La paz en tiempos de guerra
Por: Carlos Rodriguez San Martín Viernes, Agosto 12, 2016-Hrs.

Bolivia tiene en sus manos un tesoro que debe conservar con gran exhibici√≥n y cuidado; como cuando un deportista obtiene una medalla ol√≠mpica y valora adem√°s de su esfuerzo a quienes participan de la competencia. En los hechos, el ejemplo pone en una¬† dimensi√≥n de honor; la capacidad que las autoridades bolivianas y el equipo de juristas que trabajaron con denuedo la demanda mar√≠tima presentada en los tribunales de La Haya. Fue una victoria sin medias tintas, contundente y extrapol√≥ la grieta abismal que nos distanciaba de una verdad que acab√≥ siendo aplaudida por su sencillez de enorme tama√Īo y sus alegatos jur√≠dicos y t√©cnicos de gran nivel. De ah√≠ a caer en la provocaci√≥n difiere una enorme grieta que sin la raz√≥n o por la fuerza, haciendo transcripci√≥n de la frase, no pod√≠a ganar; de ah√≠ que en el segundo escenario, volcado el clamor de la justicia a la agresi√≥n provocativa, no demor√≥ en caer en un vac√≠o diplom√°tico. Muchas versiones han corrido como p√≥lvora. Hasta se dice que el canciller ser√° el delf√≠n de Evo.

En otro ángulo de atencion, las Olimpiadas de Rio 2016, otro gran acontecimiento que a veces sacude el encanto del deporte con la insalubre política y obliga miradas distintas como cuando vence un atleta el oro para su país o cuando otro es alejado de la competencia por doping, porque hasta en el deporte hay guerras internas que deslucen el torneo.