China: la completa liberalización de su economía
Por: El País Viernes, Octubre 23, 2015-Hrs.
El País

A pesar de las turbulencias en su econom√≠a, China parece estar dispuesta a seguir adelante con su proceso de reformas. Uno de los cap√≠tulos m√°s espinosos para el r√©gimen, la completa liberalizaci√≥n de su moneda y de la cuenta de capitales del pa√≠s, se debatir√° durante la pr√≥xima semana en el c√≥nclave de los l√≠deres chinos, que establecer√° las prioridades de la pol√≠tica econ√≥mica en los pr√≥ximos cinco a√Īos. De esta reuni√≥n podr√≠a salir el compromiso de lograr un yuan plenamente convertible y la libre circulaci√≥n de capitales en 2020, seg√ļn inform√≥ una fuente cercana a las conversaciones a Bloomberg.

 

De cumplirse el pron√≥stico, ser√≠a la primera vez que China pone fecha para alcanzar este fin. Hasta ahora las autoridades se han limitado a prometer que "acelerar√≠an el proceso". Su inclusi√≥n en el 13¬ļ plan quinquenal -el documento que esbozar√° el camino a seguir entre 2016 y 2020- dar√≠a un empuje a la voluntad de reforma de las autoridades chinas, que ha quedado en entredicho despu√©s de que este verano Pek√≠n decidiera intervenir en los mercados burs√°tiles para controlar su ca√≠da.

 

Aunque el yuan es una moneda convertible en la balanza por cuenta corriente (el comercio de bienes y servicios), la cuenta de capital está controlada por las autoridades. Los individuos están sujetos a una cuota máxima de 50.000 dólares anuales para mover dinero desde China y las inversiones de las empresas necesitan del visto bueno del Gobierno. La cotización del yuan en los mercados internacionales depende del tipo de referencia que establece diariamente el Banco Popular de China y solamente puede fluctuar un máximo del 2% por sesión. El pasado verano, un cambio en el sistema de cálculo para determinar esta tasa desembocó en la mayor devaluación del yuan en dos décadas y provocó un terremoto en las Bolsas mundiales.

Incluso tras esta devaluaci√≥n, la mayor en m√°s de dos d√©cadas -del 4,6% y dividida en tres etapas-, en el √ļltimo a√Īo y medio el yuan se ha revalorizado casi un 20% respecto al euro -la divisa de su mayor socio comercial- y el peso mexicano; un 15% respecto al yen japon√©s y un 10% respecto al won surcoreano.

La contradicci√≥n entre las palabras y los hechos del banco central chino refuerzan la tesis de estos expertos. Hace no tanto, el instituto emisor negaba tajantemente la posibilidad de devaluar su moneda para plantar cara a las cada vez m√°s evidentes se√Īales de agotamiento de su econom√≠a. Hasta el martes. Ese d√≠a, el organismo sorprendi√≥ con un nuevo sistema para determinar el tipo de cambio del yuan que vino acompa√Īado de una devaluaci√≥n de la divisa del 1,86%, la mayor en dos d√©cadas. Al d√≠a siguiente volvi√≥ sobre sus pasos e incendi√≥ las Bolsas asi√°ticas y europeas con un recorte adicional del 1,6%. Las alarmas se dispararon: el Banco Popular de China parec√≠a refrendar as√≠ la debilidad de su econom√≠a, daba argumentos a los que temen que el crecimiento real diste mucho del 7% oficial y alentaba una guerra de divisas en la regi√≥n. Este mi√©rcoles la devaluaci√≥n continu√≥ -un 1,1% adicional-, pero las Bolsas respondieron con t√≠midas ganancias.

Pek√≠n justifica sus movimientos de los √ļltimos d√≠as con un argumento irrefutable desde la perspectiva occidental y que le ha merecido el aplauso un√°nime de la¬†Comisi√≥n Europea y del¬†FMI: quiere dejar que el mercado fije libremente el cambio del yuan. Sin embargo, son muchos los que ven detr√°s de este giro un intento de relanzar su competitividad exterior, severamente da√Īada por la fortaleza de la moneda china.

Lucha contra la volatilidad

Los analistas locales ven probables ambas tesis. "Desde la √ļltima gran reforma de los tipos de cambio han pasado casi diez a√Īos y la comunidad internacional pide constantemente m√°s decisi√≥n en este √°mbito. Adem√°s, el yuan se ha apreciado de forma significativa y, en un momento en que la econom√≠a china est√° en apuros, se ha apostado por devaluar la moneda", asegura Hu Xingdou, catedr√°tico de Econom√≠a del Instituto de Tecnolog√≠a de Pek√≠n.

Con esta jugada, las autoridades habrían matado dos pájaros de un tiro: por un lado muestran su disposición a una mayor liberalización de su moneda -clave para que el yuan sea incluido en la cesta de divisas del FMI y juegue de una vez por todas en la liga de las grandes divisas, en la que ya están el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina- y, por otro, los productos chinos recuperan competitividad en el exterior.

Pero para que este plan llegue a buen puerto, las autoridades chinas tendr√°n que afrontar un mal del que ya han tenido un aperitivo en los √ļltimos d√≠as: la volatilidad. "El l√≠mite lo pondr√° el propio banco central, en funci√≥n de la volatilidad que quiera aceptar", apunta Simon Baptist, economista jefe de The Economist Intelligence Unit, en un correo enviado a sus clientes. De momento, las dudas y el desconcierto generalizado ya est√° servidos.