Un “constructor” que promete poner fin al hegemonismo del MAS en las urnas.  | | Son cada vez menos los funcionarios que se jactan con la reproducción del poder como algo seguro. Los oficinistas del gobierno no hablan por miedo a perder su empleo y no se animarían a hacer comentarios sobre una posible derrota en las elecciones de diciembre. El aíre que se respira en los ambientes públicos es la desconfianza. Pero qué razones podrían interponerse de manera rotunda ante la seguridad de que Evo no será derrotado. La propaganda ha llegado a un punto incongruente con la realidad. |
Hay cada vez más ciudadanos desilusionados con la presente administración gubernamental. Y hasta los poderosos aliados externos han decidido alejarse discretamente para no recibir el impacto de las malas noticias que a diario se escuchan en Bolivia. Difícilmente, la propaganda podrá tenderle una cortina de humo a la falta de empleo, la creciente ola de inseguridad ciudadana, el decremento de la actividad productiva, los fondos perdidos de la nacionalización, la caída de las exportaciones, la inoperante pelea para destruir al que no piensa igual y a la improvisación. Desde la perspectiva histórica: el posicionamiento de una imaginaría guerra fría en pleno siglo XXI, la machacona ideologización entre derechas e izquierdas que han ahondado las diferencias y nos dividen. Frente a este panorama poco alentador, se reproduce al unísono la engañosa fórmula de que no hay un líder capaz de buscar la unidad, atendiendo con la altura de un estadista moderno los problemas del país. La pregunta es saber si el maquillaje podrá aguantar por mucho más tiempo. Entre los candidatos para disputar al oficialismo en las elecciones de diciembre han comenzado a sonar varios nombres: Ramón Loayza, Alejo Veliz, Víctor Hugo Cárdenas, René Joaquino, Jorge Quiroga y hasta se ha escuchado que Peter Maldonado y el ex diputado Hugo San Martín se pondrán en carrera. Pero ninguno está tan empeñado como Manfred Reyes Villa en arrebatarle la aparente supremacía que tiene el MAS en las urnas. Apenas se supo que concurrirá como candidato a las elecciones, el oficialismo le abrió 15 procesos que se han caído por falta de sustentación y pruebas. En las elecciones prefecturales de 2005 le ganó al MAS en su territorio blindado: Cochabamba. Su gestión en la prefectura de ese departamento, sufrió una arremetida violenta que derivó en el Referéndum Revocatorio, al que se opuso e impugnó hasta el fin. Se ausentó del país en un momento crítico y retornó en un tiempo aún más crítico. Esta vez vuelve a la lucha, asegura, para ganar. En apenas dos meses, ha cuadriculado el país de canto a canto. Se reúne con profesionales, estudiantes, campesinos y profesionales y se ha convertido en una seria opción para disputar la presidencia en las elecciones programadas para fines de este año. Hay un pragmático Manfred Reyes Villa. Su candidatura dejó de ser una amenaza latente para convertirse en un reto explícito, que encuentra confirmación en las manifestaciones de cariño que recibe de la gente. Son cada vez más grupos que alientan su postulación. Y su reaparición pública acaba de mostrarlo como nunca antes, rejuvenecido y con ideas frescas para dar combate y proponer soluciones en todos los temas candentes de la actualidad. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista |