Hollywood se niega a revelar "secreto de belleza"
Por: BBC Mundo Miércoles, Mayo 20, 2015-Hrs.
El estreno en 2008 de la pel√≠cula ‚ÄúEl curioso caso de Benjamin Button‚ÄĚ, protagonizada por Brad Pitt, supuso un punto de inflexi√≥n en el uso de la edici√≥n digital.
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Actores fallecidos que regresan a la vida en la gran pantalla. Personajes que hacen retroceder las agujas del reloj y rejuvenecen frente a nuestros ojos. Universos de fantasía poblados por criaturas de otro mundo.

Los avances que se han dado en los √ļltimos a√Īos en t√©cnicas como la generaci√≥n de im√°genes por computadora -que en ingl√©s se conoce con las siglas de CGI (computer-generated imaginery)- han permitido que los cineastas puedan hacer volar su imaginaci√≥n como nunca antes.

Gracias a la edición digital son capaces de recrear en sus películas casi cualquier cosa que se les pase por la cabeza, al tiempo que para los espectadores cada vez es más difícil distinguir lo que es real de lo que no.

Pero en un industria como la de Hollywood, obsesionada con la juventud y la belleza, algunos de los actores y actrices de más renombre están utilizando esas tecnologías para su propio beneficio.

Ahora, las herramientas digitales les permiten borrar de sus rostros y sus cuerpos cualquier imperfección que no han conseguido eliminar con la cirugía estética, la dieta, los implantes capilares y dentales o el maquillaje.

En maratonianas sesiones de edición, por las que pagan decenas de miles de dólares, logran que arrugas, celulitis, bolsas en los ojos, manchas o granos desaparezcan por arte de magia, acercándoles todavía más a la perfección que tanto anhelan.

El uso cada vez m√°s extendido de la conocida como "belleza digital" es un secreto a voces en Hollywood, del que actores, directores y estudios prefieren no hablar.

Tema tab√ļ

Eso lo sabe bien Josh Dickey, periodista de la publicaci√≥n estadounidense¬†Mashable, quien pas√≥ varios a√Īos investigando la utilizaci√≥n de los retoques est√©ticos digitales en la industria del cine.

A base de insistir, Dickey logr√≥ entrevistar a los responsables de una de las compa√Ī√≠as especializadas en esa tecnolog√≠a, que le explicaron c√≥mo hoy en d√≠a son las principales estrellas de la gran pantalla las que la utilizan.

Lo que no revelaba el periodista de¬†Mashable en un reciente art√≠culo que public√≥ sobre este asunto, era el nombre de los int√©rpretes cuyo aspecto est√° siendo alterado digitalmente, ya que estos hacen que las empresas de edici√≥n con las que trabajan firmen cl√°usulas de confidencialidad para que no hagan p√ļblicas sus identidades.

De hecho, BBC Mundo envi√≥ peticiones de entrevista a varias compa√Ī√≠as especializadas en belleza digital, recibiendo tan s√≥lo la respuesta de una de ellas, que declin√≥ hablar "para no ofender a sus clientes".

"En todos los a√Īos en los que me hab√≠a dedicado a cubrir noticias del mundo del entretenimiento nunca hab√≠a o√≠do hablar de estas t√©cnicas", le cuenta a BBC Mundo Dickey, quien antes de escribir para¬†Mashable hab√≠a trabajado como periodista para la revista especializada¬†Variety.

"Fue un amigo actor el que me habl√≥ de ello por primera vez en 2010. Quer√≠a hacer una pel√≠cula pero los productores pensaban que era demasiado viejo para el papel. Entonces le propusieron utilizar una de las compa√Ī√≠as que se dedican a la belleza digital para quitarle unos a√Īos de encima".

"As√≠ que empec√© a investigar el tema y me llev√≥ m√°s de tres a√Īos poder publicar mi historia por la dificultad de encontrar entrevistados que quisieran hablar", explica el reportero.

Seg√ļn Dickey, el pu√Īado de compa√Ī√≠as especializadas en estos retoques est√©ticos digitales "no est√°n directamente asociadas con grandes estudios, son muy peque√Īas y tienen sus oficinas en localizaciones muy discretas, que s√≥lo conocen sus clientes, que son algunas de las estrellas de Hollywood m√°s conocidas".

El periodista de¬†Mashable sit√ļa la irrupci√≥n de las t√©cnicas de belleza digital en el a√Īo 2008, cuando se estren√≥ la pel√≠cula "El curioso caso de Benjamin Button", en la que el personaje interpretado por Brad Pitt rejuvenece frente a los ojos de los espectadores.

Pitt, que en aqu√©l entonces ten√≠a 44 a√Īos, aparec√≠a en la gran pantalla con el mismo aspecto que cuando era un joven de 20 a√Īos, todo gracias a la magia de las t√©cnicas de edici√≥n digital.

"Son los intérpretes mejor pagados los que empezaron a utilizar las ténicas de belleza digital, ya que al principio era muy caro", explica Dickey, quien apunta que, una vez se acaba de rodar una película, los actores o actrices en cuestión se sientan en la sala de edición con los especialistas para eliminar cualquier imperfección con la que no se sienten cómodos.

En algunos casos, seg√ļn el periodista, se ha llegado a colocar el rostro de una famosa actriz en un cuerpo escultural de una doble.

"A las estrellas que utilizan estas técnicas les parecería horríble que se supiera que en han sido retocadas digitalmente", apunta el reportero.

Cada vez m√°s habitual

Seg√ļn Mike Chambers, presidente del consejo de la Sociedad Estadounidense de Efectos Visuales, el uso de lo que llama "retoques de vanidad", se "ha disparado en el los √ļltimos cinco o seis a√Īos".

"El hecho de que existan compa√Ī√≠as especializas dice mucho de ese fen√≥meno", apunta Chambers, quien se√Īala que ahora estos arreglos tambi√©n los pueden hacer los grandes estudios y sus equipos de edici√≥n.

"Muchas veces son los actores los que quieren que se les retoque porque un día determinado de rodaje tenían mal aspecto. Quizás la noche anterior habían bebido demasiado o habían comido demasiado chocolate".

Seg√ļn le explic√≥ Chambers a BBC Mundo, "muchas veces uno no se da cuenta de que se deben hacer retoques digitales hasta que empieza el proceso de posproducci√≥n y se visiona todo lo que se ha filmado".

"Por ejemplo, en un primer plano a una actriz se le ve una mancha en la frente y eso se ha de eliminar. A veces lo que sucede es que los actores han sido maquillados y en el plató se les ve bien, pero luego cuando se está editando se dan cuenta de que se ve la línea de la peluca o el aspecto de la piel no es uniforme".

Chambers explica que a veces son los cineastas lo que deciden realizar estos retoques y en otras ocasiones son "los actores y actrices los que incluyen cláusulas en sus contratos para controlar cómo se van a hacer".

Seg√ļn el experto, "eliminar un grano de un primer plano no lleva mucho trabajo de edici√≥n, pero si se trata de escenas m√°s elaboradas en las que el actor se mueve la cosa se complica, por lo que el coste del trabajo puede ir de unos pocos miles de d√≥lares a decenas de miles de d√≥lares".

Chambers se√Īala que los programas que se utilizan para los retoques de belleza digitales han sido desarrollados espec√≠ficamente para ese prop√≥sito y "parten de un concepto es parecido al del Photoshop".

"Muchas compa√Ī√≠as no pueden hablar de los trabajos que hacen por razones contractuales. Los estudios que les contratan especifican que no pueden hablar p√ļblicamente de lo que hacen para ellos".

"Por otro lado, los actores de Hollywood no quieren que se sepa que les han hecho desparecer las arrugas. La juventud en Hollywood es muy importante. (...) La resolución de la fotografía digital no perdona y hace que cualquier imperfección se vea".

Lejos de la realidad

En los √ļltimos a√Īos, el excesivo uso de Photoshop para retocar las im√°genes que aparecen en las revistas de moda o en las campa√Īas de publicidad, ha desatado un intenso debate.

En el caso de los retoques digitales en Hollywood, esa discusi√≥n no ha comenzado y, pese a que podr√≠a resultar obvio que no debemos creer nada de lo que vemos en las pel√≠culas, los expertos consideran que se debe educar al p√ļblico para que sea consciente de ello.

"Creo que es importante que los espectadores, particularmente los m√°s j√≥venes, sepan que lo que ven en el cine no es real, para que no tengan un concepto de belleza distorsionado", se√Īala en conversaci√≥n con BBC Mundo la psic√≥loga Vivian Diller.

"Hemos de ense√Īar a nuestros j√≥venes que no se puede aspirar a conseguir la belleza que vemos en Hollywood"¬∑

"Incluso eso sucede con las pel√≠culas de animaci√≥n. Si uno toma por ejemplo 'Frozen', su protagonista tiene una cintura irrealmente fina, y son los ni√Īos los que ven esas im√°genes", apunta Diller.

"Sabemos que hay una epidemia de trastornos relacionados con la percepción de la imagen que se tiene de uno mismo. La obsesión actual por la belleza puede tener algo que ver con ello y puede tener un efecto en los adolescentes, cuyos cerebros se están desarrollando y están rodeados de imágenes que presentan un ideal inalcanzable".

Ya lo saben para la pr√≥xima vez que vean a su estrella favorita en la gran pantalla. Nada es lo que parece y en la f√°brica de sue√Īos que es Hollywood, todav√≠a m√°s.