Banco del Sur: promesas y realidades
Por: Daniel Munevar - Red Tercer Mundo Viernes, Agosto 02, 2013-Hrs.

Ya han transcurrido cerca de seis a帽os desde el anuncio de la creaci贸n de un Banco del Sur, que tuvo lugar en Buenos Aires en diciembre del 2007. A pesar del paso del tiempo, y como se ver谩 de diferentes cumbres y ratificaciones del compromiso inicial,聽 hoy sigue siendo m谩s una promesa que una realidad operativa y concreta. Para encontrar las razones detr谩s de esta situaci贸n es necesario remontarse a los or铆genes de la propuesta y los cambios ocurridos en la regi贸n durante este periodo de tiempo.

La iniciativa para la creaci贸n del Banco del Sur surgi贸 como resultado del experimento realizado de manera conjunta por parte de Argentina y Venezuela entre los a帽os 2006 y 2007 en la emisi贸n de bonos de deuda conjuntos, bajo el nombre de Bonos del Sur. La posibilidad de obtener recursos de manera conjunta sin someterse a las condicionalidades del Fondo Monetario Internacional (FMI) abri贸 las puertas para la discusi贸n de un mecanismo regional mucho m谩s ambicioso bajo el nombre del Banco del Sur.

Por medio del uso conjunto de las reservas internacionales de los pa铆ses de la regi贸n, las cuales estaban experimentando un periodo de r谩pido crecimiento en el periodo 2006-2008, se propuso el establecimiento de una instituci贸n que permitiera el financiamiento de proyectos que aceleraran la integraci贸n regional. Tales proyectos deb铆an estar dise帽ados para ayudar a erradicar las asimetr铆as presentes en la regi贸n, al mismo tiempo que se transforma la matriz productiva para reducir la dependencia de las materias primas. As铆 mismo el Banco del Sur otorgar铆a a cada pa铆s miembro un voto para asegurar un control democr谩tico de los recursos, rompiendo de esta forma con el modelo de financiamiento del Banco Mundial. Finalmente, en caso de crisis, el Banco se podr铆a constituir en el primer paso para la constituci贸n de un Fondo Monetario del Sur que permitir铆a utilizar las reservas comunes para defender a los pa铆ses de la regi贸n de ataques especulativos.

Con estas intenciones, la fundaci贸n del Banco del Sur tuvo lugar en diciembre del a帽o 2007 con la participaci贸n de siete pa铆ses de la regi贸n. (Los pa铆ses parte del acuerdo inicial son Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela). En el Acta Fundacional de la instituci贸n se estipulo el compromiso de lograr un acuerdo para la firma del Convenio Constitutivo en un plazo m谩ximo de sesenta d铆as. Sin embargo el proceso, influenciado por el vol谩til contexto internacional, tom贸 cerca de dos a帽os y solo en setiembre de 2009 se logra la firma del Convenio. En este documento se estipula el aporte de los pa铆ses parte del acuerdo de un capital suscrito por un valor de 7,000 millones de d贸lares y un capital autorizado por 20,000 millones de d贸lares. Argentina, Brasil y Venezuela adquieren el compromiso de contribuir cada uno con veinte por ciento del capital suscrito. Para el caso de Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay, el compromiso es del diez por ciento cada uno. Finalmente, el convenio establece una reuni贸n anual del Consejo de Ministros, instancia encargada de fijar las pol铆ticas de mediano y largo plazo del Banco.

