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EVO Morales jura como presidente de Bolivia |
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Ya no alcanza con llamarlo Evo, como él prefiere que se le diga en lugar de "presidente". Evo ahora ocupa la constelación de personalidades más famosas de mundo. Sobre él discute la izquierda latinoamericana haciendo paralelismos con Fidel y el ''Che" Guevara. ¿Cómo sirve su mito en una sociedad huérfana de líderes confiables? El fenómeno Morales.
A estas alturas que Evo sea comparado con el Che Guevara, importa poco. Incluso si descu-brimos que su Orinoca natal se ha convertido en el punto de referencia de cientos de fotógrafos, perio-distas y hasta cineastas que preparan guión para contar su vida. La cama en la que el flamante presidente de Bolivia pasó su infancia, se ha convertido en el pesebre favorito de los extranjeros. Un milagro donde el Vaticano nada tiene que ver. Ninguna deidad en la historia nacional valió tanto como este hombre de 47 años. Todos quieren posar a su lado para mostrar que brillaron con él aunque sea por unos segundos. Además, de cambiar la política con una habilidad asombrosa, sus palabras son capaces del premio o el castigo. Quien no entre a la lista de sus invitados y a su presencia, podría correr el peligro del castigo. Sus palabras pueden castigar al presidente más poderoso del planeta, salvar a nuestros indígenas del desastre y exhibir una capacidad de acción que jamás podrían haber soñado quienes lo combatieron. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista
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