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La crisis económica y el hundimiento del sistema político del bloque comunista fueron dos de los grandes ingredientes que derivaron en la desintegración del gigante ruso. Durante la última década todavía peleaban por su independencia algunas repúblicas de la antigua URSS. La de Chechenia es considerada una de las más dramáticas porque su desmembramiento significó años de lucha y sufrimiento de sus habitantes.
En noviembre de 1991, Chechenia declaró su independencia pero el entonces presidente Boris Yeltsin esperó hasta 1994 para enviar tropas y restaurar la autoridad de Moscú. La primera guerra en la república separatista terminó en 1996, con una derrota humillante del ejército ruso. En octubre de 1999, el primer ministro ruso Vladimir Putin reanudó la ofensiva, lanzando una “operación antiterrorista”, luego de que se produjeran varios atentados en Moscú que Putin atribuyó a los chechenos. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista
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