Los seis dobles desafíos para Evo
Por: Redacción Datos Lunes, Febrero 20, 2012-Hrs.

Pocas veces un presidente tuvo el camino tan despejado para asumir medidas de cambio. Pero lo que dej√≥ 2011 ha ense√Īado que la construcci√≥n de un Estado no depende exclusivamente de la voluntad de una persona, sino del conjunto de acciones que se tomen en equipo para no dejar pasar la gran oportunidad.

Un pa√≠s no es s√≥lo amenazas, es la forma de construir los principios para trazar y definir la ruta de los que vienen detr√°s de nosotros, el de las futuras generaciones. Un pa√≠s no es un espacio de conflagraci√≥n y de impulsos cada vez que se debe demoler al adversario; es m√°s all√°, la construcci√≥n de espacios de convivencia respetando y aceptando las opiniones ajenas. Gobernar es tambi√©n generar condiciones para seguir gobernando. Las elecciones ganadas por el candidato del MAS en 2005 y 2010 son una prueba efectiva de que el presidente Morales tiene tiempo para pensar que no es un ser supremo e infalible. La gente se pregunta por qu√© teniendo todo a su favor se ha dedicado a apabullar con un poder desmedido obstruyendo la construcci√≥n de una voluntad nacional en conjunto. En esencia, el presidente se comporta como si su mandato se le ir√≠a a terminar ma√Īana. Act√ļa a un ritmo impresionante. No s√≥lo en sus extenuantes jornadas de triple turno, sino calcinando su cerebro para determinar y definir qui√©n est√° con √©l y qui√©n debe ser juzgado con la vara que cae implacable desde lo alto, una especie de Dios supremo.

Es cierto que nadie antes que √©l hab√≠a encaminado semejante actitud de solvencia electoral, pero esa ventaja ha comenzado a jugar en contra del mandatario; virulencia extrema, roses, explosi√≥n y desgarramiento descomunal en lo t√©cnico y f√≠sico. A quien¬† se le habr√≠a imaginado que en un partido de f√ļtbol aparezca el temperamental presidente aplicando un golpe en la parte baja del contrincante. Qu√© se puede pensar de √©l. Aunque no quiera, la √ļltima c√°mara de filmaci√≥n que se enciende est√° detr√°s de sus acciones. Nadie a estas alturas duda que el poder del mandatario ha sobrepasado los l√≠mites imponibles y exigidos ante cualquier gesto de simulaci√≥n.

En 2012 nos preparamos para vivir un nuevo a√Īo bajo el vertiginoso ritmo que ha impreso en su accionar nuestro presidente. El escenario pol√≠tico como en los a√Īos anteriores se presenta despejado. No hay atisbo de una oposici√≥n elocuente que fulmine como rayo el sue√Īo de una naci√≥n Multi√©tnica. Ingresamos en un a√Īo en el que aparentemente deber√≠an primar las actitudes meditadas, profundas; las ideas de persuasi√≥n para entender que el acto de gobernar no es simplemente a primera vista, la cruel fijaci√≥n del adversario. Es un a√Īo en el que si de verdad queremos avizorar pa√≠s, de deben corregir los errores de 2011 que sumados todos no alcanzan a contar con los dedos de ambas manos. Muy pocos de los ¬†colaboradores del presidente estuvieron inmersos en la lucha¬† contra la dictadura en la d√©cada de los a√Īos ¬ī70 y ¬ī80. Y a pasar de ganar en todas las justas electorales incluidos los plebiscitos y otras elecciones correspondientes bien sucedidas, se siguen desatando contraataques mort√≠feros contra la minor√≠a que luch√≥ por restablecer las condiciones plenas en un marco de legalidad y respeto democr√°tico.

Un pa√≠s ya no se puede construir de forma unilateral a trav√©s de discursos √©picos de nuestros gobernantes, en medio de un despliegue de supremac√≠as en las que el ciudadano importa poco. Hay razones para impacientarse y sentirse insatisfechos. Protesta la gente que ayud√≥ militantemente a construir este espejismo que aturde porque no llega a todos. Estamos frente a la visi√≥n de una divisi√≥n funesta. Hay minor√≠as descolocadas que siguen peleando por sus derechos, por la agenda de Octubre de 2003 que el presidente jur√≥ atender y que seis a√Īos despu√©s se ha convertido en una absoluci√≥n cargada de pesadillas y remordimientos dilatorios. DATOS se anima a plantear seis cuestiones claves a resolver en el 2012, a√Īo crucial para la gesti√≥n del presidente Juan Evo Morales Ayma.

Lucha contra el narcotr√°fico y crimen organizado

Si algo se ha entrecruzado como un hueso en la garganta en la administraci√≥n¬† del presidente Morales es la inusual relaci√≥n de condescendencia que tiene por los cocaleros del Chapare. De acuerdo a c√°lculos reconocidos por organizaciones internacionales que estudian la problem√°tica de la coca, las plantaciones del arbusto han crecido hasta alcanzar la impresionante cifra de 35.000 hect√°reas cuando 8.000 son suficientes para atender el mercado interno. La producci√≥n de droga ha aumentado de forma alarmante y plantea en enorme desaf√≠o para que el Gobierno act√ļe y evite as√≠ una explosi√≥n de violencia. Los inmediatos socios antinarc√≥ticos del pa√≠s, los Estados Unidos y Brasil un acuerdo macro de lucha contra el narcotr√°fico para apoyar a Bolivia en el combate contra las bandas delincuenciales que adem√°s de tr√°fico de droga, operan en otro tipo de actividades criminales como el lavado de dinero.

