Esterilizaciones forzadas ahora son asunto de inter√©s nacional en Per√ļ
Por: BBC Mundo Martes, Noviembre 10, 2015-Hrs.
AFP

A Rute Z√ļ√Īiga la amarraron de pies y manos para que no se pudiera defender. Tres enfermeras y un doctor la esterilizaron sin su consentimiento despu√©s de chantajes y hostigamiento.

En la provincia de Anta, en Cusco, Per√ļ, las autoridades locales la amenazaban con no registrar a su hija reci√©n nacida si no acud√≠a primero al centro de salud.

"As√≠ fue que me hicieron la ligadura", le cont√≥ Z√ļ√Īiga a BBC Mundo.

Su caso es similar al de otras cientos de miles de mujeres en Per√ļ que, entre 1990 y 2000, fueron sometidas a tratamientos de¬†anticoncepci√≥n quir√ļrgica definitivaen regiones con niveles de pobreza elevados y mayor√≠a de poblaci√≥n ind√≠gena.

Desde el s√°bado, el caso de las esterilizaciones forzadas fue elevado a¬†"asunto de inter√©s nacional de Per√ļ" por un decreto emitido por el presidente de aquel pa√≠s, Ollanta Humala.

La comisi√≥n del Congreso peruano que en 2002 investig√≥ los casos de anticoncepci√≥n quir√ļrgica¬†concluy√≥ que 314.605 mujeres fueron esterilizadasen el marco del Programa Nacional de Planificaci√≥n Familiar del gobierno de Alberto Fujimori.

El Comité Latinoamericano y del Caribe de los Derechos de la Mujer (Cladem) concluyó que sólo el 10% de las mujeres que fueron esterilizadas en aquel periodo dieron su "consentimiento genuino".

V√≠ctimas como Rute Z√ļ√Īiga responsabilizan de aquellos hechos al gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), algo que siempre fue rechazado por el exjefe de Estado y sus familiares.

 

El infierno

Cuando Rute llegó a la posta sanitaria y vio a otras mujeres desmayadas en el suelo, lo primero que intentó fue escapar.

"Unas enfermeras fueron a mi casa a recogerme y me llevaron en una ambulancia. En ese cuarto yo les dije que quer√≠a ir al ba√Īo para escaparme, pero nos vigilaban. Nos pusieron un candado para que no escapemos. Me quitaron a mi hija. Las mujeres ten√≠an miedo y lloraban", relat√≥ Zu√Īiga.

Como ella, muchas vivieron esa historia.

En 1996, Esperanza Huayama fue esterilizada mientras estaba embarazada de tres meses. Tuvo que luchar para que los médicos no le practiquen un aborto ahí mismo.

"No me van a sacar mi hijito, les dije. Prefiero morir si me sacan a mi hijito. Después me desperté con mucho dolor. No podía enderezarme, estaba flaca y encogida. Mi hijito nació flaquito y hasta se enfermó", relató.

Esperanza fue enga√Īada.

Ella recuerda que una "comisi√≥n" lleg√≥ a Huancabamba, al noroeste de Per√ļ, a ofrecer alimentos, vitaminas y medicinas para mujeres, pero en realidad se trataba de un grupo para llevar mujeres a los centros de salud.

Al igual que a Rute Z√ļ√Īiga, a Esperanza la encerraron en un cuarto, en el "infierno".

"Lo mismo les hicieron a muchas se√Īoras ese d√≠a. Cien por lo menos. Como animales nos trataron una vez que cerraron el puesto de salud. Algunas se√Īoras murieron, a otras sus esposos las abandonaron", recuerda.

Los métodos

Investigaciones y testimonios recogidos por organizaciones como Amnistía Internacional y Cladem, por el Congreso peruano y medios de comunicación enumeran los métodos de hostigamiento, amenaza o chantaje empleados por personal de salud de aquel entonces para practicar ligaduras en mujeres peruanas.

Algunos de ellos fueron:

Chantaje a madres que recién dieron a luz con no inscribir a sus hijos en registro civil.

