Papa Francisco denuncia las lacras del mundo actual
Por: ABC Viernes, Abril 03, 2015-Hrs.

Clama contra algunos problemas como la corrupción o la indiferencia de las personas ante quienes sufren

El Papa Francisco presidi√≥ este viernes el V√≠a Crucis en el Coliseo de Roma y, a su t√©rmino, denunci√≥ con firmeza las lacras o problemas que afligen al mundo en la actualidad, representadas todas ellas en¬†¬ęla crueldad¬Ľ del calvario de Cristo.

El Pont√≠fice sigui√≥ este acto desde la colina del Palatino, situada frente al Anfiteatro Flavio, y¬†a sus pies se congregaron miles de personas que asistieron a esta sugestiva ceremonia que rememora el camino de Jes√ļs de Nazaret hacia su ejecuci√≥n y muerte. Al t√©rmino de la misma, Bergoglio pronunci√≥ una breve alocuci√≥n en la que denunci√≥ la ¬ęcrueldad¬Ľ de algunas situaciones actuales que se corresponden, a su juicio, con el calvario de Cristo, como¬†la corrupci√≥n o la indiferencia de las personas ante quienes sufren.

¬ęEn la crueldad de tu Pasi√≥n, Se√Īor, vemos la crueldad de nuestras acciones y a todos los abandonados por los familiares, por la sociedad.En tu cuerpo herido vemos a aquellos desfigurados por nuestra indiferencia¬Ľ, lament√≥ en tono sobrio.

Tambi√©n record√≥ a ¬ęnuestros hermanos cristianos¬Ľ que ¬ęson perseguidos, decapitados y crucificados ante nuestros propios ojos y, a menudo, con nuestro silencio c√≥mplice¬Ľ. Durante el V√≠a Crucis, de m√°s de una hora de duraci√≥n,¬†el Papa permaneci√≥ sumido en un profundo recogimiento.

Mientras, la cruz fue pasando de unas personas a otras hasta completar su recorrido desde el Coliseo hasta el Palatino, pasando por cada una de las catorce estaciones que componen su tránsito. En cada una de estas etapas se leyó una de las catorce meditaciones redactadas, esta vez, por Renato Corti, obispo emérito de la ciudad septentrional italiana de Novara, y que hicieron referencia a problemas actuales como la corrupción de menores.

Los encargados de portar la cruz este a√Īo fueron representantes de diferentes circunstancias sociales, de tal modo que participaron en el acto enfermos, familias y personas procedentes de zonas en conflicto como Irak, Siria, Nigeria o Tierra Santa.El cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, fue el encargado de inaugurar y clausurar el Via Crucis, un acto que inici√≥ con la recomendaci√≥n de fortalecer la fe mediante ¬ęla oraci√≥n, la vigilancia, la sinceridad y la verdad¬Ľ.

En el a√Īo en el que la Santa Sede celebrar√° el S√≠nodo de la Familia -entre el 4 y el 25 de octubre-, esta c√©lula de la sociedad estuvo muy presente en el Via Crucis. As√≠, durante las tres estaciones sucesivas portaron la cruz dos familias numerosas italianas y otra con hijos adoptivos naturales de Brasil.

Ponerse en lugar del otro

En este sentido, Corti rese√Ī√≥¬†¬ęlos dramas familiares presentes en el mundo¬Ľ que, a su juicio, ¬ęson f√°ciles de juzgar pero es m√°s importante ponerse en el lugar de los otros y ayudarles en la medida de los posible¬Ľ. En este sugestivo recorrido tambi√©n estuvieron representados los enfermos como Marzia De Michele, que port√≥ la cruz acompa√Īada por su hermana y su asistente.

También se abordó la presencia femenina en el mundo y, en esta ocasión, las mujeres estuvieron representadas por sor Sundus Qasmusa y sor Susan Sulaima, dos monjas dominicanas de Santa Catalina de Siena procedentes de Irak. También portaron la cruz dos hombres de nacionalidad siria, durante una estación en la que se meditó sobre fenómenos como la soledad, el abandono, la indiferencia o la pérdida de seres queridos.

¬ęInconmensurable es el sufrimiento de aquellos que se ven involucrados en acontecimientos crueles, en¬†palabras de odio o de falsedad. Que se topan con corazones de piedra que provocan l√°grimas y conducen a la desesperaci√≥n¬Ľ, record√≥ Corti en su texto.

Tambi√©n participaron en este Via Crucis personas procedentes de Nigeria, Egipto o China, un pa√≠s, este √ļltimo, con el que el Vaticano no mantiene relaciones diplom√°ticas desde 1951 y con el que, en la actualidad, se estar√≠a produciendo un acercamiento.

Los dos ciudadanos chinos portaron la cruz durante una estaci√≥n en la que se recapacit√≥ sobre¬†¬ęlos acontecimientos que violan la dignidad del hombre¬Ľ como el tr√°fico de personas, los ni√Īos soldado o ¬ęel trabajo que se convierte en esclavitud¬Ľ.

En este momento el autor denunci√≥ la situaci√≥n de ¬ęlos muchachos y los adolescentes que son ultrajados, vulnerados en su intimidad, b√°rbaramente profanados¬Ľ, en alusi√≥n a los j√≥venes que padecen abusos sexuales. ¬ęT√ļ (Jes√ļs) nos empujas a pedir perd√≥n con humildad a quienes sufren estos ultrajes y a rezar para que finalmente se despierte la conciencia de quien ha oscurecido el cielo en la vida de las personas¬Ľ, dijo.