Cuba y EEUU, una mirada a la 煤ltima d茅cada
Por: El Confidencial - Pablo Biderbost Lunes, Diciembre 22, 2014-Hrs.

El 21 de marzo de 2002, M茅xico como pa铆s anfitri贸n de la Cumbre de Monterrey sobre Financiaci贸n para el Desarrollo comet铆a, a instancias de un pedido norteamericano y seg煤n recuerdan los registros de la reuni贸n, un grosero error diplom谩tico al sugerir a la representaci贸n cubana el evitar un encuentro f铆sico entre los entonces presidentes de Estados Unidos (George W. Bush) y Cuba (Fidel Castro). Un par de meses despu茅s de este episodio, los medios de comunicaci贸n de todo el planeta se hicieron eco de un documento rubricado por John Bolton, quien era entonces Vice-Secretario de Estado de los Estados Unidos. El funcionario norteamericano ampliaba en aquella oportunidad el n煤mero de pa铆ses que ca铆an bajo la r煤brica de lo que la pol铆tica exterior de Bush consideraba como "eje del mal". Cuba ingresaba en esa categor铆a. Aunque no como 煤nica raz贸n, el聽poder pol铆tico y econ贸mico de la minor铆a cubano-americana聽se encontraba como factor de peso detr谩s de este estilo republicano de administrar la relaci贸n bilateral.

Por el lado cubano, la tirantez en los v铆nculos se reflejaba en la pronunciaci贸n por parte de Fidel Castro de un sonado discurso ante un mill贸n de personas en La Habana en mayo de 2004 que se hab铆an congregado frente a la Secci贸n de Intereses de los Estados Unidos. Su alocuci贸n, en alusi贸n a la guerra contra el terrorismo, incluy贸 un saludo dirigido al primer mandatario norteamericano que bien resume lo delicado de las relaciones en aquel momento: "Salve C茅sar, los que van a morir te saludan".

Un a帽o despu茅s, en noviembre de 2005, Hugo Ch谩vez lideraba la III Cumbre de los Pueblos en Mar del Plata (Argentina) como evento paralelo a la IV Cumbre de las Am茅ricas promovida por los Estados Unidos. El discurso enunciado en esa ocasi贸n por el l铆der venezolano implic贸 una ruptura en la historia reciente latinoamericana. Entre otros contenidos, se hizo una f茅rrea cr铆tica a la imposibilidad de la asistencia de la delegaci贸n cubana por el car谩cter no democr谩tico de su r茅gimen a los encuentros auspiciados por el gobierno norteamericano. Ambos discursos tuvieron lugar en tiempos en los que la econom铆a cubana se encontraba aupada por el聽ox铆geno petrolero venezolano. La existencia de un ciclo ascendente de precios de este recurso y la voluntad chavista de integraci贸n latinoamericana contribu铆an a explicar la ret贸rica antiimperialista del periodo.

El Estados Unidos de Barack Obama dista enormemente de aquel encarnado por Bush. El talante dialoguista de su pol铆tica exterior contrasta sin margen a dudas con la actitud unilateral de su predecesor. La actitud aperturista del primer presidente afroamericano hacia los asuntos latinoamericanos ya pudo ser visualizada en ocasi贸n de la celebraci贸n de la V Cumbre de las Am茅ricas en Puerto Espa帽a (Trinidad y Tobago) en 2009. En este nuevo contexto, dos factores, entre otros en juego, merecen ser recalcados como promotores de este viraje en la Casa Blanca en su trato hacia Cuba. El primero de ellos tiene que ver con los cambios en la聽cultura pol铆tica聽al interior del grupo de los cubano-americanos. Los mismos ya se evidenciaron en las dos elecciones en las que Obama fue elegido presidente. Seg煤n reporta el聽Pew Research Center,聽el voto de este colectivo se distribuy贸 equitativamente entre los candidatos dem贸crata y republicano en la elecci贸n presidencial de 2012.

Esta situaci贸n claramente se aparta de la hist贸rica tendencia que asum铆a la adhesi贸n inalterada de este grupo por los postulados del聽Grand Old Party. Estas transformaciones son debidas, seg煤n reporta una encuesta reciente de聽Bendixen & Amandi International, a la existencia de dos fallas en el interior de este grupo que se solapan: son las vinculadas al tiempo y lugar del nacimiento. Se percibe en los 煤ltimos estudios que el efecto generacional influye decisivamente. Mientras que entre los nacidos antes de 1980 quienes se oponen a la normalizaci贸n de relaciones con La Habana son mayor铆a (64%), la situaci贸n se revierte entre los nacidos luego de esa fecha (s贸lo 44% de oposici贸n). En tanto, los cubano-americanos nacidos en territorio estadounidense que聽no apoyan el restablecimiento del contacto son una minor铆a (33%), cifra que asciende al 53% entre los nacidos en la isla caribe帽a. En una administraci贸n como la norteamericana, construida sobre aceitados criterios de聽evidence-based government, la detecci贸n de estos patrones debe haber sido uno de los catalizadores de este cambio de rumbo.

El segundo de los factores promotores de este viraje se vincula al聽efecto liberador聽que la gesti贸n Obama ha sufrido tras las 煤ltimas midterms. Por el car谩cter de las recientes medidas tomadas, el presidente norteamericano parece haberse desatado de las cadenas de la dimensi贸n agonal de la pol铆tica para enfocarse fundamentalmente en su dimensi贸n arquitect贸nica. La reciente medida ejecutiva para favorecer a聽cinco millones de inmigrantes indocumentados, el acuerdo en materia de cambio clim谩tico con China y el descongelamiento de las relaciones con Cuba son decisiones que se enmarcan en ese patr贸n. Ello coincide con la difusi贸n de otras estad铆sticas, en materia de desempleo (5,9%), de acceso a seguro m茅dico (10 millones de personas en el 煤ltimo a帽o) o de incremento en la producci贸n local de petr贸leo y gas, que dan a煤n m谩s "m煤sculo" a Obama. Todo parece indicar que la categor铆a politol贸gica del "pato cojo" no parece aplicar a la psicolog铆a de este presidente.

Los cambios acaecidos en Cuba en el 煤ltimo decenio tambi茅n han sido relevantes. La sustituci贸n de Fidel Castro por su hermano Ra煤l en 2006 vino acompa帽ada de incrementos en las聽libertades pol铆ticas y econ贸micas. Aunque con un encaje algo forzado, algunas de estas transformaciones coinciden con las descritas por los estudiosos de las transiciones a la democracia. A su vez, el halo cobertor provisto por la Venezuela de Ch谩vez no existe. Los acuerdos firmados, por los cuales el pa铆s bolivariano entregaba petr贸leo a la isla caribe帽a a precios preferenciales, ya no resultan sostenibles. A ello, ha contribuido la desaparici贸n f铆sica de Ch谩vez por lo que implicaba como l铆der organizador del proceso de "integraci贸n petrolera", la decreciente producci贸n venezolana (asociada a la falta de inversiones) y la ca铆da abismal en el precio de esta聽commodity聽por la aparici贸n de nuevos mecanismos para su extracci贸n. La urgencia por encontrar聽fuentes alternativas de recursos econ贸micos聽es el factor que con mayor contundencia ha conducido a la 茅lite pol铆tica cubana a flexibilizar sus dogmas antiimperialistas.

Este simple ejercicio de contraste entre diferentes escenarios (no tan alejados en el tiempo) no refleja sino que la pol铆tica bien responde a su definici贸n aristot茅lica como "el arte de lo posible". A la generaci贸n del actual escenario de posibilidad, tambi茅n han contribuido la diplomacia vaticana y un Papa latinoamericano. Dejamos el an谩lisis sobre su protagonismo en este proceso para una reflexi贸n ulterior.