Los fallos econ贸micos de Macri podr铆an ocasionar el regreso del kirchnerismo
Por: The New york Times Martes, Mayo 14, 2019-Hrs.
Sarah Pabst para The New York Times

La pintura turquesa se est谩 desprendiendo de los muros de la humilde vivienda de Claudia Ver贸nica Genovesi. Su techo tiene goteras, pero ella y su esposo -ambos empleados de limpieza en unas oficinas- no pueden costear la reparaci贸n.

En las calles irregulares del barrio al otro lado del camino, donde las apestosas letrinas se ubican junto a chozas hechas con l谩minas oxidadas de aluminio, las familias han perdido las esperanzas de tener cloacas.

A los residentes no les cuesta trabajo encontrar una explicaci贸n para sus penurias: desde que聽Mauricio Macri asumi贸 la presidencia, hace m谩s de tres a帽os, se ha distanciado del populismo que reduc铆a el presupuesto de la Argentina durante gran parte del siglo pasado, y ha implementado la sombr铆a aritm茅tica de la ortodoxia econ贸mica.

Macri recort贸 los subsidios para la electricidad, el combustible y el transporte, lo que ha generado que los precios se disparen y, recientemente, hizo que Genovesi, de 48 a帽os, cancelara su servicio de gas, por lo que no puede usar su estufa. Como la mayor铆a de sus vecinos, se conecta de manera ilegal a las l铆neas el茅ctricas que corren a lo largo de las calles r煤sticas y llenas de baches.

"Es un gobierno neoliberal", dijo ella. "Es un gobierno que no favorece al pueblo".

Las tribulaciones que se viven en las modestas viviendas de esa zona son una consecuencia previsible del alejamiento de Macri del populismo de izquierda. 脡l prometi贸 reducir los d茅ficits monumentales de Argentina al disminuir la generosidad del Estado. El problema es que los argentinos todav铆a no han experimentado lo que el mandatario prometi贸: la reactivaci贸n econ贸mica que supuestamente ocurrir铆a despu茅s de los dolorosos recortes.

Los simpatizantes de Macri proclamaron su elecci贸n en 2015 como un聽milagroso brote de normalidad en un pa铆s con una reputaci贸n bien ganada por su histrionismo. 脡l terminar铆a con el gasto irresponsable que provoc贸聽 que la Argentina cayera en suspensi贸n de pagos en ocho ocasiones. La austeridad ganar铆a la confianza de los grupos financieros internacionales, lo que atraer铆a inversiones que generar铆an empleos y nuevas oportunidades.

No obstante, conforme Macri busca la reelecci贸n este a帽o, los argentinos lamentan cada vez m谩s que no ven ning煤n progreso. Incluso los negocios que han sido beneficiados por sus reformas se quejan de que ha fracasado en la ejecuci贸n, al dejar a la naci贸n enfrentar la misma f贸rmula de miseria que la ha plagado durante d茅cadas. La econom铆a se est谩 contrayendo. La inflaci贸n es superior al 50 por ciento y el desempleo est谩 estancado por encima del 9 por ciento. La pobreza aflige a un tercio de la poblaci贸n, y la cifra est谩 en aumento.

M谩s all谩 de la situaci贸n que se vive en este pa铆s de 44 millones de personas, el gobierno de Macri est谩 poniendo a prueba las ideas que dar谩n forma a la pol铆tica econ贸mica, en una era de recriminaci贸n ante cualquier estrategia que aumente la desigualdad. Su presidencia supuestamente ofrecer铆a un escape al gasto despilfarrador mientras se establece una ruta alternativa para los pa铆ses que se enfrentan al ascenso mundial del populismo. Ahora, su mandato amenaza con convertirse en la antesala del regreso al populismo.

Conforme se acerca la elecci贸n de octubre, Macri batalla con la creciente posibilidad de una candidatura por parte de la presidenta que lo antecedi贸,聽Cristina Fern谩ndez de Kirchner, que聽enfrenta una serie de acusaciones criminales por corrupci贸n. Su gasto sin freno ayud贸 a generar la crisis que Macri hered贸. Su regreso ser铆a visto como un reproche hacia las reformas orientadas al mercado, adem谩s podr铆a significar que el pa铆s regresar铆a a su tradici贸n pol铆tica: el populismo de izquierda, en inc贸moda proximidad a la insolvencia econ贸mica.

