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El club de amigos jaquean al gobierno |
Por qué las elecciones en varios países de América Latina se definen en Venezuela. Los petrodólares que corroen la sensible relación de los gobiernos “amigos”. Por qué la penetración de los servicios de inteligencia en Bolivia derivan en verdaderos escándalos Soberanía” e “injerencia” son dos palabras de moda en el lenguaje de las autoridades nacionales. En la reciente cumbre de la Alternativa Bolivariana para las Naciones (ALBA) celebrada en Cochabamba una periodista de la red Bolivisión preguntó al presidente de Venezuela Hugo Chávez sí apoyaría a Evo Morales en su campaña proselitista. La respuesta llegó torpe y amenazante. “Oye tú, ven aquí. Te quiero ver la cara, qué te llamas.
Esa es una pregunta inmoral, a ti te mandaron para que hagas estas preguntas…”. Luego de ese incontenible exceso en la cantera del mandatario venezolano, llegaron las gesticulaciones paternalistas y los insultos que identifica a “lacayos”, “sirvientes” y “agentes del imperialismo” en la misma línea para atacar a los que se ponen al frente de su gesta revolucionaria. La reacción del invitado confiere veracidad a las inagotables denuncias de que Venezuela está aportando con recursos para la reelección de su aliado y socio, el boliviano Evo Morales. Pero además que funcionarios de la propia legación diplomática de la República Bolivariana de Venezuela están comprometidos hasta la medula en hechos irregulares. Una parte de esta historia acabó de contarse tras conocerse un despacho de prensa del diario peruano La República que alimenta la impúdica relación amiga entre los gobiernos de Caracas y La Paz. Con datos tan ciertos que puso en apuros al ministro de Gobierno Alfredo Rada, se informó desde el vecino país que el régimen venezolano entregó en calidad de donación a la Policía Nacional una gran cantidad de equipamiento valuado en US $4 millones. “Recibimos apoyo de varios gobiernos, esta es una denuncia interesada que llega justo en época electoral”, salió presuroso el vicepresidente Álvaro García para minimizar la denuncia. Entre los países mencionados por el segundo mandatario, figura cuando no, elgobierno venezolano. Los mismos medios de comunicación a los que poco antes Chávez había amenazado escucharon la voz trémula del encargado de la seguridad interna reconociendo la denuncia. “No son armas letales”, repitió Rada una y otra vez en la rueda de prensa que convocó para aclarar la nota publicada en el diario La República. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista |