El Cardenal Terrazas entre los 100 personajes de Iberoamérica. La Iglesia Católica se ha puesto fuerte después de la Asamblea de Obispos a la que asistió la cúpula eclesiática boliviana a la cabeza del Cardenal Julio Terrazas. Ha trascendido, que en la cita, que se realizó en el Vaticano, se exhortó a los miembros de la Iglesia Católica a defender los prin-cipios cristianos: luchar contra cualquier forma de discriminación, el racismo, la pobreza y en favor de los sectores excluidos, que en todas las épocas de crisis por las que atravesó la humanidad, son los más afectados. Fue una reunión de apostolado, principios y reafirmación de que religión y política se mezclan a niveles que los propios católicos no imaginan. La exhortación de Benedicto XVI fue categórica. El Papa ha sentado los principios doctrinarios de una reforma en la Iglesia y quiere volver a ejercer protagonismo político e influencia porque gobernar a 1.000 millones de cristianos repartidos sobre la faz de la tierra, requiere de poderosos fundamentos que hace tiempo entraron en contradicción con el mundo moderno. Y Bolivia no ha sido la excepción En ese marco la reunión en el Vaticano tomó el pulso a la misión que le cabe cumplir a la Iglesia y su aporte en la formación de principios cristianos: el apostolado para luchar en pro de un mundo cada vez más justo. Contra cualquier forma de crimen organizado. Luego de la reunión en el Vaticano, el Cardenal Terrazas tomó como suyo el mensaje y dirigió señales para advertir sobre los riesgos de vivir en una sociedad tomada por el narcotráfico. La Iglesia Católica en Bolivia ha sido una de las principales protagonitas en democracia y antes para el restablecimiento de un orden legal. Se la convocó cuando los conflictos sociales hacían temer situaciones de enfretamiento y cuando la estabilidad se encontraba en peligro. Cada domingo, ensus homilías de la mañana, en la catedral de Santa Cruz, el Cardenal Julio Terrazas exhorta a los fieles a la tolerancia, al respeto, a la convivencia pacífica y, en uno de sus últimos sermones, advirtió sobre el peligro del narcotráfico; ese truculento padecimiento que algunos ateos no alcanzan a comprender. Quizá, no trataba sólo de mostrar un peligro, sino una realidad. Inmediatemente el gobierno derramó su carga, una especie de “mea culpa” y le advirtió a Terrazas que deje de hacer “poliquitería”.Cansado de los ataques, la máxima autoridad de la Iglesia en Bolivia respondió que la misión de la Iglesia Católiva es “hacer política no politiquería”. Una verdad nada piadosa que le molestó al gobierno, igual que su nominacion entre las 100 personalidades iberoamericanas del año del influyente dario El País de España. Un galardón honroso, ya que además del Cardenal Terrazas, han sido reconocidos sólo cinco latinoamericanos más: los presidentes Michelle Bachelet y Álvaro Uribe; Ingrid Betancourt, Leo Messi e Isabel Allende.
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