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Elecciones, el destino del pais |
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Nuevamente la política mantendrá en suspenso a los cuatro millones de bolivianos que el próximo 6 de diciembre se preparan para votar y elegir al hombre que conduzca los destinos del país de aquí a los próximos cinco años. En cada proceso electoral, más aún tratándose de la elección de los dos más importantes puestos de mando, se acostumbraba decir que sería trascendental para el destino de la Nación. La costumbre de elegir en Bolivia se ha convertido en una regla casi obligatoria. En los últimos cuatro años concurrimos a las urnas en dos oportunidades consecutivas, pero el hecho fundamental es que con el correr del tiempo el voto ha adquirido mayor credibilidad o eso es al menos lo que se pretende con el nuevo padrón biométrico. Como siempre; las voces de los agoreros pululan por todo lado, se dejaron escuchar para desacreditar el nuevo padrón, pero el resultado ha sido alentador y sobre todo confiable para quienes aseguraban que no valía la pena asistir a las urnas cuando las cartas estaban marcadas con antelación. El fantasma del fraude se instaló como un pesado sueño para los defensores del sistema de elección libre y democrática. Pero derrotado ese fantasma, no deberían quedar dudas entre los electores que este proceso será un hecho trascendental. En esta edición iniciamos un ciclo de análisis entre los candidatos que de acuerdo a las encuestas se encuentran más cerca de ocupar el primero y segundo lugar, con la posibilidad abierta de un ballotage que definiría la suerte entre los que pugnan la conducción del país. El lector se encontrará como en cada una de nuestras ediciones, con un enfoque fresco y novedoso de las personalidades, ideas y pensamiento de los que más chances tienen de alcanzar la Presidencia del país.
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