Reivindicación marítima y reforma diplomática

Desde la visita del ex presidente de Chile Ricardo Lagos en enero de 2006 y las excelentes relaciones que construy√≥ posteriormente con la tambi√©n ex presidenta Michael Bachelet, nunca un Gobierno boliviano hab√≠a armado entre bastidores una relaci√≥n tan intensa a nivel personal y diplom√°tica con la administraci√≥n chilena. Los resultados de los acercamientos sin embargo no han prosperado positivamente. ¬ŅQu√© se espera de esa relaci√≥n? El desaf√≠o de Evo es doblemente dif√≠cil, no ha logrado establecer bases s√≥lidas con la que el Estado Plurinacional encause una demanda jur√≠dica internacional con funcionarios id√≥neos para tal cometido. Se ha perdido la esencia de una estrategia diplom√°tica por la falta de equipos que act√ļen con capacidad y profesionalismo para resolver este y otros temas de las relaciones multilaterales que mantiene Bolivia con el mundo.

Inversiones externas y lavado de dinero

Llegó el momento de que las inversiones se expandan de manera sostenible en nuevas direcciones, fomentando la actividad económica y la inclusión financiera. La crisis económica que está atravesando el mundo entero no excluye a Bolivia. Se hace necesario y a la vez urgente que el Estado conduzca el proceso de desarrollo por carriles seguros, y sin socavar la disciplina del mercado.

El desafío de la actual administración es encontrar un equilibrio adecuado entre la regulación de las inversiones financieras, por un lado, y dejar que los inversores asuman los riesgos, por el otro; mejorar los derechos de los prestatarios y su cumplimiento para fomentar el otorgamiento de créditos; y promover el desarrollo de mercados con financiación a largo plazo. El Gobierno del presidente Morales ha cerrado la gestión 2011 considerando la futura reforma financiera que negoció con la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban). El desafío es utilizar los 19 millones de bolivianos que el Estado pretende recaudar con el nuevo tributo para sustentar planes de desarrollo. Además un tema que será de vital importancia será cómo se manejan las reservas internacionales y los anuncios de que unos US $1.200 millones servirán para impulsar tareas productivas.

Economía y relaciones con los medios

La econom√≠a se rebela al orden del discurso. Es m√°s f√°cil pelearse con los medios cr√≠ticos que con el mercado. Los sectores m√°s radicales del Gobierno no est√°n peleados con un medio de comunicaci√≥n sino con el periodismo en su conjunto. Un medio de comunicaci√≥n que recibe amenazas es s√≥lo el flanco m√°s atacable, la excusa. Podr√≠a inferirse lo mismo sobre el neoliberalismo; los funcionarios m√°s radicalizados no est√°n peleados con el neoliberalismo pero este sigue siendo su flanco m√°s atacable. El presidente deber√° actuar de cara sin cortapisas en un a√Īo en el que de acuerdo a todos los informes econ√≥micos la crisis financiara ser√° global. Los precios de los minerales y de otros productos de exportaci√≥n oscilan entre subidas y bajadas. Esos saltos deber√°n ser advertidos como una se√Īal de que los a√Īos dorados se podr√≠an estar acabando. El presidente tiene el enorme desaf√≠o de abrir nuevos mercados y atraer inversiones para diversificar la econom√≠a, sin acusar a la prensa de los resultados de su gesti√≥n.

Crisis interna y las organizaciones sociales

Las pugnas internas en el¬† partido de Gobierno seguir√°n siendo un dolor de cabeza para el jefe de Estado en tanto no reconozca que hay sectores tan o igual importantes que aquellos con los que tiene asegurada su relaci√≥n. El conflicto con el TIPNIS est√° planteado. La divisi√≥n que ha propiciado el Ejecutivo entre las comunidades y colonos de tierras bajas y otras organizaciones campesinas se muestra como s√≠ntoma de una problem√°tica m√°s amplia, compleja y estructural. Los desaf√≠os se plantean con las siguientes preguntas que el propio Estado deber√° responder: ¬ŅEs sincero el Gobierno en su relaci√≥n con todas las organizaciones sociales? ¬ŅPor qu√© se enfrenta sistem√°ticamente con los pueblos ind√≠genas al punto de dividirlos y¬† enfrentarlos? ¬ŅPor qu√© se aleja del cumplimiento de la Constituci√≥n y la perspectiva del Vivir Bien? ¬ŅPor qu√© no se construye el Estado plurinacional comunitario y auton√≥mico? ¬ŅPor qu√© no se hacen las transformaciones institucionales y estructurales que requiere esta construcci√≥n? ¬ŅPor qu√© no se efect√ļa la transici√≥n transformadora que el Gobierno alienta en el discurso y se recurre a peores m√©todos que no han sido aplicados ni en los anteriores gobiernos?

Seguridad y reforma judicial

La visi√≥n de que Bolivia es un pa√≠s seguro forma parte del pasado. Las cifras que se manejan sobre los elevados √≠ndices de violencia asustan a cualquiera. Se calcula que se registran en el pa√≠s poco m√°s de 80 homicidios por semana; ajuste de cuentas que implican transacciones dudosas, secuestros; la ilegalidad promovida por el crimen organizado, proxenetismo, trata de personas, prostituci√≥n; el narcotr√°fico no va a dejar de existir por una simple reforma de las fuerzas del orden p√ļblico. Se requiere descolonizar a la Polic√≠a Nacional y avanzar en tareas concretas para abandonar el populismo penal. El Gobierno deber√° establecer una agenda¬† amplia que comprometa a todos los factores involucrados. La inseguridad ha llegado a un punto en que el gran desaf√≠o del presidente es aplicar una reforma ser√≠a en la que los ciudadanos recuperen la confianza en la justicia y en las fuerzas de seguridad.