  • Amenazas con realizar abortos a las mujeres embarazadas que no acepten ser esterilizadas.
  • Presi√≥n psicol√≥gica con argumentos sobre la irresponsabilidad o inestabilidad econ√≥mica de los maridos para que las mujeres opten por la anticoncepci√≥n quir√ļrgica.
  • Visitas casa por casa de enfermeras que amenazaban con volver "con la Polic√≠a" si las mujeres no aceptaban acudir al centro de salud.
  • Festivales y campa√Īas destinadas a convencer a las mujeres de que el mejor m√©todo de anticoncepci√≥n es la ligadura de trompas en lugar de otras formas de planificaci√≥n familiar no definitivas.
  • Recorridos de ambulancias casa por casa para recoger a mujeres.
  • Pago de "incentivos" econ√≥micos a los maridos para que firmen una autorizaci√≥n para que la mujer sea sometida a una esterilizaci√≥n "voluntaria".
  • Ofrecimiento de alimentos y medicinas como mecanismo de captaci√≥n de mujeres de escasos recursos o con necesidades urgentes.
  • Uso de la fuerza f√≠sica para llevar a las mujeres a los centros de salud.

Reportes periodísticos de la época y el informe congresal de 2002 concluyó que en ese periodo se establecieron "metas numéricas" e incentivos para la práctica de esterilizaciones desde altos niveles del Estado peruano.

Asunto de interés nacional

Rute Z√ļ√Īiga ahora es presidenta de la Asociaci√≥n de Mujeres Afectadas por las Esterilizaciones Forzadas y todav√≠a recuerda aquella tarde hace casi 20 a√Īos en la que despert√≥ en el suelo despu√©s de la intervenci√≥n quir√ļrgica a la que la sometieron.

"Nosotros pedimos justicia y reparaci√≥n. Muchas mujeres quedaron marginadas de la sociedad, sin posibilidad de trabajar ni recibir atenci√≥n m√©dica desde entonces", se√Īala ella a BBC Mundo.

Mientras que la diputada Hilaria Supa indica que las v√≠ctimas de los programas de esterilizaci√≥n de la √ļltima d√©cada del siglo XX "deben recibir una reparaci√≥n del sistema de salud de Per√ļ".

"Ellas han sufrido discriminaci√≥n en los hospitales desde entonces y deben acceder a programas de salud y de salud mental", se√Īal√≥ la diputada a BBC Mundo.

La parlamentaria explicó que, después del decreto aprobado el fin de semana, el siguiente paso será la elaboración de un reglamento que ponga en marcha instancias de investigación y de apoyo a las víctimas.

El viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia de Per√ļ, Ernesto Lechuga, se√Īal√≥ que si se llega a determinar alguna responsabilidad del Estado eso¬†"tendr√° que ser asumido".

Para ello, el gobierno abri√≥ oficinas en todos los distritos peruanos para registrar a las personas que sufrieron intervinciones quir√ļrgicas de anticoncepci√≥n forzada.

Z√ļ√Īiga y Supa celebran que ahora las esterilizaciones forzadas en la d√©cada del 90 sean asunto de inter√©s nacional en Per√ļ, pero la medida tambi√©n genera el rechazo en algunos sectores.

Keiko Fujimori, una de las candidatas favoritas para la futura elecci√≥n presidencial de Per√ļ e hija de Alberto Fujimori, se√Īal√≥ que "hay responsabilidades personales en los m√©dicos que no respetaron sus protocolos" e insisti√≥ en que en el mandato de su padre no se ordenaron esterilizaciones forzadas.

"Aquellas que han sido da√Īadas tienen que recibir una reparaci√≥n por parte del Estado. Pero como mujer tambi√©n creo que tenemos el derecho a tener la informaci√≥n de decidir cu√°ndo y cu√°ntos hijos tenemos", concluy√≥.

En 2014, un fiscal no halló indicios de culpabilidad en Alberto Fujimori por las esterilizaciones, hecho que fue condenado por las víctimas y organizaciones de derechos humanos y de la mujer.

Para Z√ļ√Īiga, que el Estado peruano empiece a reconocer responsabilidad por lo que le pas√≥ a ella y a cientos de miles de mujeres es reci√©n "uno de los primeros pasos".

"El mundo tiene que conocer lo que pasó para que no se repita nunca más".