Todavía hay tiempo para frenar la anarquía. Todavía hay tiempo para parar el crecimiento y fortalecimiento de diferentes grupos criminales que están operando en nuestro país. Todavía se pueden cortar los lazos que estos grupos criminales tendieron en diferentes instituciones gubernamentales y privadas, desde las cuales empezaron a dirigir los procesos sociales y políticos. Todavía el Estado puede demostrar la voluntad y el deseo de trabajar en el esfuerzo conjunto con la sociedad, para de una vez eliminar y anular por completo los diferentes apoyos silenciosos y ocultos que tiene el crimen organizado en el país. Mientras las organizaciones criminales cuentan con el apoyo y la protección desde los lugares de poder, estos seguirán creciendo y aumentando sus actividades ilícitas. Todavía las instituciones gubernamentales responsables para la lucha contra el crimen organizado, pueden definir su actuar: no apresar a nadie por órdenes de arriba, ni liberar de culpa a nadie por sólo recibir una llamada telefónica. Todavía se puede retomar un Estado de derecho y respeto a las leyes. Todavía se puede parar con la práctica de juicios montados y defensa a ultranza de los grupos privilegiados sin obedecer los procedimientos legales, que rigen en el país. Todavía estamos a tiempo de dejar de mentirnos unos a otros y a nosotros mismos. Todavía podemos retomar la cordura y buscar soluciones para los problemas que agobian nuestro país. Todavía los diferentes grupos políticos y sociales pueden sentarse a trabajar en un atmosfera de armonía y por el bien de la sociedad. Todavía se pueden dejar al lado los hábitos de mentir, engañar, robar y matar. Los cambios son posibles. Todavía, antes de que sea demasiado tarde.
|