El peso argentino perdi贸 la mitad de su valor contra el d贸lar el a帽o pasado, lo que caus贸 que el banco central aumentara las tasas de inter茅s a un nivel superior al 60 por ciento, una decisi贸n que afecta al comercio. Argentina se vio obligada a asegurar un rescate de 57.000 millones de d贸lares por parte del聽Fondo Monetario Internacional, lo que caus贸 una profunda herida en la dignidad de los argentinos dado que el fondo es ampliamente despreciado por la austeridad que impuso a finales de la d茅cada de los noventa, una medida que convirti贸 la recesi贸n econ贸mica de ese momento en una depresi贸n.

A Macri no le sobra el tiempo. Los recortes al gasto que 茅l decidi贸 afectaron a la poblaci贸n de inmediato. Los beneficios prometidos mediante sus reformas -una moneda estable, influencia m谩s controlada, nuevas inversiones y empleos- podr铆an tomar a帽os en materializarse, lo que dejar铆a a los argentinos enojados y con a帽oranza por el pasado.

Macri prometi贸 que su mandato ser铆a una forma de gobierno ideal para estos tiempos, una dosis crucial de fuerzas del mercado mezcladas con programas sociales.

No obstante, ante los ojos de los argentinos, el pa铆s simplemente ha vuelto a caer en la rutina que ha definido a la vida nacional desde el tiempo que la mayor铆a de la gente puede recordar.

"Vivimos emparchando cosas", dijo Roberto Nicoli, de 62 a帽os, que administra una compa帽铆a de cubiertos de mesa afuera de la capital, Buenos Aires. "Nunca reparamos las cosas. Yo siempre digo: 'Cuando nos comience a ir mejor, empezar茅 a prepararme para la pr贸xima crisis'".

Cultivando una fortuna

Como muchos granjeros argentinos, Roque Tropini es propenso a discutir el presente al contar historias sobre el pasado.

Hace un siglo, Argentina se ubicaba entre las naciones m谩s ricas de la Tierra. Para Tropini, ese estatus result贸 del extenuante trabajo de pioneros como su abuelo, que lleg贸 a la provincia de Entre R铆os de su nativa Italia y convirti贸 a la tierra en prosperidad.

Una tarde, Tropini, de 69 a帽os, condujo su auto por el molino de harina que su abuelo erigi贸 en 1920, junto a lo que en ese entonces era una parada desierta de un nuevo ferrocarril. Se detuvo frente a la inmensa iglesia que su abuelo construy贸 en el pueblo que se expandi贸 alrededor del molino, Viale. 脡l la llam贸 Parroquia de Santa Ana, en homenaje a la catedral de su pueblo natal en el norte de Italia.

Manej贸 hacia sus campos, donde el resplandor dorado del sol iluminaba hileras de soya que se extend铆an hasta el horizonte. Una m谩quina cruzaba por el lugar mientras cosechaba cultivos que, en su mayor铆a, ser铆an exportados a China.

Seg煤n聽Tropini, sin los esfuerzos de su familia, Viale ser铆a un lugar en blanco en el mapa. Si tan solo la historia terminara ah铆, dijo. Sin embargo, la historia trajo a los populistas que han gobernado Argentina durante la mayor parte de su vida adulta.

Al principio estaba Juan Domingo Per贸n, el carism谩tico general del ej茅rcito que fue presidente de 1946 a 1955, y que luego volvi贸 a gobernar de 1973 a 1974. Tuvo mano dura y us贸 el poder del Estado para defender a los pobres. 脡l y su esposa, Eva Duarte -ampliamente conocida como Evita- dominaron la vida pol铆tica mucho tiempo despu茅s de sus muertes, lo que inspir贸 a pol铆ticos de todo el espectro ideol贸gico a seguir su camino.

Entre los m谩s vehementes peronistas se encontraban N茅stor Kirchner, presidente de 2003 a 2007, y su esposa, Cristina Fern谩ndez de Kirchner, que asumi贸 el cargo en 2007 y permaneci贸 en el poder hasta que Macri fue electo en 2015.

Su versi贸n del peronismo -que se conoce como kirchnerismo- era decididamente de izquierda, al despreciar el comercio global como una fuerza mal茅vola. Extendieron las becas en efectivo a los pobres e impusieron impuestos a las exportaciones agr铆colas en una apuesta para mantener bajos los precios de los alimentos argentinos.

Como lo cuentan los agricultores del pa铆s, el kirchnerismo es solo un t茅rmino elegante para la confiscaci贸n de su fortuna y la dispersi贸n de los ganancias a los sectores de la poblaci贸n que no eran productivos. Ellos se帽alan como responsable al impuesto del 35 por ciento que Fern谩ndez le impuso a las exportaciones de frijol de soya.

"Ten铆amos un dicho: 'Por cada tres camiones que se iban al puerto, uno era para Cristina Kirchner'", dijo Tropini.

Debido a todo eso, Tropini festej贸 la llegada del nuevo presidente.

Macri prometi贸 modernizar el gobierno al mismo tiempo que reforzar铆a la posici贸n de Argentina ante los inversionistas internacionales. Los tecn贸cratas cosmopolitas de su gobierno disfrutaron enormemente su papel como el ant铆doto a las fuerzas destructivas que arrasaban el continente.

"Somos un pa铆s que est谩 luchando para apartarse de un legado de populismo que ha fracasado", dijo Marcos Pe帽a, el jefe de gabinete de Macri, en una entrevista reciente. "Nosotros aceptamos esa idea de mostrarle a la regi贸n y al mundo, pero especialmente a los argentinos, que con una sociedad m谩s abierta, con un sistema pol铆tico m谩s abierto, con una econom铆a m谩s abierta, puede irnos mejor que con una cultura estatal cerrada y populista".

Entre las primeras cosas que el nuevo presidente anunci贸 fue una reducci贸n gradual en los impuestos a la exportaci贸n.

"Finalmente, pod铆as respirar", dijo Tropini, el agricultor.

脡l estaba libre de los Kirchner, pero a merced de la naturaleza. Las inundaciones de 2016 arrasaron con m谩s de la mitad de sus cultivos. El a帽o pasado聽una sequ铆a caus贸 m谩s caos.

"Esta cosecha, este a帽o, es un regalo de Dios", dice.

No obstante, si el cielo est谩 cooperando ahora, y si las personas en Buenos Aires representan el cambio, Tropini critica el fracaso de Macri para superar la crisis econ贸mica.

Una moneda m谩s d茅bil hace que los frijoles de soya argentinos sean m谩s competitivos, pero tambi茅n incrementa el costo del di茅sel que Tropini necesita para operar su maquinaria. Las altas tasas de inter茅s hacen que sea imposible para 茅l comprar otra cosechadora, lo que le permitir铆a expandir su granja.

En septiembre, afectado por una ca铆da en los ingresos del gobierno, Macri聽volvi贸 a instaurar algunos impuestos a la exportaci贸n.

"Ese dinero sirve para pagar programas sociales para personas que no est谩n trabajando", se queja Tropini. "Se destina para apoyar la pereza. Mucha gente se acostumbr贸 a no trabajar durante el peronismo. Se han llevado mi producci贸n tantos a帽os. No se lleven todas mis ganancias. Dejen algo para m铆".

驴Qu茅 sali贸 mal?

Por qu茅 la econom铆a contin煤a mal es el tema de un debate que podr铆a determinar si Macri logra reelegirse o si Argentina cambia de rumbo nuevamente hacia el populismo.

Los economistas son enf谩ticos en que los problemas de Argentina son tan enormes que cualquier gesti贸n habr铆a enfrentado graves dificultades.

Fern谩ndez hab铆a legado un desastre total -un d茅ficit presupuestal de alrededor del ocho por ciento de la producci贸n econ贸mica anual del pa铆s-, seg煤n las autoridades. La recopilaci贸n de datos hab铆a sido err谩tica y sujeta a manipulaci贸n pol铆tica, lo que dificultaba poder determinar el alcance de la crisis.

Desde hace tiempo, el gobierno operaba como un benefactor de las masas al despreciar las matem谩ticas presupuestarias como una conspiraci贸n de derecha. Macri fue el aguafiestas con una hoja de c谩lculo que detuvo las celebraciones, consciente de que un mayor gasto ocasionar铆a hiperinflaci贸n.

"El presidente estuvo muy consciente desde el primer d铆a de que ten铆a que trabajar tan r谩pido como fuera posible", dijo Pe帽a, el jefe del gabinete de ministros. "Cuando eres un pa铆s descompuesto y en bancarrota, tienes que impactar en t茅rminos de credibilidad".

En los primeros a帽os del gobierno de Macri, la administraci贸n retir贸 los controles sobre el valor del peso y relaj贸 los impuestos a las exportaciones. Los amos de las finanzas internacionales respondieron con un aumento repentino de inversiones. La econom铆a creci贸 casi un tres por ciento en 2017 y posteriormente se aceler贸 en los primeros meses del a帽o pasado.

No obstante, los inversionistas se retiraron conforme se volv铆an m谩s temerosos de los d茅ficits de Argentina, lo que ocasion贸 que el peso se desplomara y despegara la inflaci贸n. Esa tendencia continu贸 el a帽o pasado por lo que el banco central emprendi贸 un esfuerzo para respaldar la moneda al vender sus reservas en d贸lares y as铆 tratar de frenar el descenso del peso. A medida que las reservas disminu铆an, los inversionistas presenciaron el espect谩culo de un gobierno que fracasa en restaurar el orden. El 茅xodo de dinero se intensific贸, y otra potencial suspensi贸n de pagos se acercaba, lo que llev贸 a un Macri abrumado a aceptar un rescate del Fondo Monetario Internacional.

Algunas personas acusan al gobierno de realizar una cobarde persecuci贸n del gradualismo, al recortar el gasto con demasiada lentitud sin evitar el enojo de las masas. Argentina vendi贸 100.000 millones de d贸lares en bonos del gobierno durante los primeros dos a帽os y medio de Macri, al explotar su relaci贸n favorable con los encargados de las finanzas internacionales. El efectivo permiti贸 que el gobierno mantuviera algunos programas sociales.

"Todos quieren prestarte dinero, 驴as铆 que por qu茅 ser铆as tan taca帽o?", dijo Fausto Spotorno, economista jefe en Orlando J. Ferreres & Asociados, una firma de consultor铆a en Buenos Aires. "Creyeron que pod铆an posponer la crisis y gradualmente salir de ella".

Entre los errores que generaron m谩s consecuencias est谩 la decisi贸n del gobierno de incluir al banco central de Argentina en un anuncio de diciembre de 2017 de que elevar铆a su meta para la inflaci贸n. Los mercados interpretaron eso como una se帽al de que el gobierno se estaba dando por vencido en su guerra contra la inflaci贸n al optar por una apuesta tradicional: imprimir m谩s dinero en vez de recortar el gasto.

"Se volvi贸 claramente un s铆mbolo de la idea de que hab铆amos socavado la independencia del banco central", reconoci贸 Pe帽a, el jefe de gabinete de ministros.

Otras personas acusan a Macri de fallar en fijar expectativas realistas. Insisti贸 en que pod铆a f谩cilmente derrotar a la inflaci贸n al mismo tiempo que reduc铆a los subsidios, lo que elev贸 precios para servicios b谩sicos claves como la electricidad.

En cualquier caso, la econom铆a es un desastre, y los negocios est谩n ansiosos.

"La gente tiene miedo", dijo Nicoli, propietario de la compa帽铆a de cuchiller铆a, Prinox LLC, que fue fundada por su abuelo en 1942.

El gobierno insiste en que vendr谩n d铆as mejores. Los recortes al gasto han disminuido el d茅ficit presupuestario a un tres por ciento anual de la producci贸n econ贸mica. Argentina nuevamente est谩 integrada en la econom铆a global.

"No hemos mejorado, pero los cimientos de la econom铆a y la sociedad est谩n mucho m谩s saludables", dijo Miguel Braun, secretario de Pol铆tica Econ贸mica del Ministerio de Hacienda. "Argentina est谩 en un mejor lugar para generar un par de d茅cadas de crecimiento".

En la cuchiller铆a, Nicoli se burla.

"Eso solo es posible a trav茅s de la magia, y nadie les cree", dice. "Este es el peor momento. Y pienso que se va a poner peor".