Fue poco después del accidente de un helicóptero venezolano en el que debería viajar a una población en Pando. Al día siguiente Morales viajó igual. “El elemento muy latino es que el presidente es muy populista; le gusta acercarse a la gente y en esos contactos siempre existe algún tipo de riesgo”. Llegó del Perú en 1993 cuando ese país imponía la ley del castigo contra los grupos extremistas. Trabajó en el periódico Cambió, de línea contestaría al gobierno. Varios periodistas de ese medio eran perseguidos y para proteger su integridad decidió venir a Bolivia. Enviado por el diario HOY, José Luis Quintana, fue testigo presencial en 1997 de la detención del actual presidente Evo Morales cuando se disponían a viajar de Cochabamba a Ivirgarzama en el Chapare. Desde entonces, cada vez que el presidente lo veía lo saludaba con cariño.
En marzo de 2008, el mandatario lo invitó a ser su fotógrafo. “Ofrecimiento que acepté con verdadera satisfacción”. Cansado por el traqueteo, viajes en Bolivia y el exterior, decidió retornar a la fotografía independiente. En esta entrevista José Luis Quintana describe el semblante y el carácter del primer mandatario. El Presidente tiene fama de trabajar sin parar, ¿cumplías el mismo ritmo? El presidente trabaja fuerte; casi todos los días llega al Palacio a las cinco de la mañana, pero a mediodía hace un descanso de al menos dos horas. Creo que ese par de horas de descanso le reponen sus fuerzas. Pide que no se lo moleste, durante ese tiempo no puede volar una mosca; se levanta con buen ánimo. Es un hombre que tiene muy buen humor. ¿Te tocó viajar mucho con el presidente? He tenido el honor de viajar a los nueve departamentos en todas las regiones del país. También viajamos al exterior: Nicaragua, El Salvador, Cuba, Venezuela, Brasil. ¿Cómo lo reciben al presidente en el exterior? He notado que tiene mucha recepción, la prensa le da una cobertura impresionante, los canales de televisión pelean por lograr una entrevista con él. Hay mucha inquietud por conocerlo. Muchas veces en estos años han surgido denuncias en sentido de que se podría atentar contra la vida del presidente, ¿has notado algo de confirme esa versión? En los viajes de cualquier presidente siempre hay riesgos, inclusive de un atentado. Como fotógrafo estuve siempre atento a cualquier imprevisto. El elemento muy latino es que el presidente es muy populista; le gusta acercarse a la gente y en esos contactos siempre existe algún tipo de riesgo. ¿Cómo es un día de buen humor del Presidente? Cuando tiene previstas actividades que se cumplen sin percance el presidente tiene un buen humor excepcional, le alegra estar rodeado de gente. Durante estos últimos años han habido dos accidentes de helicópteros en los que se comenta debía viajar el presidente, ¿estuviste cerca en alguno de ellos? Sí en el último. El presidente debía viajar de Cochabamba a Pando y de allí a un evento en una comunidad llamada Blanca Flor. Las circunstancias se dieron de tal forma que el helicóptero tuvo un imprevisto cuando retornaba a recogerlo. Al conocerse la tragedia tuve personalmente la impresión de que el acto se suspendería, pero el lunes cumplimos la visita en el avión presidencial. En esa ocasión lo escuché decir: “si hay que morir hay que morir”. En la forma y el tono que lo dijo estaba plenamente convencido que primero está el deber por el país.
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