Una concentración de episodios históricos para entender la violencia del terrorismo.  | | La revista norteamericana Foreign Affairs, respetada publicación especializada en análisis internacionales, bautizó hace algunos años al terrorismo post-moderno con la siguiente definición: “la característica fundamental de esta modalidad de terror es el hecho de que sus militantes no reaccionan por motivaciones propias. Por lo general, son el brazo armado de un gobierno que no se siente fuerte para declararle la guerra a otro”.
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El articulista Walter Laqueurn recuerda que frente a esta nueva amenaza, pasa a un segundo plano entre las preocupaciones globales el terrorismo de inspiración puramente nacionalista, como el del IRA, o el del ejército de liberación de Irlanda del Norte o del ETA, cuyo objetivo declarado es obtener de España la independencia de la provincia vasca. “Nunca nos perdonaremos por el error de tratar a estos nuevos terroristas como individuos locos motivados simplemente por razones étnicas, religiosas o ideológicas. No. Ellos deben ser enfrentados como realmente son, o sea, soldados, de fuerzas especiales ligados a ejércitos regulares, mantenidos por gobiernos de naciones aparentemente pacíficas”, escribió el ensayista norteamericano Caleb Carr en la publicación especializada, World Policy Journal. Sobre el supuesto grupo de terroristas acribillados en Santa Cruz, se tiene información precisa que eran trasladados de un lugar a otro y que mantenían contactos con varios grupos de la capital. El cabecilla de la organización, Eduardo Rózsa, había acumulado una larga lista de antecedentes militares desde su incursión en la cruenta guerra de los Balcanes; pero se mezclaban en su contradictoria personalidad una serie de creencias, desde su devoción al Islam, pasando por el comunismo, derivando en un supuesto amor por la tierra que lo vio nacer y el deseo de labrar una estrategia que definitivamente rompiera la dependencia del centralismo de Occidente. Hasta donde se desprende por las investigaciones, el grupo tampoco estaba preparado en sus creencias sobre los afanes independentistas por los que habían llegado a Santa Cruz. De acuerdo a analistas y estudiosos de este fenómeno, la motivación de los terroristas esta también relacionada a tentaciones mundanas que podrían pasar desapercibidas por los que observan el fenómeno: ellos también quieren dinero, prestigio y reconocimiento social. Es valorada la idea de que los terroristas se lanzan a esa actividad también porque es material social y espiritualmente valorizada en las comunidades donde viven. Desde el punto de vista de la Faja de Gaza, de Kabul y de otros centros depauperados del mundo islámico, ser reclutado para una actividad terrorista es una distinción notable. En base a este tipo de análisis se puede colegir por qué Eduardo Rózsa y su gente acabaron sumergidos en la apetecible comodidad que les ofrecía el entorno. Sin que se pongan en duda aquí, los ilegítimos métodos utilizados para aniquilarlos.
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