Por qué la cúpula militar mintió sobre la entrega de los cinco misiles chinos HN-5 a EEUU. La increíble pérdida de material militar estratégico para la seguridad del país. El Alto Mando Militar de entonces permitió el ingreso de militares norteamericanos a instalaciones del Estado Mayor donde se encontraban almacenados los misiles chinos HN-5 y procedieron a desactivarlos.
Quizás, guiado por los malos consejos, por la falta de información y falta experiencia, el ex presidente Eduardo Rodríguez Veltzé, cometió uno de sus más grandes errores al haber designado un mando militar sin antes haberse informado sobre las personas que entonces ocupaban altas funciones para la seguridad del país. Un error que le costaría a Bolivia la pérdida de cinco misiles chinos HN-5. Algunos generales se hicieron cómplices del secuestro y entrega de 5 misiles chinos para defensa antiaérea HN-5, (único material de ese tipo con que contaba las FFAA). Absurdos, tontos y hasta increíbles fueron los argumentos que expusieron el ex Ministro de Defensa, Gonzalo Méndez, el Almirante Marco Antonio Justiniano, Comandante en Jefe de Las Fuerzas Armadas; los generales Marcelo Antezana, Comandante General del Ejército, además del general Andrés Quiroz, Comandante de la Fuerza Aérea, y otros implicados, para justificar el secuestro y entrega de los misiles a EEUU. Se dijo que “estaban en mal estado” y “que eran obsoletos”. Son argumentos absurdos e incoherentes que “pusieron en ridículo a todo un ejército, mostrando a los militares bolivianos como a inútiles para el manejo de esta clase de armas sencillas de operar”, comentó un ex oficial del ejército de Bangladesh, que manipula hace años y con éxito los misiles chinos HN-5. ¿Por qué los misiles preocupaban a EEUU? Son misiles portátiles antiaéreos más conocidos como MANPADS (Man Portable Air Defence Systems/Sistema de Defensa Antiaérea portable por un hombre), ligeros, hechos para ser disparados desde un tubo apoyado en el hombro, cuya misión consiste en proporcionar cobertura de defensa antiaérea; tienen un determinado valor estratégico por su naturaleza indetectable. Puede haber combatientes equipados con estos misiles en cualquier parte del campo de batalla con grandes posibilidades de dañar o derribar aeronaves de combate que estén dentro de su rango de alcance. De pequeño tamaño y poco peso –entre 1.5 a 2 metros, de 60 a 120 mm de diámetro y menos de 20 kilos- lo que los hace fáciles de transportar y ocultar. No son caros, su precio varía de US $20.000 en los modelos más convencionales, hasta US $250.000 en los más avanzados. Misiles chinos en Bolivia. Los HN-5 llegaron al país en 1998, adquiridos a través de un crédito chino de más de US $10 millones. La compra incluía, entre otros, artillería de campaña (cañones de 122mm T-54), cañones antiaéreos bitubos (37 mm T-65), fusiles de asalto AK-47 (copia china del fusil ruso Kalashnikov), más de un centenar de camiones Dong Feng, misiles antitanques HJ-8ATW y, por supuesto, los misiles portátiles antiaéreos HN-5. Según declaraciones del entonces General Hernán Aguilera Bianchi, Comandante de Ejército, el material chino había sido adquirido para mejorar el equipo bélico de las Fuerzas Armadas que por muchos años no había sido renovado. En comparación a los demás países de América del Sur, que poseen misiles portátiles antiaéreos, Bolivia contaba con la cantidad más reducida de todo el continente, 41 unidades. Los misiles chinos que llegaron a Bolivia eran nuevos; su vida útil está estimada de 20 a 25 años. Fueron fabricados durante 1995 en China. La primera partida llegó en 1998 y la segunda el 2001, junto a los fusiles AK-47. (9) La entrega de los misiles a EEUU. El entonces Ministro de Defensa, Gonzalo Méndez, en complicidad con algunos militares, en un patético informe al Congreso, el 22 de noviembre de 2005, no hizo más que ridiculizar la capacidad profesional de las Fuerzas Armadas. Méndez, sostuvo, que las FFAA “tenían graves deficiencias para conservar los equipos”, (10) El Alto Mando Militar de ese entonces, se presentó en el Congreso para respaldar el vergonzoso informe presentado por el Ministro Méndez. Pese a que en la región no hubo evidencia de actividad ilegal con esta clase de misiles, EEUU, tenía temor que estas armas podrían llegar a manos de grupos terroristas o guerrilleros, como las FARC de Colombia, o bandas de narcotraficantes en México. EEUU ha tratado de implementar medidas de control para que no proliferen esta clase de misiles, semejantes a las impuestas en otras regiones del mundo, valiéndose, en una primera instancia, de organismos, como la OEA. Han conseguido un acuerdo multilateral, reflejado en la Resolución 2145, que en su parte más importante dice: “no permitir el uso de misiles portátiles antiaéreos por terroristas, guerrilleros y/o radicales; control y seguridad para estos sistemas incluyendo, también, la destrucción preventiva de los misiles obsoletos que ya no tienen ningún valor militar, pero que en manos indebidas podrían ser letales...”. Pero la Resolución 2145 no es legalmente vinculante y no existen mecanismos diseñados para vigilar y hacerla cumplir; tampoco los países de la región están obligados a aceptar la presión norteamericana, a través de la OEA, para la destrucción o entrega de misiles que EEUU considere una amenaza a sus intereses. La resolución 2145 no se refería, en absoluto, a ninguna recomendación expresa para la destrucción de misiles (14). Por lo tanto, en referencia al contenido de dicha resolución, el General Antezana no dijo la verdad. Esto descarta su versión en sentido de que “la entrega de los misiles bolivianos a EEUU, para su posterior destrucción, se había efectuado en cumplimiento a dicha Resolución”. En ninguna parte de su contenido, obliga ni mucho menos ordena a los países miembros de la OEA, a destruir o entregar a potencias extranjeras sus misiles antiaéreos, por el contrario, la resolución aconseja asumir medidas preventivas para el control en el caso de excesivas cantidades de estas armas y recomienda normas de control para evitar su transferencia a grupos terroristas, guerrilleros o similares. EL PRESIDENTE CARLOS MESA, se negó a entregar los misiles, pese a las presiones constantes por parte de la embajada norteamericana en La Paz. Dos países preocupaban a EEUU: Nicaragua y Bolivia. El primero había logrado adquirir, aproximadamente, 2051 misiles SA-7, de la ex Unión Soviética, hace más de 25 años durante el gobierno sandinista. Si la vida útil de estos misiles estaba en desuso, los militares nicaragüenses se encargaron de destruirlos sin la injerencia militar norteamericana. En Bolivia los misiles tuvieron menor suerte. Desde principios de 2004, la Embajada de los Estados Unidos empezó a presionar al gobierno de Carlos Mesa para entregar los misiles HN-5. Mesa tuvo que soportar la presión norteamericana que también había intentado convencer al ex ministro de Defensa de ese entonces, general Arredondo. El ex canciller Juan Ignacio Siles, confirmó las presiones y solicitudes norteamericanas para entregar los HN-5. El único error de ese gobierno fue el haber permitido a militares norteamericanos fotografiar los misiles. Era evidente que estaban en excelentes condiciones de uso. Finalmente, en septiembre y octubre de 2005, las presiones dieron resultado. El Alto Mando Militar de entonces permitió el ingreso de militares norteamericanos a instalaciones del Estado Mayor donde se encontraban almacenados los misiles chinos HN-5 y procedieron a desactivarlos. No contentos, el 3 de octubre del mismo año, en complicidad con algunos militares bolivianos, secuestraron los 41 misiles, incluidos los que se encontraban en instalaciones de la Fuerza Aérea de Bolivia, en la ciudad de El Alto, para llevárselos a bordo de un avión Hércules C-130 de propiedad de la DEA/NAS a EEUU. Sin ninguna base, ni fundamento sólido, la embajada responsabilizó a Rodríguez Veltzé por la entrega de los 41 misiles. El 1ro de diciembre de 2005, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Almirante Marco Antonio Justiniano, declaró a la prensa que, además del ministro de Defensa Méndez, el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas y el Comando del Ejército, eran los responsables (15). El 2 de diciembre del mismo año, el General Marcelo Antezana asumió la responsabilidad por la entrega de los misiles. En declaraciones a la prensa, Antezana dijo “haber recibido asesoramiento técnico para tomar la decisión y asumía la responsabilidad como Comandante del Ejército. (16) Cuando se le consultó las razones por las que entregó los misiles, increíblemente sorprendió a todos con su respuesta: “por situaciones de amistad y cooperación más directa con los norteamericanos” (17). Finalmente, las sospechas sobre el pago de un soborno, por parte de la Embajada de los Estados Unidos, fueron fehacientemente confirmadas por Antezana. El 3 de enero de 2006, el Comandante del Ejército confesó y aclaró que EEUU pagó US $400 mil por la entrega y desactivación de los misiles, de los cuales US $380 mil correspondían al Ejército y US $80 mil a la Fuerza Aérea (18). Este pago, descartó la absurda versión de que los misiles estaban en mal estado. Finalmente, en septiembre y octubre de 2005, las presiones dieron resultado. Por: José Samuel Montaño Salcedo / (9) La Prensa, noviembre 2005 / (10) La Prensa, 23 noviembre de 2005 / (14) La Prensa, 5 noviembre de 2005 / (15) La Razón, 21 diciembre de 2005 / (16) La Razón, 3 diciembre de 2005 / (17) La Razón, 3 de diciembre de 2005 / (18) El Diario, 15 de enero de 2006 |