Ambos son los candidatos con más opciones de llegar a ocupar el puesto. ¿Cuáles son sus diferencias? ¿Cómo encararían su gestión en caso de acceder al segundo puesto de mando del país? La última vez que estuvieron cerca fue en las dos jornadas de diálogo convocada por el gobierno en enero de 2008. Fue poco antes del referéndum revocatorio y la cita se dio en Palacio Quemado. Tres de los nueve prefectos que acudieron a esa cita fueron revocados en el proceso. El de Pando, Leopoldo Fernández, Manfred Reyes Villa de Cochabamba y la primera autoridad política del departamento de La Paz, José Luis Paredes.
EL PENSAMIENTO DE LOS POSTULANTES. Lo que García Linera ha demostrado durante estos cuatro años de gestión es que la Vicepresidencia de la República no es el lugar ideal para tranzar acuerdos. Su estilo de hacer política es más bien confrontacional. Se lo ha visto en varias ocasiones propiciando encuentros de tipo militar con los Ponchos Rojos. Hay quienes opinan de él que tiene un doble lenguaje y que en los hechos hace todo lo contrario de lo que piensa cuando de acuerdos se trata. El postulante a la Vicepresidencia por el PPB, Leopoldo Fernández, le ha provocado un adelantado dolor de cabeza al segundo mandatario. En sus círculos más estrechos se ha manifestado que la postulación de Leopoldo puede acabar la historia de las transformaciones “socialistas” del Estado Plurinacional. Fernández piensa que para derrotar al MAS hay que plantear la ruptura con la línea hegemómica que defiende García Linera. El presidente Morales había convocado a la cumbre política para conciliar los ingresos del IDH y la nueva constitución aprobada de manera ilegal en Oruro y estaba a punto de tratarse en el Congreso Nacional para su virtual aprobación. Tras escuchar los motivos de su presencia en Palacio, el presidente Morales los llamó a compartir una cena fuera de la casa de gobierno y lejos de las cámaras de la televisión que transmitían en vivo. Los prefectos no aceptaron la invitación. Leopoldo Fernández adujo que se estaba acortando el tiempo entre construir un país de acuerdos o imponer una destrucción de las instituciones democráticas, hegemonizando desde el poder el caudal político. No era un buen momento para las tertulias poco productivas en la mesa de un comedor. Ninguno de los presentes de esas dos noches en Palacio, sabía que detrás de sus espaldas, Podemos estaba transando el referéndum revocatorio que a la larga sería fatal contra la oposición. El golpe fue mortal porque el gobierno se encontraba debilitado después de una serie de errores que cayeron la popularidad del primer mandatario a los niveles mas bajos desde que había asumido la Presidencia en enero de 2006. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista |