lado m谩s lejano de la Luna, el cual nunca se puede ver desde la Tierra. Si la misi贸n -cuyo lanzamiento est谩 programado para este a帽o- tiene 茅xito, ser谩 un hito en la exploraci贸n espacial y es probable que trace el camino para la extracci贸n de helio 3, un is贸topo que algunos cient铆ficos consideran una fuente potencial y revolucionaria de energ铆a limpia.

La Agencia Nacional China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Sat茅lites, una divisi贸n de las fuerzas armadas del pa铆s, se estableci贸 en este pedazo de 200 hect谩reas azotado por el viento en la provincia de Neuqu茅n. Flanqueado por monta帽as y alejado de centros poblados, el sitio ofrec铆a un punto estrat茅gico ideal para que Pek铆n monitoreara sat茅lites y misiones espaciales las veinticuatro horas del d铆a.

F茅lix Clementino Menicocci, el actual secretario general de la Comisi贸n Nacional de Actividades Espaciales de Argentina, mencion贸 que los chinos hab铆an convencido a los funcionarios argentinos con la promesa de que habr铆a desarrollo econ贸mico, y con la posibilidad de ser facilitadores de una iniciativa que har铆a historia. "Se han vuelto los grandes actores en el espacio en tan solo unos a帽os", dijo Menicocci sobre el programa espacial chino.

Despu茅s de meses de negociaciones en secreto, el gobierno chino y el de la provincia de Neuqu茅n firmaron un acuerdo en noviembre de 2012, con el que China obten铆a el derecho a utilizar el terreno -sin pago de renta- durante cincuenta a帽os.

Cuando los legisladores provinciales se enteraron del proyecto, la construcci贸n ya estaba en marcha, y algunos se horrorizaron. Betty Kreitman, entonces diputada de Neuqu茅n, dijo que estaba indignada de que el Ej茅rcito chino tuviera permiso de montar una base en territorio argentino.

"Es vergonzoso renunciar a la soberan铆a en tu propio pa铆s", se lament贸 Kreitman.

Dijo que cuando visit贸 el sitio de la construcci贸n, presion贸 a los funcionarios chinos para que le dieran respuestas, pero se march贸 con un sentimiento de consternaci贸n a煤n m谩s grande.

"Esta es una ventana hacia el mundo", record贸 Kreitman que le coment贸 el supervisor chino del sitio. "Me dieron escalofr铆os. 驴Qu茅 se hace con una ventana que ve hacia al mundo? Espiar la realidad".

R谩pido crecimiento y luego preocupaci贸n

La propuesta no fue sutil, pero nunca fue la intenci贸n que lo fuera.

El documento de pol铆tica de China sobre Am茅rica Latina en 2008 prometi贸 a los gobiernos de la regi贸n un "trato entre iguales", una clara referencia a la relaci贸n asim茅trica entre Estados Unidos y sus vecinos del hemisferio.

Cuando "disminuy贸 nuestra relaci贸n con Estados Unidos, creci贸 la que ten铆amos con China", dij贸 la expresidenta de Brasil Dilma Rousseff, cuyos lazos con el gobierno de Obama se vieron afectados despu茅s de que se revelara que funcionarios estadounidenses la hab铆an espiado a ella, a su c铆rculo 铆ntimo y a la empresa estatal petrolera de Brasil. "Nunca sentimos que China tuviera prop贸sitos imperialistas con nosotros".

La nueva alianza rindi贸 frutos, ya que sirvi贸 para que se impulsaran en Am茅rica Latina el tipo de tasas de crecimiento que envidiaban Europa y Estados Unidos.

"Am茅rica Latina se gan贸 la loter铆a china", coment贸 Kevin P. Gallagher, un economista de la Universidad de Boston. "Ayud贸 a que la regi贸n tuviera su crecimiento acelerado m谩s importante desde la d茅cada de 1970".

No obstante, seg煤n Gallagher, la recompensa trajo un riesgo significativo. Industrias como la agr铆cola y la minera est谩n sujetas a los ciclos de auge y recesi贸n en los precios de los productos b谩sicos, por lo tanto, depender demasiado de ellas es una apuesta muy arriesgada a largo plazo.

Precisamente, con el tiempo, los precios de los productos b谩sicos en el mundo se tambalearon. En julio de 2014, mientras varios l铆deres de izquierda presid铆an econom铆as en apuros, China revel贸 planes a煤n m谩s ambiciosos para la regi贸n. En una cumbre celebrada en Brasil, el presidente Xi Jinping anunci贸 que Pek铆n aspiraba a elevar el comercio anual con la regi贸n a 500.000 millones de d贸lares en el plazo de una d茅cada.

En una entrevista con periodistas, Xi hizo referencia a un refr谩n chino -"Un amigo cercano que est谩 lejos acerca a tierras distantes"- y cit贸 al h茅roe nacional de Cuba, Jos茅 Mart铆, as铆 como al autor brasile帽o Paulo Coelho, y recit贸 una l铆nea del poema 茅pico de Argentina La vuelta de Mart铆n Fierro, de Jos茅 Hern谩ndez: "Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera".

Pronto, China dio un paso que alert贸 al Pent谩gono. En octubre de 2015, el Ministerio de Defensa de China recibi贸 a funcionarios de once pa铆ses latinoamericanos en un foro de diez d铆as sobre log铆stica militar que se titul贸: "Fortalecer el entendimiento y cooperar para el beneficio mutuo". La reuni贸n tuvo como base los lazos que China hab铆a establecido con ej茅rcitos de Am茅rica Latina, incluida la donaci贸n de equipamiento al Ej茅rcito colombiano, el socio m谩s cercano a Washington en la regi贸n.

Adoptando el manual estrat茅gico que Estados Unidos hab铆a utilizado en todo el mundo, China organiz贸 ejercicios conjuntos de entrenamiento, entre ellos misiones navales sin precedentes en la costa brasile帽a en 2013 y en la chilena en 2014. Asimismo, Pek铆n ha invitado a un n煤mero cada vez mayor de oficiales de ej茅rcitos latinoamericanos de distintos niveles para desarrollar su formaci贸n militar en China.

Los contactos han sentado las bases para que China venda equipo militar en Latinoam茅rica, donde la industria de defensa estadounidense fue considerada por mucho tiempo el est谩ndar, coment贸 Ellis, el acad茅mico de la Escuela Superior de Guerra.

En los 煤ltimos a帽os, Venezuela ha gastado cientos de millones de d贸lares en armas y equipamiento militar de China. Bolivia ha comprado aeronaves chinas valoradas en decenas de millones de d贸lares. Argentina y Per煤 han firmado acuerdos m谩s discretos.

Ellis se帽al贸 que los chinos probablemente tambi茅n聽hayan buscado sostener relaciones de cooperaci贸n con naciones latinoamericanas previendo cualquier posible conflicto con Estados Unidos.

"China se est谩 posicionando en un mundo que es seguro para su ascenso", dijo Ellis. "Si hablamos del mundo de 2049, desde la perspectiva de Am茅rica Latina, China habr谩 sobrepasado sin duda a Estados Unidos en cuanto a poder absoluto y tama帽o. Francamente, si se tratara de un conflicto sostenido, se llegar铆a a un punto en el que no se podr铆a negar la posibilidad de que las fuerzas chinas operaran bases en la regi贸n".

Apenas unas semanas despu茅s de que la estaci贸n espacial comenzara sus operaciones en la Patagonia, Estados Unidos hizo un anuncio que caus贸 sorpresa en Argentina: el Pent谩gono financiar谩 un centro de respuesta de emergencias en Neuqu茅n, la misma provincia donde se encuentra la base china. Es el primer proyecto estadounidense de este tipo en toda Argentina.

Los funcionarios locales y los habitantes de la zona se preguntaron si la maniobra era una respuesta de ojo por ojo a la reciente presencia de China en esta parte remota del pa铆s. Funcionarios estadounidenses aseguraron que el proyecto no estaba relacionado con la estaci贸n espacial y que el centro solo tendr铆a personal argentino.

Nuevas 'potencias imperiales'

Los expertos en Latinoam茅rica de la Casa Blanca durante el gobierno de Obama observaron con recelo el ascenso de China en la regi贸n. Sin embargo, exfuncionarios aseguran que Washington no tuvo mucha contraoferta.

"Me hubiera gustado que durante todo el tiempo que trabaj茅 en Am茅rica Latina alg煤n gobierno estadounidense al menos hubiera analizado, encontrado recursos y planeado una pol铆tica que fuera el pivote entre Asia y Latinoam茅rica", coment贸 John Feeley, quien acaba de renunciar a su cargo de embajador estadounidense en Panam谩 despu茅s de casi tres d茅cadas de carrera. "Desde el final de la d茅cada de los ochenta en realidad nunca ha habido una estrategia exhaustiva y a largo plazo relacionada con el hemisferio".

A pesar de que el presidente Barack Obama recibi贸 una gran cantidad de halagos en la regi贸n por haber restaurado las relaciones diplom谩ticas con Cuba a finales de 2014, al centro de la agenda de Washington se mantuvieron dos asuntos que generan resentimiento en Am茅rica Latina desde hace mucho tiempo: la guerra contra las drogas y la inmigraci贸n ilegal.

Aunque el gobierno de Donald Trump a煤n no ha articulado una pol铆tica concisa para el hemisferio, ha advertido a sus vecinos que no se acerquen demasiado a China. El exsecretario de Estado Rex Tillerson advirti贸 en p煤blico que Latinoam茅rica no necesitaba nuevas "potencias imperiales", y a帽adi贸 que China "est谩 utilizando su pol铆tica econ贸mica para meter a la regi贸n en su 贸rbita; la pregunta es 驴a qu茅 precio?".

Es una pregunta que se debate con vehemencia en ciertos rincones. En febrero, el expresidente de Ecuador Rafael Correa fue interrogado por fiscales como parte de una investigaci贸n para saber si la decisi贸n de prometer a China las reservas de crudo del pa铆s hasta 2024 hab铆a perjudicado los intereses nacionales.

En Bolivia, un pa铆s que tambi茅n ha presenciado un aumento repentino de inversiones chinas, se han marchitado varias industrias debido a que los productos chinos son m谩s baratos y m谩s f谩ciles de comprar, se帽al贸 Samuel Doria Medina, un empresario y pol铆tico boliviano que ha sido contendiente de Evo Morales como candidato a la presidencia en tres ocasiones.

"Nuestra dependencia financiera, comercial y, finalmente, pol铆tica sigue creciendo", dijo Doria. Bolivia y los l铆deres de izquierda de varios pa铆ses que han atado su destino a China han "hipotecado el futuro" de sus naciones, dijo.

Sin embargo, la influencia de China no ha disminuido a pesar del giro hacia la derecha que ha dado Latinoam茅rica. En meses recientes, Pek铆n persuadi贸 a Panam谩 y a la Rep煤blica Dominicana para que cortaran sus lazos con Taiw谩n, victoria notable para una de las prioridades de pol铆tica exterior de China.

Jorge Arbache, el secretario de asuntos exteriores del Ministerio de Planificaci贸n de Brasil, dijo que no se ha afianzado una colaboraci贸n m谩s ambiciosa con Washington debido a "la falta de predictibilidad", mientras que China hab铆a sido mucho m谩s clara respecto de su visi贸n.

"Todos esperan que China tenga a煤n m谩s influencia", sentenci贸 Arbache.

'La gente tiene miedo'

A finales de 2015, poco despu茅s de haber sido nombrado como embajador de Argentina en China, dijo Guelar, se arm贸 de valor para una ardua tarea: presionar para la renegociaci贸n del acuerdo por la estaci贸n espacial.

El gobierno anterior, afirm贸 Guelar, hab铆a dado de m谩s, pues cometi贸 la imprudencia de no especificar que la base solo pod铆a ser utilizada para fines pac铆ficos.

"Era realmente serio", dijo, "en cualquier momento podr铆a convertirse en una base militar".

Para su sorpresa, dijo, los chinos accedieron a que la base se usara solo para fines civiles. Sin embargo, esto no mitig贸 las preocupaciones en Bajada del Agrio, el pueblo m谩s cercano a la estaci贸n, donde los habitantes se refieren a la presencia de los chinos con una mezcla de desconcierto y temor.

"La gente la ve como una base militar", coment贸 Mar铆a Albertina Jara, la directora de la estaci贸n de radio local. "La gente tiene miedo".

El alcalde, Ricardo Fabi谩n Esparza, se帽al贸 que los chinos hab铆an sido amigables e incluso lo hab铆an invitado a ver las im谩genes que hab铆a producido la antena. No obstante, se siente m谩s inquieto que optimista.

"Desde ese telescopio, es probable que puedan ver hasta qu茅 calzones estamos usando", dijo.

Estados Unidos deber铆a ser el m谩s preocupado, a帽adi贸 Esparza. La base, dijo, es un "ojo que mira hacia ese pa铆s".