El llanto de un √°rbol
Por: Cayo Salinas Viernes, Septiembre 02, 2016-Hrs.

El fuego lo puede todo. La irresponsabilidad y negligencia tambi√©n. La pregunta es: ¬Ņqu√© postura asumir cuando se trata de la obligaci√≥n del Estado respecto a la preservaci√≥n del medio ambiente, la salud y la vida de las personas?. Y anoto Estado refiri√©ndome al Gobierno central, as√≠ como a los departamentales y municipales en todos sus niveles, y a la inherente responsabilidad compartida que nada la limita y menos, claro est√°, el discurso que siempre aparece a la hora del balance al que todo funcionario p√ļblico est√° sometido.

Coincidamos que ante la naturaleza, su esplendidez y muchas veces embate, poco puede hacerse, m√°s all√° de medidas preventivas que deber√≠an ser incorporadas en el marco de lo que representa un pa√≠s institucionalizado. La otra interrogante es: ¬Ņlo somos? Tambi√©n coincidamos que toda administraci√≥n seria --naturaleza a un ¬†lado debe asumir la responsabilidad de hacer frente a episodios ocasionados por la mano del hombre mediante actos vand√°licos cuyo prop√≥sito no es otro que el da√Īo colectivo. Si as√≠ debe ser, mayor la obligaci√≥n de quienes la tienen para encarar pol√≠ticas¬† preventivas que hagan frente a estos episodios.

No solo en el plano estrictamente legal a trav√©s de una plataforma de normas que tipifiquen este tipo de conductas y las sancionen; tambi√©n,¬† en el campo log√≠stico y de dotaci√≥n de infraestructura que pueda ser utilizada cuando se desata un evento gravoso. Cuando dichas pol√≠ticas o no existen o son manifiestamente ¬†¬†insuficientes, precarias, obsoletas y, peor a√ļn, responden en su implementaci√≥n a la impericia de los funcionarios y del Gobierno en funci√≥n, la situaci√≥n conlleva ribetes de esc√°ndalo.

Y eso es lo que acontece con cuanto siniestro y/o incendio se produce en el pa√≠s sea como consecuencia del il√≠cito chaqueo o las originadas por la mano del hombre como aconteci√≥ recientemente con el macabro da√Īo proferido en Apote, en el departamento de Cochabamba.

El mismo, permiti√≥ constatar una realidad que ha revelado que ante un hecho catastr√≥fico, dependemos de la solidaridad y coraje de la ciudadan√≠a,¬† de grupos valerosos como el SAR o de un cuerpo de bomberos ¬†meritorio y menguado, que se enfrenta a la fatalidad y a la ausencia de medios fruto de la ausencia de pol√≠ticas que permitan entender cu√°les son las prioridades y c√≥mo y d√≥nde deben ser invertidos los recursos p√ļblicos.

Como pa√≠s hemos sido capaces los √ļltimos a√Īos de afrontar una serie de proyectos -algunos evidentemente de gran utilidad- sin la planificaci√≥n debida.

Hemos rifado la plata jugando al rol de nuevos ricos cuando no lo √©ramos y cuando las prioridades eran otras. Al hacerlo, hemos descuidado temas tan trascendentales al punto que un incendio de magnitud, ha desnudado la falta de institucionalidad y¬† sentido com√ļn para entender qu√© es importante y que no. Si el Gobierno se da el lujo de asignar e incrementar¬† fondos p√ļblicos para determinados √≠tems, no entiendo c√≥mo no puede institucionalizarse la protecci√≥n de √°reas verdes y el medio ambiente a efecto que lo de Apote no¬† se repita nunca m√°s.

Bajo ese razonamiento, tampoco cabe la posibilidad que para el uso de un esmirriado helic√≥ptero que opera el Bambi Bucket, tenga que requerirse orden pol√≠tica de primera l√≠nea y que la misma tome por lo menos dos d√≠as. Por favor, esto es serio e inaceptable por donde se lo vea. Termino aqu√≠: ver llorar un √°rbol, perder cultivos y animales, son cuadros dantescos tan espantosos como perder una vida humana. Sino asumimos la responsabilidad de construir un pa√≠s sano, donde las responsabilidades sean asumidas en el marco que corresponda , tanto al poder p√ļblico como a la sociedad civil, continuaremos hipotecando el futuro.