Estados Unidos, sexto d铆a de pulsetas

El Secretario del Tesoro estadounidense, Jacob Lew, dijo ayer que si para el 17 de octubre el Congreso no eleva el techo de deuda, eso podr铆a tener consecuencias catastr贸ficas para la econom铆a mundial. La administraci贸n sigue cerrada.

La pulseada entre republicanos y dem贸cratas y el cruce de reproches no cesan en Estados Unidos mientras el pa铆s entra en el sexto d铆a con buena parte de la administraci贸n federal cerrada, debido a la falta de acuerdo sobre un presupuesto. El secretario del Tesoro estadounidense, Jacob Lew, dijo ayer que si para el 17 de octubre el Congreso no eleva el techo de deuda, eso podr铆a tener consecuencias catastr贸ficas para la econom铆a mundial. "El Congreso juega con fuego si no eleva el l铆mite de deuda", insisti贸 Lew en una entrevista con la cadena CNN, en la que asegur贸 que si el l铆mite de endeudamiento, actualmente en 16,7 billones de d贸lares, no es elevado, el pa铆s no podr谩 pedir m谩s pr茅stamos. El presidente de la C谩mara de Representantes estadounidense, el republicano John Boehner, advirti贸 que de ning煤n modo los republicanos acordar谩n una medida que aumente el techo de endeudamiento del pa铆s en diez d铆as a menos que la Casa Blanca acepte controlar el gasto p煤blico.

La agencia de calificaci贸n crediticia Moody's, que le da a Estados Unidos la mejor nota, AAA, hab铆a advertido de graves consecuencias si se daba una cesaci贸n de pagos. Actualmente el gobierno de Estados Unidos mantiene el l铆mite de deuda gracias a varios trucos presupuestarios. Pero este margen de acci贸n se agota a m谩s tardar en noviembre, fecha en la que est谩 previsto el pago de intereses de deuda.

Una docena de legisladores y funcionarios del gobierno del presidente Barack Obama pasearon en los programas de televisi贸n dominical sus intercambios de acusaciones de los que se deduce que el final del bloqueo no est谩 cerca. Por su parte, el senador republicano de Texas, Ted Cruz, referente de la facci贸n en el Congreso que dej贸 sin fondos al gobierno federal desde el 1潞 de octubre, reiter贸 ayer su convicci贸n de que la intransigencia est谩 en la Casa Blanca, por negarse a negociar con ellos. Cruz y otros legisladores alineados con el movimiento ciudadano Tea Party, enemigo ac茅rrimo del poder central, condicionan los fondos y aun el incremento del endeudamiento nacional, a que se prive de fondos la reforma sanitaria promulgada por Obama en 2010.

La reforma, que pretende extender la cobertura sanitaria a unos 40 millones de estadounidenses que carecen de seguro, es considerada por una mayor铆a de republicanos como un plan ruinoso y una injerencia intolerable en los derechos individuales porque obliga a todos, bajo pena de multa, a contratar un seguro privado. El presidente Obama y el Partido Dem贸crata sostienen, por su parte, que la aprobaci贸n de fondos para el funcionamiento de la administraci贸n central y el aumento de la deuda nacional son obligaciones del Congreso que no pueden vincularse con el repudio de la ley de salud de 2010.

La ley, argumentan, est谩 en vigor despu茅s de haber sido aprobada por el Congreso, promulgada por el presidente, validada por el Tribunal Supremo y nuevamente refrendada por el pueblo estadounidense en las 煤ltimas elecciones presidenciales en las que el candidato republicano, Mitt Romney, fue derrotado. Cruz no mostr贸 ninguna disposici贸n a flexibilizar su posici贸n y opin贸 que los ataques que le dirigen los dem贸cratas, y las cr铆ticas de algunos de sus colegas republicanos en el Senado, son prueba de que "estamos ganando".

Recientemente causaron esc谩ndalo varias declaraciones privadas en las que responsables, tanto dem贸cratas como republicanos, reconoc铆an que les daba igual cu谩nto durara el conflicto porque, en su opini贸n, la par谩lisis beneficiaba pol铆ticamente a sus respectivos partidos. Obama tuvo que intervenir para desautorizar la afirmaci贸n de un funcionario de la Casa Blanca, citado an贸nimamente por el diario conservador The Wall Street Journal, de que los dem贸cratas "estaban ganando" la pulseada ante la opini贸n p煤blica.

El hecho es que no s贸lo los funcionarios licenciados temporalmente, sino la poblaci贸n en general nota cada vez m谩s, conforme pasan los d铆as, los efectos del paro administrativo, en servicios concretos como la campa帽a de vacunaci贸n, el cierre de guarder铆as p煤blicas, el retraso de los tr谩mites migratorios, los chequeos de salud, o simplemente los viajes tur铆sticos. En ausencia de un acuerdo, el gobierno federal suspendi贸 a 800 mil empleados p煤blicos en todo el pa铆s, el martes.

Anteayer, la C谩mara de Representantes, con 407 votos a favor y ninguno en contra, aprob贸 una iniciativa que garantiza a esos empleados que cobrar谩n retroactivamente los d铆as no trabajados, pero s贸lo una vez que la administraci贸n retorne a sus funciones plenas, lo que no tiene fecha a煤n. El Senado dedic贸 cinco horas de intervenciones, principalmente de dem贸cratas, instando a los republicanos en la C谩mara baja a que restablezcan el funcionamiento entero del gobierno federal, y luego cerr贸 la sesi贸n sin que se diera votaci贸n alguna. Senadores dem贸cratas como Carl Levin, de Michigan, y Al Franken, de Minnesota, se帽alaron como ir贸nico que los republicanos, que habitualmente denuestan al funcionariado p煤blico y denigran al gobierno federal, ahora clamen por el da帽o que causa al pa铆s el recorte de funciones gubernamentales.

Bajo otra ley ya aprobada por el Congreso y promulgada por Obama, que restableci贸 las remuneraciones del personal del Departamento de Defensa, el jefe del Pent谩gono, Chuck Hagel, orden贸 el s谩bado el retorno al trabajo de m谩s de 350 mil funcionarios. A pesar de la intransigencia que mostr贸 Cruz, algunos miembros de la C谩mara de Representantes, alineados con el Tea Party, se帽alaron su disposici贸n a considerar la aprobaci贸n de fondos para que reabra el gobierno, y el aumento de la deuda, a cambio de que se modifiquen algunos programas de asistencia social sin tocar la reforma sanitaria. Los representantes Blake Farenthold, de Texas; Doug Lamborn, de Colorado; y Dennis Ross, de Florida, indicaron que una posibilidad de acuerdo sobre la deuda podr铆a ser la de aprobar el aumento del monto autorizado a cambio de un monto equivalente de recortes en los gastos.