A pesar de los compromisos adquiridos, la primera reuni贸n del Consejo de Ministros solo tuvo lugar en junio de 2013, tres a帽os despu茅s de la fecha inicialmente estipulada. Aunque el Consejo de Ministros ratific贸 los montos establecidos en el Convenio Constitutivo, no se estableci贸 una fecha para hacer efectiva la transferencia de las contribuciones de capital suscrito. Las dificultades cambiarias que experimentan Argentina y Venezuela, las cuales se han traducido en estrictos controles sobre el manejo de divisas entre 2012 y 2013, aunadas a la falta de inter茅s por parte de Brasil de establecer un Banco del Sur, se convierten en serios cuestionamientos a la capacidad real de los pa铆ses en la regi贸n de poner en marcha el Banco en el futuro cercano. (Durante los 煤ltimos a帽os, Brasil ha establecido el Banco de Desarrollo de Brasil -BNDES- como una presencia mayor en el segmento de cr茅ditos bilaterales para el desarrollo, llegando a superar en 2009 los montos totales de cr茅dito otorgados por el Banco Mundial. Sus detractores se帽alan que el gobierno brasile帽o ha consolidado al BNDES como una herramienta estrat茅gica para apoyar la expansi贸n de compa帽铆as brasile帽as en la regi贸n en t茅rminos desfavorables para sus socios comerciales. En este esquema, la entrada en operaciones del Banco del Sur representar铆a una competencia innecesaria para el BNDES, lo cual explicar铆a la falta de apoyo de Brasil al proceso.)

Sin embargo, a pesar de estos obst谩culos, la agenda inicial que dio origen a las discusiones del Banco del Sur sigue estando vigente. La profundizaci贸n del modelo extractivista que ha tenido lugar en la regi贸n durante los 煤ltimos a帽os ha aumentado la dependencia en casi todos los pa铆ses de los ingresos fiscales y de divisas asociados a las materias primas. Tal situaci贸n ha aumentado la vulnerabilidad de pa铆ses como Venezuela a reducciones en los precios de 茅stas causando una seria incertidumbre de la capacidad que existe de mantener los actuales niveles de gasto social. En este sentido, la diversificaci贸n productiva, tanto desde el punto de vista fiscal, como desde una perspectiva social y medioambiental, debe seguir siendo una prioridad.

Al mismo tiempo, dada la reciente volatilidad causada por el anuncio de la gradual reducci贸n del QE (flexibilizaci贸n cuantitativa) por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, se hace clara la necesidad por parte de los pa铆ses de la regi贸n de avanzar en la construcci贸n de mecanismos que reduzcan la dependencia del financiamiento externo y de mecanismos de endeudamiento que induzcan a la implementaci贸n de condicionalidades. A pesar de que el SUCRE ha logrado un importante avance, al pasar de permitir intercambios comerciales entre pa铆ses del ALBA por 12.5 millones de d贸lares en 2010 a 1,065 en 2012, esta iniciativa todav铆a est谩 lejos de convertirse en un factor significativo en las relaciones comerciales de la regi贸n.

Sin un Banco del Sur, la continua dependencia de financiamiento externo y de ingresos asociados a las materias primas pone a la regi贸n en una posici贸n muy vulnerable ante un deterioro de la situaci贸n internacional. Sin alternativas regionales, otros jugadores internacionales como China han empezado a ocupar este espacio por medio de la provisi贸n de cr茅ditos sin condicionalidades pero que profundizan el modelo extractivista sin poner atenci贸n a consideraciones medioambientales. En un peor escenario, mayor volatilidad podr铆a inducir a una nueva expansi贸n de la influencia del FMI en la regi贸n como tuvo lugar a finales de los noventa.

Ante estas dif铆ciles realidades es necesario avanzar en la construcci贸n de alternativas que respondan a las necesidades hist贸ricas de los pueblos de Am茅rica Latina. Se hace preciso seguir trabajando en la construcci贸n de un sistema regional alternativo de financiamiento de actividades productivas, respetuosas con el medio ambiente, y que permitan una reducci贸n sostenible en los 铆ndices de desempleo, informalidad y pobreza en la regi贸n. Los pa铆ses de Am茅rica Latina requieren seguir reforzando su independencia financiera para evitar que la interferencia del FMI, con sus nefastos efectos sociales, vuelva a tener lugar en la regi贸n. Esperemos entonces que la voluntad pol铆tica para respaldar las promesas iniciales del Banco del Sur logre concretarse en hechos espec铆ficos antes de que sea demasiado tarde.

Daniel Munevar, miembro de la Red CADTM-AYNA.