Populismo
Por: Rodrigo Borja - El Comercio Lunes, Octubre 05, 2015-Hrs.

Es el arreba帽amiento de las multitudes en torno a ese "hechicero del siglo XXI", listo siempre a ofrecer el para铆so terrenal a la vuelta de la esquina, que es el caudillo populista.

Surgido con la pr茅dica redentorista en los cinturones de pobreza de las grandes ciudades, el populismo no es un movimiento ideol贸gico sino una desordenada movilizaci贸n de masas sin br煤jula doctrinal que, con frecuencia, lleva a los pueblos a defender posiciones objetivamente opuestas a sus intereses. Un soci贸logo ecuatoriano escribi贸 que el l铆der populista "fascina a las masas sin dejar de servir a las oligarqu铆as". Y los caudillos populistas suelen explicar esta contradicci贸n con el argumento de que existen "oligarcas buenos" y "oligarcas malos".

No es debido hablar de "populista de izquierda" o "populista de derecha" ya que izquierda y derecha son categor铆as ideol贸gicas que no tienen cabida en el populismo aideol贸gico.

La fabricaci贸n del caudillo populista es bastante simple: exaltaci贸n hiperb贸lica de su persona, creaci贸n de una aureola carism谩tica, coro de alabanzas, providencialismo, demagogia y fabricaci贸n de los "enemigos" contra quienes se fomenta, enardece y canaliza el odio de la colectividad.

En la era digital los caudillos populistas cuentan con un nuevo elemento suplantador de las ideolog铆as: las encuestas de opini贸n, a las que estos conductores conducidos se someten independientemente de consideraciones de conveniencia p煤blica.

El caudillo populista incursiona en la TV -que es la plaza p煤blica virtual- para difundir sus programas y hace de la pol铆tica un espect谩culo con su discurso populachero, superficial, reduccionista, maniqueo, de rasgos "redentoristas", que apela m谩s a la emoci贸n que a la raz贸n, y entrega a las masas la ilusi贸n de "participaci贸n" y "protagonismo".

No es exagerado decir que el populismo es la manifestaci贸n de una patolog铆a social. Lo fue en la Alemania de Hitler y en la Italia de Mussolini. A mediados de los a帽os 40 en Argentina fue el fruto de la llamada "d茅cada infame" en la que campearon la frustraci贸n y la humillaci贸n colectivas. Y cosa parecida ocurri贸 con el populismo brasile帽o de Getulio Vargas en los a帽os 50.

En su concepci贸n maniquea de la pol铆tica, la fabricaci贸n del "enemigo" es un elemento estrat茅gico del gerifalte populista para descargar contra 茅l toda la furia contenida de la masa por siglos de frustraci贸n.

Su coreograf铆a pol铆tica es impecable. El escenario est谩 cuidadosamente dise帽ado y montado para que en 茅l luzca el l铆der su mejor presencia. La "mise en sc猫ne" forma parte inseparable del estilo populista.

Pero tarde o temprano su andamiaje se descalabra y la misma ola de ilusiones que lo llev贸 al poder se vuelve contra 茅l. Todo termina en tragedia: el suicidio de Getulio Vargas en 1954 o el derrocamiento y fuga de Per贸n y de sus corifeos cargados de culpas y de dinero en 1955.

Rodrigo Borja, abogado, ex Presidente del Ecuador